Rubén Vicente prometió trasladarse desde María Grande al estadio de Belgrano de Córdoba si el Pirata se coronaba campeón. Hoy iniciará la travesía.
14:52 hs - Jueves 09 de Julio de 2026
Antes de la ruta, hubo una promesa. Y antes de la promesa, una espera que duró toda una vida. Cuando Belgrano de Córdoba derrotó a River Plate por 3 a 2 en el estadio Mario Kempes y conquistó el Torneo Apertura 2026, miles de hinchas explotaron de felicidad. Entre ellos estaba Rubén Vicente, un cordobés de barrio Alberdi que, desde hace más de dos décadas, vive en María Grande.
Su manera de agradecer semejante alegría no fue un festejo cualquiera: decidió recorrer en bicicleta más de 550 kilómetros para llegar hasta el Gigante de Alberdi. El desafío comenzará este jueves. La primera escala será la ciudad de Santa Fe, donde descansará antes de emprender el tramo más extenso de la travesía.
El objetivo es arribar a destino el sábado, aunque antes pretende desviarse unos kilómetros para pasar por el predio de Villa Esquiú, otro sitio emblemático para el mundo celeste.
Rubén Villagra, un todoterreno
No es un improvisado. Rubén entrena todos los días, compite en el campeonato entrerriano de duatlón y asegura que la preparación física no lo preocupa. “Hago entre 40 y 60 kilómetros diarios en bicicleta, corro con un grupo de running y complemento con entrenamientos personales. Estoy tranquilo, el cuerpo responde”, contó, en diálogo con Ovación.
Rubén no realizará la aventura en una bicicleta de ruta, sino una mountain bike. Eso implica un promedio menor de velocidad y un esfuerzo adicional durante los casi 550 kilómetros.
Aunque Rubén pedaleará solo, no estará completamente aislado. Un amigo lo acompañará en automóvil con otra bicicleta de repuesto y toda la logística necesaria para asistirlo durante el trayecto. Sin embargo, el protagonista será él, enfrentando el viento, el asfalto y las largas rectas de la Ruta Nacional 19.
La planificación contempla paradas estratégicas y mucha prudencia. Rubén conoce bien los riesgos de la ruta. Durante años fue bombero y participó en numerosos operativos por accidentes de tránsito, una experiencia que le dejó una enseñanza imborrable.
“El respeto por la ruta lo tengo más que nadie. He visto muchas cosas feas en mi pasado como bombero. Viajaré con chaleco, casco, luces y todas las medidas de seguridad. No se trata de llegar rápido; se trata de llegar”, aclaró.
El objetivo es solamente llegar a la casa de Belgrano
Su objetivo nunca fue romper un récord. Si completa el recorrido en dos días, mejor. Si necesita tres, tampoco habrá frustración. Lo único verdaderamente importante es cumplir la palabra empeñada aquella tarde en la que Belgrano escribió la página más gloriosa de sus 121 años de historia.
En las horas previa al inicio de la travesia la ansiedad ya comenzó a jugar su partido. “Tengo muchas ganas de salir a la ruta y cumplir. Esa es la mayor ansiedad”, admite Vicente.
Pero la promesa no empezó cuando se suba a la bicicleta. Comenzó mucho antes, con un detalle imposible de pasar por alto.
Desde que Belgrano fue campeón mantiene el cabello teñido de celeste. No piensa cambiarlo hasta llegar al estadio. “Es parte de la promesa. El miércoles, cuando salimos campeones, me teñí el pelo y así sigo. Recién cuando llegue a Córdoba la voy a completar”, dijo entre risas.
El color celeste invade absolutamente todo. La ropa deportiva, el rompeviento, las medias, el tapacuello, los lentes, el casco y hasta la bicicleta llevan detalles con los colores del Pirata.
El automóvil que lo acompaña también lucirá una enorme bandera de Belgrano durante todo el viaje. ”No puedo negar que soy un enfermo por Belgrano”, reconoce sin vueltas.
Rubén nació y se crió a apenas catorce cuadras del Gigante de Alberdi. Aunque hace 26 años vive en Entre Ríos, nunca dejó de sentirse un vecino más del barrio. Esa distancia física jamás debilitó el vínculo con el club que heredó desde chico y que ahora lo empuja a semejante aventura.
Si Belgrano sale campeón, la Selección también
Mientras el país vive pendiente del Mundial 2026 y de la ilusión de la Selección Argentina, él disfruta el camino de otra manera. Claro que sigue los partidos de la Albiceleste, pero siente que este año ya le regaló la mayor alegría deportiva de su vida.
“Esperamos toda la vida para ver campeón a Belgrano. Ahora estamos cumpliendo las promesas. Después, si Argentina sale campeón, será otra felicidad”, admitió.
Incluso recuerda una curiosa coincidencia que alimenta la esperanza mundialista. Cada vez que Belgrano logró un ascenso o un título importante, Argentina también terminó celebrando en una Copa del Mundo. Para Rubén no es casualidad; es una especie de cábala que merece seguir vigente.
Las promesas, asegura, se multiplicaron entre los hinchas celestes. Algunos prometieron raparse, otros tatuarse, otros dejar de mirar los partidos de la Selección hasta que Belgrano levantara la copa. Él también tiene pendiente un tatuaje que se hará cuando llegue a Córdoba.
Porque la travesía no terminará cuando apoye la bicicleta frente al Julio César Villagra. Ese será apenas el punto final de un viaje que empezó mucho antes del primer pedalazo, el mismo día en que un hincha decidió que una alegría tan grande solo podía agradecerse recorriendo más de medio millar de kilómetros para abrazar, otra vez, la casa del club de sus amores.