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Tokio 2020: Debutó la gimnasta Abigail Magistrati

"De todas las gimnastas de Tokio 2020 fue la única que no hizo la prueba de podio y que entrenó una sola vez y compitió", aseguró su entrenadora.

Domingo 25 de Julio de 2021

Vanesa Molina, entrenadora de la gimnasta Abigail Magistrati, la atleta más joven de la delegación argentina, aseguró que la participación de la deportista en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 "es un premio a la vida". La platense de 17 años se clasificó en reemplazo de Martina Dominici.

Abigail participó en cuatro pruebas y, con un puntaje total de 48.265 en el all around femenino, finalizó en la novena posición general de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. No pudo clasificarse, pero cerró una buena actuación en su estreno olímpico.

"Es un premio a la vida por todo el esfuerzo que hizo para cumplir su sueño y ojalá le sirva como motivación para estar en París (Juegos Olímpicos de 2024)", declaró a Radio Télam.

Abigail Magistrati sumó 12.133 en los ejercicios de Suelo, 13.366 en Salto de Potro, 11.533 en Barras Asimétricas (debió reponerse de una caída) y 11.233 en Barra de Equilibrio y totalizó 48.265 en los Juegos Olímpicos.

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Tokio 2020: la gimnasta argentina Abigail Magistrati.

Tokio 2020: la gimnasta argentina Abigail Magistrati.

"De todas las gimnastas de los juegos fue la única que no hizo la prueba de podio y que entrenó una sola vez y compitió"

"Se la vio bien en el torneo, pudo disfrutar porque ese era el objetivo, hacer las rutinas que veníamos haciendo y tratar de dar lo mejor para el país", continuó.

"Hay que mejorar muchas cosas. La preparamos en veinte días y viajamos a nada. De todas las gimnastas de los juegos fue la única que no hizo la prueba de podio y que entrenó una sola vez y compitió", siguió sobre la gimnasta platense.

"Sumamos poco para lo que es Abigail, pero al mirar las notas no estamos tan mal. El puntaje que sacó es más que meritorio", concluyó Vanesa Molina.

Pero ante de vivir este momento de gloria, la gimnasta tuvo una sacrificada vida en el deporte. Comenzó a los tres años en el humilde Villa Elvira y a los seis pasó a Everton. Luego, en 2015 se sumó a la Selección Argentina y para que pueda ir a entrenar al CENARD su familia tuvo que rebuscárselas.

"Desde hace dos años a la fecha le están pagando los viajes, todo. Pero hasta ese momento teníamos que sustentar los gastos de nuestro bolsillo y con ayuda de gente. También vendimos rifas, hicimos peñas, etc", le confesó su padre Gustavo al diario El Día en julio de este año.

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