Sin Límites

Sin Límites: Se sobrepuso y cumplió su sueño de ser piloto

Sin Límites. Fabio Olmedo es de Nogoyá y a los 20 años tuvo un accidente que dañó sus vértebras de la columna. Igualmente llegó al automovilismo.

Sábado 06 de Agosto de 2022

Sin Límites. A los 20 años tuvo un accidente jugando al fútbol. Estaba colgado de un arco, se cae junto a éste y golpea con la columna en el caño y eso hizo que se fracture un par de vértebras de la columna. Desde ese momento quedó sin movilidad en las piernas, pero nada fue impedimento para lograr su propia superación. Hoy a los 55 años, Fabio Olmedo lo recuerda como una anécdota, pero sus ganas por subirse a un auto de carrera fueron más, superó todos los obstáculos y se convirtió en piloto. Su pasión por los fierros lo hizo debutar a este nogoyaense en 1998 inicialmente en el Standard Victoriense y posteriormente pasó al SP 1000 Diamantino, donde actualmente es parte de la categoría que está en un gran momento con más de 25 autos que se presentan en cada carrera.

“Desde hace muchos años que corro, empecé inicialmente en el Standard Victoriense y después fui al SP 1000 Diamantino en sus buenas época, cuando Juan Espejo dirigía la categoría a quien estoy infinitamente agradecido porque me abrieron las puertas, me ayudaron a federarme. Y en la actualidad el SP 1000 está genial, están haciendo las cosas muy bien, se lo dije a Lautaro (Giménez) y les dije que sigan por ese camino”, contó.

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“Dejé un año y medio casi dos por falta de resultados, me faltaba el incentivo y quería ser feliz corriendo. Vendí todo, auto, tráiler. Después me separé de mi mujer, me volvieron las ganas porque necesitaba una distracción, volver a sentir esa adrenalina. Costó pero pude volver. En 2018 compré un auto, hice un par de carreras en Victoria y cuando me enteré del SP 1000 me atrajo de nuevo y volví a principio de este año”, expresó.

“El automovilismo es mi pasión de toda la vida. De chico a los 19 años estuve a punto de hacer el curso de piloto en Rosario, cuando en ese momento había una escuela de pilotos y yo en el 86 y 87 estudié medicina. En ese momento se necesitaba la firma de los padres para autorizar, mamá en ese momento me dijo ‘cuando vos seas mayor hacé lo que quieras, pero yo no te voy a firmar porque te vas a hacer mier..” y al final me terminé haciendo mier… en el fútbol jaja”, recordó.

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No obstante, Fabio afirma que su condición física no es impedimento para la práctica de una disciplina deportiva, incluso de riesgo como lo es el automovilismo. “Para nada, en Victoria tres o cuatro carreras y en el SP 1000 gané unas cuatro o cinco series, no pude ganar una final por problemas míos nada más de cansarme. Tengo un mecanismo que hago todo con una sola mano, ya sea embrague, freno, acelerador y cambio, mientras que manejo con la izquierda. Este aparato es un invento casero hecho por mi tío Miguel Clotec que hoy tiene 82 años, me lo hizo allá por el 98 y hoy sigue andando. En fin nunca se me perdieron las ganas de estar arriba de un auto”.

Para Fabio la pasión por el deporte motor es tal que no había impedimento para practicarla. “Para mí esto es una pasión, veía a los grandes ídolos correr Mouras, Traverso, Di Palma todos los domingos o Lole Reutemann en la Fórmula 1. Después que me accidenté pensé que ya no iba a poder practicar este deporte y en la época del Standard Victoriense, Ariel Reynoso un amigo que falleció por Covid me ofreció ser su copiloto, conseguí un par de publicidades para ayudarlo con el auto. Después de eso me decidí a correr, él mismo me consiguió un auto y así empezó todo”, recordó.

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Olmedo siempre se las ingenió para hacerse el auto, ya sea el motor, como todo lo relacionado al chasis. “Alguna vez en los motores me ayudó mucho Ariel Martínez, después él me enseñó a armar el motor y gracias a Ariel aprendí mucho. Después le alquilé los motores a Hugo Perren, un preparador desaparecido de San Carlos Centro. Al chasis siempre me lo hice siempre solo”, explicó el piloto que este fin de semana no correrá en Concordia porque pretende hacer un buen repaso del chasis con miras a la próxima fecha.

Por último, Fabio destaca que no hay limitaciones para hacer lo que uno siempre soñó. “Todo es cuestión de ganas, que te dé el físico. En mi caso por suerte estoy bien físicamente y puedo subirme al auto y manejar bien. Todo depende de uno mismo”, finalizó.

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