Lucho Ibaquez y Melón Romero, separados por 64 años de historia deportiva y humana. Hoy comparten con otros amigos un grupo denominado Reencuentro de Nadadores.
09:00 hs - Jueves 04 de Junio de 2026
Lo que comenzó como una simple idea hace tres años terminó convirtiéndose en una de las historias más emotivas del deporte paranaense. La iniciativa fue impulsada por la destacada nadadora María Mathieu, histórica representante del Club Atlético Estudiantes, quien aún hoy continúa compitiendo en la categoría Máster para mayores de 70 años. Su propuesta fue sencilla pero profunda: reunir nuevamente a aquellos nadadores que durante décadas compartieron piletas, competencias y sueños deportivos. El reencuentro de amigos.
Así nació el grupo Reencuentro de Nadadores, integrado inicialmente por algunos exnadadores de los clubes más tradicionales de Paraná, como Estudiantes, Rowing y Echagüe. Con el paso de los meses, la convocatoria fue creciendo y sumando voluntades. Actualmente, más de 50 personas forman parte de este espacio que trasciende el deporte. La mayoría reside en Paraná, aunque también participan antiguos deportistas que hoy viven en ciudades como Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Neuquén y distintos puntos del interior entrerriano.
Cada tres meses, los integrantes del grupo vuelven a encontrarse. No hay cronómetros ni podios.
Tampoco marcas por superar. Lo que los convoca es algo mucho más valioso: la amistad construida a lo largo de toda una vida. Los encuentros suelen desarrollarse alrededor de un almuerzo o una cena, donde las conversaciones se llenan de recuerdos, anécdotas, fotografías y viejos recortes periodísticos que permiten revivir momentos inolvidables.
Entre risas y emociones, vuelven a aparecer las historias de aquellas competencias que marcaron una época en la natación regional. Lo que alguna vez fueron rivalidades deportivas hoy se transformó en afecto, respeto y camaradería. Un ejemplo perfecto de cómo el deporte puede sembrar vínculos que perduran mucho más allá de los resultados.
Durante uno de los últimos encuentros se produjo una escena que emocionó a todos los presentes. Dos fotografías, separadas por más de seis décadas, resumieron de manera perfecta el espíritu del grupo.
Los protagonistas fueron Luis Lucho Ibaquez y Guillermo Melón Romero, dos de los nadadores más destacados de la década de 1960 en Paraná.
La primera imagen, tomada cuando ambos tenían apenas 18 años, los muestra en la previa de una competencia de 100 metros mariposa. En aquel entonces defendían colores distintos y eran rivales dentro del agua. Ibaquez representaba al Club Atlético Rowing, mientras que Romero competía para el Club Atlético Estudiantes. Y 64 después, ambos recrearon aquella misma fotografía. Esta vez ya no estaban separados por una calle de natación ni por el deseo de ganar una carrera. A sus 82 años, posaron juntos como amigos, compartiendo recuerdos y celebrando una vida entera vinculada al deporte.
La comparación entre ambas imágenes genera una inevitable emoción. No solo refleja el paso del tiempo, sino también todo lo vivido entre una foto y otra: familias, trabajos, logros personales, desafíos superados y una pasión por el deporte que nunca desapareció.
La historia de ambos protagonistas también permite dimensionar la riqueza deportiva de aquella generación.
Lucho Ibaquez no solo brilló en la natación. Fue además un destacado jugador de rugby de Club Tilcara, institución con la que dejó una importante huella deportiva. También participó con éxito en numerosos torneos de pelota a mano, disciplina en la que consiguió destacadas actuaciones.
Por su parte, Melón Romero desarrolló una intensa actividad deportiva más allá de la pileta. Integró durante varios años los equipos de primera división de básquetbol del club Estudiantes de Paraná y además incursionó en el atletismo, donde compitió en pruebas de salto en alto.
Ambos representan a una generación que entendía el deporte como una forma de vida, una escuela de valores y un espacio de formación humana.
Los integrantes de Reencuentro de Nadadores coinciden en que estos encuentros son una demostración concreta de todo lo bueno que deja el deporte. Más allá de las medallas, los récords o los campeonatos, lo que permanece son los lazos humanos.
Reencuentro
Hoy, cuando la mayoría de sus miembros supera los 70 años, continúan reuniéndose con el mismo entusiasmo de aquellos jóvenes que alguna vez soñaron con destacarse en una competencia. Las historias compartidas, las bromas repetidas una y otra vez y las fotografías que pasan de mano en mano son parte de un patrimonio afectivo invaluable.
La recreación de la foto entre Ibaquez y Romero se convirtió en una postal perfecta para representar ese sentimiento. Entre la imagen de los 18 años y la de los 82 hay 64 años de vida plena, de esfuerzo, de pasión deportiva y de amistad.
Porque al final, las carreras terminan, los resultados se olvidan y los récords pueden ser superados. Lo que permanece es el vínculo entre las personas. Y en cada reunión de estos históricos nadadores entrerrianos queda demostrado que algunas amistades son capaces de recorrer la distancia más larga de todas: la del tiempo.