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Patronato quedó cerca de su mayor fracaso

Fútbol: No fue una derrota más. Perdió como local ante Santamarina de Tandil por 2 a 1 y resignó casi toda posibilidad de llegar a Primera A.

 

 


El fin de semana pintaba lindo. Los resultados ajenos dejaban la mesa servida para encaminarse definitivamente hacia el ascenso. Pero más por culpas propias, emparentadas con la falta de compromiso, que por méritos del ocasional rival, todo se fue por la borda. Había que ganar y se perdió. El sueño de codearse con los grandes en la temporada venidera recibió un cachetazo que despertó a Patronato y le hizo ver una realidad que lo pone al borde del mayor fracaso de su historia.
El Santo perdió como local ante Santamarina de Tandil por 2 a 1 y sus posibilidades de ascender son prácticamente nulas. Maximiliano Stimpanaro y Martín Michel marcaron los goles del conjunto bonaerense; Sebastián Bértoli de penal marcó el descuento. Fue en el marco de la 20 fecha del Torneo de la Primera B Nacional. El domingo, el conjunto paranaense, visitará a Crucero del Norte en el penúltimo compromiso de la temporada.
“Y vamos Rojinegro queremos el ascenso”, cantaba la popular sabiendo de que la chance de meterse en el grupo de los cinco era inmejorable.
Los resultados de los rivales que están en la misma causa le daban a Patrón una mueca que podría transformar en carcajada sumando los tres puntos. De arranque, y conociendo los guarismos ajenos, el Negro salió a buscar la victoria con actitud dominando a un adversario que se replegó, amontonó gente cerca de su área y no dudó en despejar a cualquier parte.
El dominio territorial y de pelota le correspondía al dueño de casa que no lograba transformar esa supremacía en llegadas frente al arco de Olivero. La ineficacia en la gestación, no justificaba para nada las determinaciones de Fuentes de excluir a Fernando Gutiérrez y Esteban Orfano de la titularidad para darle cabida a Marcelo Guzmán y Adolfo Lima. El empecinamiento de Damián Canuto por llevar al equipo hacia adelante, no encontraba correlato por los costados porque era ineficiente lo de los carrileros y no había sorpresa por lo laterales. Que el entrenador Santo mandara a calentar a parte de los suplentes antes de la media hora reflejaba la falta de conformidad con varios de los que estaban en cancha.
Que no hubiera tiros al arco en 45 minutos reflejaba lo pobre del espectáculo y era el justificativo perfecto de la paridad sin goles con las que se fueron al descanso.
 

 

SEGUNDO TIEMPO. Para la reanudación Fuentes mandó a la cancha a Quiroga por el inexpresivo Lima y a Grazzini por Brum. Dispuso un dibujo con enganche, retrasó a Guzmán a la posición de volante central y a Acosta de carrilero por derecha. Ni siquiera hubo tiempo de adaptarse al innovador sistema porque a los 4’, Caire –jugó su peor partido desde su arribo a Patronato- cruzó una pelota en la salida que terminó siendo una siendo una habilitación para Stimpanaro que agarró a toda la defensa a contrapierna y definió con precisión ante el achique apresurado de Bértoli.
Con la entrada de Arraya por Acosta, Patringa plantó tres puntas. Lo inexplicable es que todos iban por adentro favoreciendo el embudo defensivo de Santa.
Las modificaciones impulsadas desde el banco lejos estuvieron de darle variantes y soluciones al Rojinegro en ataque. Siguió siendo irresoluto y para colmo de males se desordenó en defensa. Ese desequilibrio lo pagó caro a los 24’ cuando Bucci armó una gran jugada por izquierda que Ramírez no pudo definir por el medio por un manotazo salvador de Bértoli, nadie reaccionó en la defensa y todos miraron como Michel ponía el casi lapidario 2 a 0 con casi 20’ por jugar.
Con tres puntas y Andrade parado de cómo un atacante más era la muestra cabal de lo incoherente que era el Patrón desde lo técnico-táctico y desde el punto de vista que se lo analizara.
El descuento convertido por Bértoli transformando en gol un dudoso penal por presunta falta de Quiroga, ni siquiera le dio el envión anímico para ir por el empate que no hubiera maquillado una actuación que rozó lo miserable.
La sensación del final mostró a un equipo abatido, apático, repudiado por su gente que terminó siendo mucha en la cancha ante una muestra tan pobre.
Lejos de dar un gran paso hacia la ilusión, Patronato caminó hacia el abismo. Quedó lejos de la chance de jugar en la elite y comenzó gestar el mayor fracaso de su historia.

 

 

 

Las claves

*errónea. La conformación del once titular dispuesta por Marcelo Fuentes. Sacó del equipo a los dos volantes con capacidad para desequilibrar por las bandas sabiendo que se encontraría con un rival que venía a cerrarse atrás.


*¿se enteraron?. De antemano el partido tenía un carácter de final y se acrecentó con los resultados que se dieron en los encuentros de la fecha. Algunos de los jugadores de Patronato que entraron ayer a la cancha parece que no se enteraron.

 

*mérito rival. Santamarina de Tandil pateó al arco de Bértoli cuatro veces en los 90’ convirtiendo en dos oportunidades mostrando un alto grado de eficacia. Otro de los atributos del equipo de Botella fue su fortaleza defensiva favorecida por un tibio rival.

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