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Recopa Sudamericana

River cayó con Atlhetico Paranaense, pero quedó bien plantado para la vuelta

Con gol de Marco Ruben, el equipo local venció por la mínima al Millonario. Ahora todo se define en el Estadio Monumental la semana que viene.

Martes 21 de Mayo de 2019

River sufrió el partido en el Arena do Baixada de Curitiba. Perdió 1-0 ante Atlhetico Paranaense en la primera final de la Recopa Sudamericana. Se sintió incómodo en el césped sintético, no pudo ni supo hacerse patrón del encuentro, padeció las transiciones rápidas del local por las bandas. Sin embargo, a pesar de haber sido superado, algo extraño en la era Gallardo. Pero, a pesar del desarrollo desfavorable, sólo cayó por un gol. Y el jueves 30 de mayo, en el Monumental, buscará revertir la serie para alzar el trofeo por tercera vez en su historia.

El inicio del encuentro fue a puro vértigo. River aplicó la presión coordinada en la salida para recuperar la pelota en campo contrario, Atlhetico Paranaense hizo bien ancho el campo y con sus laterales y carrileros generó preocupación -Palacios y De la Cruz se cerraron en exceso-, sobre todo cuando Luis González (tuvo la primera chance del encuentro con un remate que tapó Armani) filtró buenos pases. El flanco izquierdo, con Renán Lodi y Rony, se reveló el más incómodo para la visita, cuando Mayada padeció el 2-1.

Al Millonario le costó el control de pelota en un campo de juego súper veloz por el césped sintético. En consecuencia, al ida y vuelta le faltó precisión. La fórmula que preocupaba a Gallardo, la que hizo sufrir a Boca en la Copa Libertadores, le abrió la puerta del gol al dueño de casa. A los 26 minutos, Renán Lodi se proyectó con agresividad, encontró a Rony que envió el buscapié y Marco Ruben, un ex River, firmó el 1-0.

A los 30', en otra corrida de Lodi que no llegó a conectar Ruben, Paranaense casi corona la ráfaga con otro tanto. A partir de allí, River le bajó un cambio al partido y buscó cubrir el ancho del campo bajando unos metros a Matías Suárez. El conjunto de Núñez arrimó peligro con un par de pelotas paradas, pero continuó demostrando que no logró hacer pie en el primer tiempo.

En la segunda parte, River siguió soportando el partido, una postura extraña para un equipo acostumbrado a someter a sus adversarios. Pudo empatar a los 2′, con un remate de Palacios que se desvió. El visitante siguió sin tomarle la mano al pasaje de los laterales de Atlético: Gallardo decidió el ingreso de Angileri por Mayada y pasó a Casco de carril, pero el problema continuó siendo el retroceso de De la Cruz, que siempre llegó tarde al avance de Lodi.

Armani debió intervenir dos veces (una ante Lodi, otra ante Bruno Guimaraes) y Nikao remató dos veces por encima del travesaño. El Muñeco continuó apelando al pizarrón: Zuculini entró por Palacios para ofrecer más batalla en el mediocampo y Rafael Santos Borré tomó el lugar de Matías Suárez.

A los 78 minutos, el panorama para River se oscureció con la jugada de expulsión de Casco: el lateral se mezcló entre los agarrones de Rony y Pinola y le aplicó un golpe de puño al brasileño. El árbitro Wilmar Roldán fue advertido por el VAR y lo expulsó: por milésimas de segundos no fue penal, dado que la pelota, en el tiro libre, aún no estaba en juego. Para profundizar el sufrimiento de River, Tiago Nunes puso a otro velocista, Madson, apostando a sacar mejor ventaja en el encuentro de ida. Pero, gracias a la buena noche de Armani, River perdió por un gol. Resistió Y la serie quedó totalmente abierta.

Desde 2014, cuando asumió Marcelo Gallardo, el Millonario dio varias muestras de carácter que probaron que tiene las herramientas suficientes como para volver a gritar campeón antes del receso por la Copa América.

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