Se aproxima un nuevo Panamericano de Tchoukball
En julio se llevará a cabo la sexta edición del Panamericano de Tchoukball en Chajarí. "Estamos muy conformes con el crecimiento", destacó Silvia Ghiorzo.

Jueves 21 de Marzo de 2024

En los último años, el tchoukball ha ido ganando popularidad en todo el mundo, ya que se trata de una disciplina única que combina elementos del balonmano y el vóleibol. Tal es así, que la ciudad de Chajarí fue seleccionada para albergar la sexta edición del Panamericano de Tchoukball (del domingo 14 al miércoles 17 de julio).

El evento internacional contará con diferentes categorías y la participación de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Uruguay.

VI Panamericano de Tchoukball

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En 2022, el certamen se disputó por última vez en San Pablo (Brasil) y el seleccionado masculino se quedó con el tercer puesto, conquistando una Medalla de Bronce. A su vez, el femenino se alzó con el campeonato tras vencer a su par brasileño en la final.

Los integrantes entrerrianos que representaron a nuestro país en aquel momento eran oriundos de Chajarí (9), Concordia (17), Federal (1) y Villaguay (2).

Ante esto, UNO dialogó con Silvia Ghiorzo, presidente de la Asociación Tchoukball Argentino y le consultó sobre los preparativos para una nueva edición del campeonato.

—¿Cómo estás viviendo estos meses previos a la realización del Panamericano?

—Se viven con mucha intensidad. Mucho trabajo a contrarreloj y eso se ve un poco dificultado por la situación económica actual, donde todo nos cuesta el doble. Desde un pedido de sponsor, hasta una solicitud a alguna institución o al Estado municipal o provincial para lograr el apoyo necesario. Pero a su vez, muy entusiasmados y queriendo dar el mejor festival.

—¿Cómo surge la posibilidad de elegir a Chajarí como sede del torneo?

—Surge luego de evaluar algunas jurisdicciones que podían alojar un evento de esta envergadura. En el año 2018 se hizo el cuarto Paranamericano de Tchoukball en Concordia (Entre Ríos), donde se obtuvo colaboración del Estado municipal y provincial. Aunque en ese momento las gestiones eran más factibles. Esta vez, reunidos en comisión, resolvimos que Chajarí fuera la sede porque es una ciudad cálida, donde toda la gente participa, colabora y está pendiente de las actividades deportivas. Además, nos queda todo más cerca para ir a jugar, sumado al alojamiento y los traslados.

—¿Qué novedades tendrá esta edición?

—En el año 2018 fuimos el primer país que organizó un Panamericano y lo transmitió en vivo en ambas canchas. Eso fue novedoso para la Confederación Panamericana de Tchoukball. Para esta edición, apostamos a un evento de mejor calidad, no solamente con comida y el descanso adecuado. Queremos que sea una fiesta a todo color. También habrá un hermoso salón para sentarnos todos la noche de cierre, con un lindo menú. Además, vamos a tener transmisión en vivo y van a poder estar todas las delegaciones concentradas en un mismo espacio. Por otro lado, lo curioso es que Argentina va a tener dos equipos femeninos y masculinos en mayores.

—¿Cómo ves el crecimiento del tchoukball en el país?

—Hace aproximadamente 20 años que estamos con el desarrollo del tchoukball y si bien, su crecimiento podría ser un poco más acelerado al tratarse de un deporte que no es de los tradicionales, a veces cuesta un poco entusiasmar a los jugadores que vienen de otros deportes. Por eso, siempre insistimos en que involucrarse en el juego ayuda a seguir difundiéndolo. De igual manera, estamos muy conformes con el crecimiento.

—¿Qué cosas faltan para que la disciplina tenga más relevancia?

—Para que la disciplina tenga más relevancia, necesitamos profesores de educación física involucrados en este deporte y que entusiasmen al alumnado, ya sea escolar o extraescolar, aportando otras miradas de juego y técnicas. A su vez, el aporte de los medios de comunicación, para que llegue a Buenos Aires, que es la puerta de entrada a todo. Necesitamos que sea más visible y nos inviten a salir en medios importantes para poder hablar más sobre la disciplina.

—¿Qué mensaje le dejarías a aquellas personas que quisieran involucrarse en este deporte?

—A las personas que desean involucrarse, el mensaje es simple. Es un deporte que no lesiona y no tiene contacto físico. Además, lo juegan todas las edades. Chicos de 9 a 10 años y adultos de 70 a 80 años. Cada uno lo adapta a su ritmo y es muy cooperativo, porque siempre necesito de mi compañero. Además, todos juegan sin ningún tipo de discriminación y cada uno aprende a ver su mejor habilidad. Así que más que invitados, porque es un deporte que transmite muchos valores.