Historia de vida
Sábado 27 de Octubre de 2018

"Quiero contagiar a los gurises del barrio"

Nico Pagliaruzza fue baleado, le mataron dos amigos y vivió un infierno en el barrio Lomas del Mirador. Su mamá Mónica Olivera, una luchadora por la paz en el barrio, lo ayudó a salir de las adicciones. Empezó boxeo, lleva tres peleas y ahora le da clases a los gurises en la escuela. MIRÁ EL VIDEO >>>>

Flavio Nicolás Pagliaruzza fue una victima más, de las tantas, de las drogas y la violencia en los barrios. Entró en un mundo oscuro de fácil acceso por los golpes de la vida y la ausencia del estado. Perdió a su padre y luego a dos de sus mejores amigos cuando era adolescente. Fue baleado y su mamá Mónica Olivera tuvo la fortaleza y las agallas para denunciar el narcotráfico en el Lomas del Mirador, un barrio que vivió sus peores momentos entre 2013 y 2014. Hoy está recuperado, lúcido y con el compromiso de hacer cosas para los gurises del barrio. Por eso comenzó con un taller en la escuela para incentivar de que hay una mejor vida, o una vida posible.
Nico, como se hace llamar ahora, porque considera que Flavio es parte de un pasado difícil, nació en el Lomas, en la zona este de Paraná, el 13 de mayo de 1995. Tuvo una infancia como la cualquier pibe, pero el narcotráfico, contaminó todo.


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El 22 de agosto de 2013 fue asesinado su mejor amigo: Emanuel Vázquez. Perdió a su papá, Paya, y otro amigo en el camino. En ese momento su vida pendía de un hilo y como cuenta su mamá no había demasiadas alternativas. "Después de todo lo que nos pasó y del problema de consumo de Nico, dije o morimos o salimos adelante. Lo agarré a mi hijo y le dije 'Gordo o es la cárcel, la muerte o te rescatás'. No teníamos otra", recordó su mamá con lágrimas en los ojos.
Nico había sido baleado en el fémur una tarde cualquiera mientras hacía un mandado. "El 9 de noviembre estaba yendo a la ferretería a buscar un zapatillas para enchufar cosas, eran las cinco de la tarde, y cuando iba cruzando la calle venían dos motos a los tiros. Salí corriendo y me tiraron. Quedé en el suelo y casi me mataron", contó visiblemente emocionado.
Mónica Olivera Pagliaruzza, su mamá, tiene 46 años y es mamá de tres hijos Rita, Hugo y Nico. Una luchadora que enfrentó la violencia y hasta tuvo que padecer amenazas con armas de fuego por denunciar a los narcos. Es parte de la Asociación Mujeres Luchadoras Positivas. Y Cuando dijo basta optó por sacar a su hijo del barrio porque "lo iban a matar" según confesó.
Su trabajo le permitió alquilarle una casa en otro lugar. A partir de allí comenzó con la terapia y la ayuda de Patricia Caro. "Siempre había cosas, pero uno piensa que como tenía una familia bien constituida con ningún problema de sustancias, no nos iba a pasar, pero nos pasó", declaró la mamá y explicó que lo más difícil es saber "enfrentarlo". "La cuestión es cómo enfrentarlo y más cuando uno no tiene las herramientas. En mi caso encontré un montón de gente y el camino para poder solucionarlo", mencionó.
Moni, como la llaman todos desde el primer encuentro, por su carisma, se hizo conocida en la ciudad por salir en los policiales, situación que lamenta, pero a la vez agradece porque esa visualización le sirvió para ganarse el respeto. "Estaba cansada de salir en los policiales, pero eso queremos derribar el paradigma de la violencia en el Lomas", repite en varias oportunidades de la entrevista.

EL DURO CAMINO
Nico hizo fútbol de gurí en el Lomas, jugó en Deportivo Francia y tuvo un paso fugaz por Instituto. Su vínculo con el deporte fue postergado por otras atracciones. Él y su grupo de amigos se encontraron ante el acceso fácil a las drogas en un ambiente regado en el que se tornó "una costumbre". "Buscaba la droga para escapar de la realidad. De todo lo que me pasaba. Falleció mi viejo que era un gran padre y me dio mucho. Y después me afectó ver cómo estaba cambiando todo en el barrio. Los amigos con los que nos criamos juntos los estábamos perdiendo. Era todo muy feo", relató Nico sobre la situación que padecía a diario.
La decisión de la madre, el amor por Daiana y el boxeo hicieron que su vida diera un giro de 180 grados. "Cuando me fui del barrio me puse de novio y por el amor a ella y a mi mamá decidí volver a la escuela. Terminé la secundaria, hice un curso de gasista y como había dejado las drogas, dejé de fumar".
"El que dice que no se puede dejar o salir, miente. Te lo tenés que proponer, no es fácil, pero está en tu cabeza. Se necesita mucha fuerza de voluntad", reflexionó con un tono sincero, seguro con la intención de brindar un mensaje positivo, no arrogante.
"En nuestra familia se habló todo y hacerlo es sanar. Hay que hablar las cosas en la familia. No hay que darse por vencido. Y no pensar que no nos va a pasar", sugirió su mamá luego de la experiencia.
Ese fue uno de los grandes pasos. En simultáneo debía realizar una rehabilitación por el disparo que había recibido en una de sus piernas. Fue por eso que empezó a hacer kickboxing en un gimnasio del centro. Su deseo era hacer una pelea, pero según cuenta su mamá cuando vio una contienda en youtube se quiso morir. "Pensé que no iba a poder por la pierna", suspiró Mónica. El lamento de su madre y el diagnóstico científico acabaron con su deseo."El doctor me dijo que no podía pelear, pero yo quería hacer una pelea para sacarme las ganas y después sí, dejar", explicó.
Nico no se dio por vencido y cambió de deporte. Empezó a hacer boxeo con Ulises Cloroformo López en el Parque Berduc y le gustó. Luego continuó en Ministerio con Roque Romero Gastaldo. "Empecé a entrenar, me vieron condiciones y ya me subí al ring", mencionó entusiasmado.

