Riestra lo ganaba con un gol de Antony Alonso pero un grave error de Ignacio Arce permitió el empate de San Lorenzo mediante un cabezazo de Cuello.
Miércoles 25 de Marzo de 2026
En el estreno de Gustavo Álvarez como director técnico, San Lorenzo igualó 1-1 ante Deportivo Riestra en el estadio Guillermo Laza, en un partido que tuvo emociones, intensidad y un desenlace marcado por un error determinante.
Lo que dejó Riestra con San Lorenzo
El equipo local se había puesto en ventaja en el primer tiempo gracias a un gol de Antony Alonso, quien capitalizó una de las llegadas más claras del “Malevo” para adelantarse en el marcador y complicar el debut del nuevo ciclo azulgrana.
Durante gran parte del encuentro, Riestra logró sostener la diferencia con orden defensivo y presión en el mediocampo, mientras que el Ciclón mostró pasajes de buen juego pero sin la contundencia necesaria en los metros finales. Incluso, sobre el cierre de la primera etapa, el conjunto visitante tuvo una chance clarísima en los pies de Nicolás Tripichio, pero el palo le negó el empate.
En el complemento, San Lorenzo adelantó sus líneas y buscó con insistencia la igualdad. Los cambios introducidos por Álvarez le dieron mayor dinámica al equipo, que comenzó a merodear con más peligro el área rival.
El empate llegó a los 32 minutos del segundo tiempo, aunque no sin polémica ni sorpresa. Un centro al área encontró la cabeza de Alexis Cuello, cuyo remate parecía controlable para el arquero Ignacio Arce. Sin embargo, el guardameta cometió un grosero error: la pelota se le escurrió entre las manos y terminó dentro del arco, decretando el 1-1 definitivo.
En los minutos finales, ambos equipos tuvieron aproximaciones, pero el resultado no se modificó. San Lorenzo, con más empuje que claridad, intentó quedarse con la victoria, mientras que Riestra apostó a sostener el empate.
De esta manera, el debut de Álvarez dejó sensaciones mixtas: un equipo que mostró actitud para revertir la historia, pero que aún necesita mayor precisión y funcionamiento. Para Riestra, en tanto, quedó la amargura de haber dejado escapar dos puntos que parecían asegurados.