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Saturnino Nieres, al servicio de los más humildes

Saturnino Nieres se formó como jugador de fútbol en Ministerio en donde también fue dirigente. Jugó en otros clubes de Paraná. Retirado de las canchas cumple una importante función social que muchos desconocen.  

Sábado 08 de Noviembre de 2014

Una ficha ya amarilla por el paso del tiempo y en la que resulta difícil de distinguir la foto que ostenta da cuenta que fue inscripto por primera vez como jugador del Club Atlético Ministerio Obras Públicas en 1961, cuando su documento indicaba que tenía 10 años: “Jugaba desde los 8”, dejó en claro. En la entidad con sede en el Puerto Nuevo y campo de deportes en Villa Almendral, pasó la mayor parte de su carrera deportiva y también como directivo. Transpiró las camisetas de otros clubes de Paraná. Se crió en un barrio humilde que supo de necesidades. Hoy no le falta nada, pero tampoco le sobra. Dueño de un sentido solidario que le corresponde a pocos, trabaja junto a su esposa Laura en una fundación destinada a satisfacer las necesidades de chicos carenciados y evitar que los mismos caigan en los vicios que la calle ofrece. Los que lo vieron aseguran: “Como jugador fue muy bueno” y lo tarea social que hoy desempeña es admirable. Conozca la historia y el presente de Saturnino Nieres; El Elegido de hoy.

El popular Nino registra un pasado interesante. Haber recalado en el MOP, no fue casualidad: “Pasa que de chico vivía en el barrio el Morro, cerca de la antigua cancha que estaba pegada al lado de la sede, cuando las paredes externas eran de chapas. A los 8 años ya jugaba en las inferiores. Después nos mudamos a calle Saavedra, frente a la plaza Italia”, remarcó. “Mis primeros partidos los jugué en la Sexta y después en la Quinta División. Siempre fui fanático de Ministerio y de chico tenía como ídolo a José Celentano que era un delantero goleador y además era mi celador en la escuela”, sostuvo.

Previo a su debut en la categoría máxima, tuvo una presentación repentina en Reserva: “Fui a acompañar al equipo que jugaba en Crespo y estando allá me dijeron ‘dale, cambiate que tenés que jugar’. No lo podía creer, había unos jugadorazos; estaban Campera López, Carlitos Fernández. En 1968, el que me hizo debutar en Primera fue Andrés Palacios. Empecé como lateral por izquierda y después pasé al otro sector. Me pasearon por todos lados en la cancha. Otros integrantes de los primeros planteles de Primera fueron el Ruso Cuatrín, Armando Tórtul; unos tipos bárbaros”, aseveró.

De sus pasos por otras instituciones recordó: “Jugué varios Regionales con Atlético Paraná. Estuve en el equipo que perdió la final con Sarmiento; en el partido de ida en Chaco nos mandaron de cabeza. En 1977 me fui a Belgrano y jugué cinco años. Después el Nene Livelli me llevó con el Yacaré Uzín y el Colorado García a Palermo que estaba en la B. Para esa época tenía 37 años y sentía vergüenza porque de lateral derecho jugaba un chico Rabuffetti que tenía 14. Mis últimos partidos fueron en Alumni y Salta. Siempre me venían a buscar para jugar hasta que un día a un médico amigo le pedí que hiciera un certificado que dijera que estaba lesionado”.

En su carrera representó a la LPF en competencias nacionales: “Integré planteles de la Copa Veccar Varela y los Torneos Evita. Jugando la Veccar Varela tuve la posibilidad de conocer a Julio Ricardo Villa -Campeón del Mundo del 78- que jugaba para Tucumán que fue campeón. Nosotros perdimos la chance al empatar 3 a 3 con San Juan un partido que ganábamos 3 a 0. Algo inolvidable como un gol que hice a Concepción del Uruguay cuando perdíamos 2 a 1; lo empatamos y luego se lo ganamos 3 a 2. No me olvido más”.

La chance de ir a jugar fuera de los límites de la provincia se le presentó: “Estuve un mes en Sportivo Belgrano por recomendación de Quique Gey. El presidente de Ministerio era Guzmán y pidió mucha plata por un préstamo sin opción, entonces deijeron que no. Después Henri Zacarías me quiso llevar a Colón de Santa Fe y Migeulito Bossetti me pidió para Unión. Ninguno se puso de acuerdo con el presidente Luis Loero; así que me quedé”, contó.

En más de una ocasión hubo un no rotundo de Nino: “A Patronato nunca quise ir. Me buscaron en más de una ocasión, pero siempre le dije que no. Una vez me organizaron una cena de despedida en Ministerio y cuando me dijeron que era para que pasara a Patronato les dije que ni loco. Siempre sentí una especie de rechazo porque cuando íbamos a enfrentar a Patronato nos echaban los jugadores importantes en el partido anterior; le agarré bronca”, narró.

En su faz de directivo: “Siempre estuve en Ministerio durante 18 años. Hice de todo. Fui delegado, trasladaba a los jugadores, me encargaba de los pases. Le preparaba la merienda para los más chicos y para los jugadores de Primera que iban a practicar sin comer. Un día me dijeron que realizaba era para hacerle campaña política a Julio Solanas. Me enojé y me fui”, aseveró.

Su función social de hoy es tan desconocida como importante: “Tenemos una fundación como mi señora Laura en la que ayudamos a chicos de la Villa, el Morro, Maccarone y José Hernández. Además de entregarle una merienda, hacerle practicar fútbol, tratamos de inculcarle la necesidad de alejarse de la calle y los vicios que hoy abundan”.

Saturnino Nieres, o simplemente Nino. Un espíritu solidario en la cancha y afuera también. Ayer, hoy y siempre.

 

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