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Patronato y su laberinto en la elite del fútbol

No hay dudas de que el simpatizante de Patronato sufre por este pobre presente, que le duele ver a su equipo en el fondo de la tabla.

Viernes 06 de Mayo de 2022

Hay derrotas que duelen, y la del viernes por la noche caló hondo en Patronato. Es verdad que el equipo, con la llegada de Facundo Sava, intentó mostrar otra cara, pero ante Gimnasia y Esgrima La Plata fue un concierto de errores que evidenció una triste realidad de cara al futuro cercano. Se perdió feo y la gente empieza a perder la paciencia, y es lógico, fue 6-0 y una paupérrima actuación colectiva.

No hay dudas de que el simpatizante de Patronato sufre por este pobre presente, que le duele ver a su equipo en el fondo de la tabla, y lo peor de todo es que no se vislumbra una mejoría para salvarse del descenso.

A medida que pasan las fechas, las esperanzas se van diluyendo con el resultado puesto y el promedio que ya no resiste ninguna calculadora.

Los más optimistas sostienen a rajatabla que mientras los números den, la ilusión sigue intacta, otros analizan el presente y ahí no hay no hay mucho para decir.

La actualidad de Patronato no es obra de la casualidad. No es momento de encontrar culpables, sino soluciones en lo inmediato. Pero hay que aprender de las malas decisiones y ahí salir fortalecido de cara a lo que viene.

Lo único positivo de la dura derrota del viernes fueron las palabras de Sava.

Puso la cara, se hizo cargo y llevó un mensaje para adentro y para afuera del club. Y no es poca cosa.

Se lo notó sereno, auténtico y firme en su discurso. Y creo, a mi modo de ver, que es uno de los pocos que se salvan de las críticas en este mal momento.

Sería bueno que en el transcurso de los días algún referente del plantel ofrezca disculpas públicas por la mala campaña y la bochornosa actuación ante el Lobo en el Grella, con una histórica goleada. Sería un buen gesto para el hincha y para lo que viene.

Los que siguen a diario a Patronato sostienen que el cuerpo técnico pidió para el próximo torneo (27 fechas con 81 puntos en juegos) seis refuerzos de jerarquía para cumplir con el objetivo de mantener la categoría. Hay nombres

propios que ya fueron sondeados y el DT buscará plasmar su idea con jugadores que interpreten lo que quiere y comprendan lo que se están jugando en los próximos meses.

Todos saben que no será un campeonato más para Patronato en su pelea por continuar en la elite del fútbol argentino. Hay mucho en juego y el viernes el hincha no se sintió para nada representado. Porque se puede ganar, perder o empatar, el tema pasa por no dejar la triste imagen de un equipo entregado.

Está más que claro que puertas adentro los dirigentes no pueden argumentar cómo le renovaron a Iván Delfino, que nunca dio la talla y no sólo por los magros resultados de su campaña al frente del equipo, también por la pésima relación que tenía con gran parte del plantel.

El traspié ante Godoy Cruz de Mendoza, de local, por 3 a 0, daba claras señales de que todo estaba terminado. Que era sólo cuestión de esperar el cierre de la temporada para darle un fin de ciclo al entrenador que logró el ascenso a Primera y arrancar de nuevo.

Nada de eso pasó, se le renovó el contrato y armó un plantel que le falta experiencia para jugar este tipo de compromisos y a las pruebas me remito.

Comenzó el torneo como lo terminó: mal. Sin una idea de juego, con cambios permanentes y con la idea fija de que lo podía revertir, más allá de los resultados. Mientras tanto, desde el club se cansaron de esperar un gesto del DT, que nunca llegó, y afirmaría que lo invitaron a que se fuera porque no daba para más.

Ahora nada de eso se puede cambiar, es parte del pasado. Hay que pensar en lo que viene y planificar cómo afrontarlo.

Patronato necesita imperiosamente de puntos y más puntos para sumar en los promedios en su aventura por mantenerse en la categoría. Debe afrontar un torneo pensando en ser protagonista, no hay otra, no tiene margen de error y hay que ser consciente de eso.

Es injusto creer que todo es culpa de Oscar Lenzi. Hay una comisión directiva que debe asumir las responsabilidades y aquí no se salva ninguno. Pero hoy, más que nunca, Patronato necesita de todos para seguir soñando.

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