Patronato tocó fondo en el Grella y quedó al borde del abismo

El Rojinegro perdió 2 a 0 ante Agropecuario en su última presentación como local en el Grella y llegará a la fecha final con el riesgo de perder la categoría.

16:05 hs - Domingo 25 de Octubre de 2026

Patronato vivió una de las tardes más angustiantes de la temporada en el estadio Presbítero Bartolomé Grella. En su última presentación como local en la Primera Nacional 2026, el conjunto paranaense cayó 2 a 0 frente a Agropecuario de Carlos Casares, por la 35ª fecha de la Zona B, y quedó al borde del abismo. La derrota no solo significó despedirse de su gente con una imagen preocupante, sino también llegar a la última jornada con la amenaza concreta de perder la categoría. Podría quedar en zona de descenso directo al finalizar la fecha.

El resultado fue un golpe durísimo para un equipo que necesitaba ganar para afrontar con mayor tranquilidad el desenlace del campeonato. Sin embargo, Patronato estuvo lejos de ofrecer respuestas a la altura de la situación. Perdió, no encontró los caminos para revertir la historia y terminó envuelto en una atmósfera de tensión, con silbidos, bronca y preocupación en las tribunas.

El Grella, que presentó cerca del 90 por ciento de su capacidad ocupada, fue una caldera. La gente acompañó con la esperanza de que el equipo pudiera dar un paso fundamental hacia la permanencia, pero se encontró con un Rojinegro que se fue apagando a medida que avanzaba el partido. Cuando llegó el segundo gol de Agropecuario, el silencio se adueñó del estadio. Después, con el pitazo final, la incertidumbre se transformó en una preocupación generalizada.

Patronato quedó contra las cuerdas. Ahora deberá jugarse la permanencia en la última fecha, lejos de casa y sin margen para seguir dejando puntos en el camino.

Un comienzo con intenciones, pero sin contundencia

El equipo de Marcelo Fuentes salió a jugar con la obligación de asumir el protagonismo. Sabía que la victoria era necesaria para despejar parte de las dudas y encarar el cierre del torneo con otra perspectiva. Durante los primeros minutos intentó manejar la pelota, buscar profundidad y aprovechar las proyecciones de Maximiliano Rueda, con Valentín Pereyra como uno de los encargados de generar juego.

Agropecuario, por su parte, respondió con salidas rápidas y buscó aprovechar los espacios que dejaba el local. A los nueve minutos tuvo una aproximación peligrosa, pero el arquero Alan Sosa respondió para evitar la caída de su arco.

Patronato también tuvo sus oportunidades. Hernán Rivero no llegó a conectar un centro de Nahuel Genéz y, a los 19 minutos, contó con la situación más clara de la primera etapa. El delantero quedó en posición de definición, pero no pudo resolver ante el arquero visitante.

Fue una ocasión que pudo cambiar el desarrollo del encuentro. El Rojinegro insinuaba, aunque no conseguía traducir sus aproximaciones en goles. La falta de eficacia comenzaba a pesar en un partido en el que la necesidad de ganar condicionaba cada movimiento.

El error que silenció al Grella

A los 26 minutos del primer tiempo llegó el golpe que empezó a torcer definitivamente la tarde. Vega aprovechó un error defensivo de Patronato y marcó el 1 a 0 para Agropecuario.

El gol visitante cayó como un balde de agua fría. El estadio, que había acompañado con la ilusión de ver a su equipo dar un paso importante hacia la permanencia, quedó en silencio. Patronato debía reaccionar, pero el tanto dejó al descubierto las dificultades de un equipo al que le costaba encontrar soluciones cuando el resultado se le ponía en contra.

En los minutos finales de la primera etapa, el conjunto paranaense intentó adelantarse y buscar la igualdad. Lo hizo, sin embargo, con más empuje que claridad. Faltaron asociaciones, precisión en los últimos metros y alternativas para desarmar la defensa rival.

El descanso encontró al Rojinegro en desventaja y con una obligación cada vez mayor. El equipo necesitaba cambiar la imagen, recuperar la confianza y salir a jugar el complemento con la determinación que exigía el momento.

El segundo golpe y el silencio total

El inicio del segundo tiempo no modificó demasiado el panorama. Patronato continuó sin encontrar el funcionamiento colectivo que necesitaba para generar peligro de manera sostenida, mientras Agropecuario se mantenía ordenado y esperaba su oportunidad para liquidar el encuentro.