DEBUT Y SUEÑOS
Después de varios meses de entrenamiento llegó la hora de los bifes. Nico recuerda aquel día con precisión y detalles. "El 17 de marzo debuté en el Parque Berduc en la categoría hasta 58 kilos", precisó. ¿Y cómo te fue? "Perdí por puntos", señaló entre risa, "pero se la robaron", chicaneó la mamá. Ese día fue inolvidable para la familia y para él más allá de la derrota. "Estaba muy nervioso en la previa y salí con todo. Dejé todo en el primer round. Estuve un mes esperando ese momento. Salí como un toro y la saqué el cabezal. Después me quedé, pero él también estaba cansado", relató. "Esa noche fue un parto, casi me muero. Cuando se terminó estaba en el rincón", agregó Mónica cual si fuera el "Segundo".
La segunda pelea fue en Ministerio y según las tarjetas, fue empate. El triunfo llegó en el tercer combate. "La tercera la gané bien y de manera unánime", señaló orgulloso. Esa noche también tuvo el apoyo de su gente. "Pegá como en el Lomas", contó que gritaba su mamá con la risa cómplice de ambos. Ahora persigue el sueño de llegar a ser "profesional" y manifestó que aún no tiene apodo, pero ya recibió la sugerencia de que debe ser relacionado a su barrio. Su próxima presentación será el 17 en Santa Elena. "La mayoría quiere ser campeón por la fama o la plata, yo quiero ser ejemplo para que los gurises vean que siempre puede haber algo mejor. Por más trabas, hay que perseverar", reflexionó.
VOLVER AL BARRIO. "Fue terrible todo lo que pasamos durante un año. Muchos vecinos no se metían por complicidad, otros por miedo y nosotros veíamos las cosas", expresó Mónica sobre la situación del Lomas en el 2013 y el 2014. Si bien hoy hay innumerable necesidades por la crisis del país, el problema de la violencia mermó considerablemente. "Queremos derribar el paradigma de la violencia en el Lomas, estaba cansada", confesó la madre. "La situación del barrio es muy buena, más allá de las medidas de este gobierno neoliberal que nos azota. Acá se perdió la changa y se perdieron muchas cosas. Pero yo vivo en Lomas y voy a morir en el Lomas y tengo muy buenos vecinos y hemos cambiado el paradigma. Hoy estamos unidos y hacemos cosas entre todos", mencionó orgullosa. Al mismo tiempo aclaró de qué manera dan la pelea. "Nosotros luchamos en la prevención. La guerra contra las drogas es la de prevenir. En el barrio se consume mugre y al pibe te lo deja zombie en dos meses y a veces no hay manera de recuperarlo", declaró.

EL PROYECTO
Nico le planteó a su mamá que quería hacer algo por los pibes del barrio y se dio todo en menos de lo que esperaban. "Un día vino y me dijo que quería dar boxeo en el Lomas. Y justo me llamaron Nicolás Mathieu (Secretario de la Juventud de la provincia) y Laura Stratta (Ministra de Desarrollo Social) y me avisaron que hay un proyecto de Nación. En dos días hicimos todos los papeles, lo aprobaron y fue súper rápido. Ahí conseguimos el aporte económico para comprar los materiales", indicó Pagliaruzza.
En medio del trámite apareció una imagen elocuente e impactante que revolvió el infierno del pasado. "Cuando me pidieron una foto del Área de la Juventud, empecé a buscar y les di una en la que estaban cuatro pibes, el grupo de él. De esos chicos hay dos muertos a tiros y uno preso", contó con lágrimas en los ojos.
Tenían las cosas, pero les faltaba el lugar. Sin posibilidades de alquilar un local, le planteó la inquietud al director de la escuela Sergio Dines, quien rápidamente les propuso una solución. "Es un tipo muy amplio y conoce como nadie la realidad del Lomas y me ofreció el salón de la escuela", sostuvo. Ayer dio el primer paso de 10 a 12 y fue un éxito. Muchos gurises se acercaron a deportes. "Quiero contagiar a los gurises del barrio y capaz que en el deporte encuentran un refugio", expresó.



"Estaban contentos"

Nico dio su primera clase ayer en el salón de la escuela del barrio Lomas del Mirador. "Fueron 18 chicos y estaban muy contentos y entusiasmados", contó muy satisfecho.
Nico dio el punta pie inicial a un gran proyecto. Todos los sábados de 10 a 12, los chicos del barrio y de toda la zona, tendrán la posibilidad de aprender y hacer boxeo en la escuela Paya, en homenaje a su papá.

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