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Patronato: Arraigado a los colores Rojo y Negro

Desde hace 27 años Néstor Galliussi trabaja en Patronato. Es un confeso hincha de Independiente, pero adquirió un fuerte sentido de pertenencia en el Santo.

Domingo 29 de Marzo de 2020

Nestor Galliussi transita los pasillos del Club Atlético Patronato de la Juventud Católica desde 1993. Ejerció como entrenador y preparador físico en las categorías formativas. En 2005 y de la mano de Luis Murúa se sumó al cuerpo técnico de Primera División que en ese entonces militaba en el Argentino B. A su vez dirigió al primer equipo liguista. Formó parte de la estructura que, en la temporada 2007/08, ascendió al Torneo Argentino A de fútbol

A mediados de 2008 se transformó en el profesor institucional del Santo. Cumplió ese rol hasta 2015 cuando se integró a la estructura infanto-juvenil, que compite en los torneos organizados por la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Actualmente conforma el cuerpo técnico de la división reserva del Rojinegro que encabeza Gabriel Graciani, uno de los amigos que forjó en el club.

El Gallo, como lo apodan en barrio Villa Sarmiento, es confeso hincha de Independiente. Pero el amor por el Rojo es compartido. Se comprometió con los colores del escudo que defiende desde hace casi tres décadas. A tal punto que durante el 2002 le inculcó a sus dirigidos que los jugadores que formaban parte de su plantel debían moverse en el club con la pilcha de Patronato o la Selección Argentina. “Se me arraigó un sentido de pertenencia muy grande por Patronato”, aseveró, en diálogo vía telefónica con Ovación mientras transita la cuarentena en el marco del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Se recibió en 1987 en el Instituto Nacional de Educación física (INEF) José Benjamín Zubiaur de Gualeguay. En La Ciudad de Los Poetas vistió otra casaca con los colores Rojo y Negro: la de Gualeguay Central. “Fue obra de la casualidad”, aseguró el Gallo, que en Paraná defendió el arco de Palermo y Los Toritos de Chiclana.

Su cicló en Patronato inició cinco años después de su graduación. “En el año 93 realicé una suplencia de Román Bonetti de seis, siete meses. Ahí tomé una categoría que dirigía el Cari Espinosa. Era la camada del Pipo Cáceres, Iván Furios, la Gata Flores, el Flecha Cáceres. Trabajábamos detrás del arco de calle Grella y en un triángulo detrás del sector de plateas adonde hoy funciona la lavandería”, rememoró.

Dos años después el club creó una coordinación en las categorías formativas bajo el mando de Bonetti. “Fue algo novedoso para la época”, resaltó Galliussi, quien pasó por distintas categorías del semillero. “Excepto en Primera de Liga, las otras categorías estaban a cargo profe-técnico. En las formativas teníamos a Esteban Méndez que era un soporte físico de todas las categorías”, narró.

En 2005 arribó Luis Murúa a Patronato, Galliusi se sumó al cuerpo técnico del equipo que competía en el ámbito nacional. El Pity no quedó en la historia por haber obtenido un título, pero fue quien marcó el camino que, años después, lo llevó a ingresar en la elite. “Fue quien nos cambió la cabeza a todos, a los jugadores, y a quienes laburábamos con él. Comenzamos a trabajar de una manera muy profesional”, valorizó.

Murúa es dueño de una personalidad particular. Galliussi lo recordó con una anécdota. “Él me decía ‘Gallo, yo soy brujo. Vos sabés que estos hijos de puta van ascender cuando yo me vaya’, y no se equivocó”, recordó, entre risas.

El 16 de junio de 2008 vivió uno de los momentos más emotivos en el club al celebrar el ascenso al Argentino A. Pero en esa categoría y con la llegada de Darío Tempesta, pasó a cumplir otra función: la de profesor institucional. “Es quien se queda con los jugadores del plantel que no son citados para los encuentros. Es una especia de soporte del profe principal”, describió Galliusi, que en 2015 comenzó a tener un contacto más directo con los futbolistas al bajar a las divisiones formativas que competían en AFA.

En la actualidad Néstor comparte el cuerpo técnico de reserva junto a Gabriel Graciani, uno de los jugadores a quien preparó en el ascenso al Argentino A. “Es fantástico trabajar con él”, subrayó. “Me sorprendieron muchas cosas de él. Lo tenía posicionado desde un lugar y ahora lo tengo en otro lugar. Me gusta mucho su forma de trabajar, nos complementamos muy bien, pero aparte somos muy amigos. De todos modos hay momentos que tenemos que separar la amistad para tomar decisiones”, aclaró.

Galliussi aclara que no hubo una función en la que trabajara con mayor comodidad. En todas se adecuó a las circunstancias y las exigencias. “Me gustan todas las funciones. Soy dúctil y bastante versátil. Sino no hubiera perdurado en el proceso del profesionalismo. Me considero con capacidad para adaptarme a cualquier grupo. Se que no desentonaría trabajando más arriba, pero me gusta el trabajo de formación y en reserva hay una mezcla de formación y profesional. No hay riesgo, no hay presión, no hay tensión. Hay camaradería entre los clubes. Eso en el fútbol profesional no existe y está la presión del resultado, que no te deja trabajar cómodo. De Reserva para abajo se trabaja con comodidad, al menos en Patronato”.

Néstor tiene una colección de anécdotas en el club. Al momento de relatar algunas de ellas, mencionó una en la que graficó el trabajo desdoblado que realizaban en el club. “En el año 2005 con el equipo de Liga jugábamos de local en Los Toritos. Murúa nos daba tres pelotas que para esa época eran carísimas. “No se tiene que perder ninguna”, nos advirtió. En el medio del partido los balones se iban al arroyo que estaba a un costado de la cancha. Ahí dejaba de dirigir el partido, pasaba por una puerta que estaba detrás del banco de suplentes, bajaba como un rayo al arroyo a buscar la pelota y regresaba a dirigir. A veces nos turnábamos con los jugadores que estaban en el banco”, recordó.

Néstor aclaró que su amor por Patronato no nació en su cuna. Se declaró hincha de Independiente, pero advirtió que adquirió un fuerte sentido de pertenencia por el Rojinegro. “Tengo un fuerte sentimiento porque Patronato me dio una chance de progresar laboralmente. Trabajo en un club de Primera División de una de las mejores ligas del mundo”, chapeó. “De hecho en el año 2002 creamos la banda del medio con los pibes de inferiores. Ahí les insistía a los chicos que trabajaban conmigo que tenían que venir a entrenar con la pilcha de Patronato o de la selección. Por suerte el club tomó esta misma decisión en los últimos años, cerró.

Trabajar con la familia

Néstor dirigió a dos de sus hijos. Ignacio fue uno de los arqueros del equipo liguista que se consagró campeón en 2007 e integró el plantel que ascendió al Argentino A. Agustín, que formó parte del plantel profesional recibió órdenes de su padre en la cuarta división afista. “Subieron y llegaron por méritos propios. Nunca me metí en la elección de los jugadores, siempre me mantuve como profe. Pero fueron experiencias muy lindas trabajar junto a ellos”.

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Néstor Galliussi junto a su hijo Agustín, en las inferiores de Patronato.

Néstor Galliussi junto a su hijo Agustín, en las inferiores de Patronato.

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