Los nervios comenzaron a dominar la escena. El equipo local tenía la pelota por momentos, pero le costaba transformar esa posesión en situaciones claras. La ansiedad se trasladaba a las tribunas, donde la preocupación crecía con cada minuto que pasaba sin que llegara el empate.

Fuentes movió el banco en busca de respuestas y procuró renovar las energías de un equipo que no encontraba la manera de torcer la historia. A los 68 minutos, el recién ingresado Attis tuvo una oportunidad inmejorable para igualar el marcador, pero no consiguió definir.

La ocasión encendió por un instante la esperanza de los hinchas. Sin embargo, la reacción de Agropecuario fue inmediata y letal.

Braian Aranda apareció para marcar el 2 a 0 y asestarle a Patronato un golpe casi definitivo. El segundo tanto terminó de desmoronar las expectativas del conjunto paranaense y provocó un silencio total en el Grella. La derrota ya no era una posibilidad lejana: se convertía en una realidad cada vez más dolorosa.

El Rojinegro quedó obligado a descontar para meterse nuevamente en partido, pero el equipo no encontró los recursos futbolísticos para hacerlo. Buscó avanzar, intentó arrimarse al área rival y se encontró con la figura del arquero Acosta, que respondió cuando fue exigido y sostuvo la ventaja de Agropecuario.

Los minutos finales transcurrieron entre la impotencia de los jugadores, la preocupación de los hinchas y la sensación de que Patronato dejaba escapar una oportunidad fundamental. El equipo no pudo revertir el resultado y se despidió de su gente con una derrota que lo dejó al borde de una situación límite.

Un Grella entre silbidos y preocupación

El pitazo final confirmó una tarde negra para Patronato. Los silbidos se hicieron escuchar en las tribunas y la preocupación se apoderó de un estadio que había llegado con la expectativa de celebrar una victoria clave.

El equipo se fue sin respuestas, superado por un rival que aprovechó sus oportunidades y castigó los errores defensivos. La derrota dejó mucho más que tres puntos perdidos: expuso las dificultades de un conjunto que llegó a la recta final del campeonato sin conseguir la tranquilidad necesaria y que ahora deberá afrontar una definición cargada de presión.

La última presentación en casa, que debía funcionar como un impulso para encarar el cierre de la temporada, terminó convirtiéndose en una pesadilla. Patronato no pudo hacerse fuerte en el Grella, no encontró soluciones cuando estuvo en desventaja y quedó obligado a jugarse todo en la última jornada.

El panorama es inquietante. El Rojinegro quedó con 37 puntos y la definición por la permanencia dependerá de los resultados de la fecha final. Con el margen de error prácticamente agotado, cada pelota, cada decisión y cada oportunidad tendrán un peso enorme.

Todo se define en la última fecha

Patronato deberá visitar a Atlético de Rafaela el próximo domingo en un encuentro que tendrá carácter decisivo para sus aspiraciones de permanecer en la Primera Nacional. El conjunto paranaense necesita afrontar ese compromiso con la obligación de sumar y atento a lo que ocurra en los demás partidos que involucran a los equipos comprometidos con la parte baja de la tabla.

Chacarita, suma 39 unidades después de ganar este domingo con Temperley, se medirá con Nueva Chicago. El conjunto de Mataderos tiene un partido pendiente frente a San Martín de San Juan, que disputará este lunes, por lo que el panorama puede modificarse antes de la jornada final.

En ese contexto, Patronato deberá esperar los resultados y conocer con mayor precisión las combinaciones que definirán su futuro. Pero hay una certeza: ya no depende de una victoria en casa ni tiene margen para corregir el rumbo ante su gente. La permanencia se resolverá en una última fecha cargada de tensión.

La caída ante Agropecuario dejó al descubierto todas las fragilidades del Rojinegro en el momento menos oportuno. El equipo de Fuentes no logró responder ante la adversidad, sufrió dos goles que lo golpearon anímicamente y terminó entregado a un desenlace que ahora lo obliga a jugarse la temporada en noventa minutos.

Patronato quedó al borde del abismo. El Grella fue testigo de una derrota que encendió todas las alarmas y dejó a los hinchas con más preguntas que respuestas. La preocupación es enorme y el desafío, mayúsculo: el próximo domingo, en Rafaela, el Santo deberá encontrar el carácter y el fútbol que no mostró en su despedida como local para evitar que una temporada complicada termine de la peor manera.

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