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Accidente fatal

Pato, un apasionado por "banderillear"

El periodista de UNO, José Luis Ballesteros, explica con calma las primeras reacciones luego de la peor noticia.

Domingo 09 de Febrero de 2020

Y de pronto el sonido de los motores se volvió un silencio de esos que se empiezan a preguntar “¿Qué pasó?” y rápidamente un aire frío comienza a atravesar los boxes de un autódromo. Ayer durante la transmisión de la TV Pública se corrían las primeras vueltas del TC Mouras y de pronto salió la bandera de “Auto de Seguridad”. Hubo despistes y varios autos en una posición peligrosa, que ameritaba que ingresen las camionetas de rescate para sacar a los coches de una situación incómoda.

Pero uno entiende que a las pocas vueltas todo tiene que estar “normalizado” y la reanudación de la carrera es inminente. Ayer no pasó. La camioneta que hacía las veces de “Auto de Seguridad” seguía y seguía en pista, y en la vuelta cinco aparece la “bandera roja” que significa que la carrera se detiene. Los autos pararon su marcha en la recta principal, como indica el manual, y la transmisión oficial rápidamente se fue a una pausa comercial.

Algo raro sucedía y los relatores informan que un banderillero fue colisionado por un auto de competición y había sido derivado a un centro asistencial. Así se dio por terminada la carrera y lo mismo sucedió con la transmisión televisiva. Al poco tiempo se informa de la muerte de Patricio “Pato” González. Una apasionado del automovilismo, que desde donde podía sumaba su granito de arena a esta pasión que llevamos dentro. Colaborador de las transmisiones radiales, integrante del Auto Club Concepción del Uruguay y desde hace un año como banderillero.

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A los 31 años este uruguayense fue victima de una situación de carrera que por suerte no siempre se repite. No obstante, quienes estamos en los autódromos siempre decimos “por suerte que Dios es fierrero y hoy estuvo acá”. Pero ayer no sucedió y lamentablemente se llevó la vida de una persona que siempre estaba para sumar, como me lo dijo su amigo, Guillermo Laurino que nos une una amistad en los medios de comunicación desde hace varios años. “Laburador, emprendedor, buen y leal amigo”, me lo describió Guille con un nudo en la garganta.

El automovilismo es un deporte de alto riesgo, con el paso de los años se intenta reducir los desenlaces fatales, pero el peligro es latente por el simple hecho de que se trata de una disciplina que conlleva sus dificultades y siempre se está expuesto a los golpes de alto impacto. Sin dudas que será materia pendiente de los responsables minimizar los riesgos, no solamente de los pilotos, sino también de todos quienes prestan servicio a la vera de la pista.

No se trata de la primera ni de la última victima fatal en un fin de semana del deporte motor y los pilotos que conviven con esa peligrosidad así lo entienden. Inclusive, los riesgos han bajado a comparación con las competencias de décadas pasadas, cuando las medidas de seguridad no estaban tan avanzadas como ahora. Además, desde las categoría se pregona por la ubicación más conveniente del público y de los mismo para con los auxiliares de pista, pero un auto lanzado y descontrolado a alta velocidad, es hasta impredecible porque en cuestión de segundos puede ser imposible de esquivar para una persona que está cumpliendo con su rol dentro de una pista. Además, este artículo no es para buscar ahora responsables, ni muchos menos señalar qué se hizo mal porque sabemos que ninguna categoría pretende que pasen estas cosas.

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Y cuando suceden este tipo de momentos, los que estamos de cerca de la actividad del automovilismo, nos duele y nos deja un sinsabor porque sabemos que se trata de uno “de los nuestros”. De esa persona que quizás lo saludaste en una pasado dentro de los boxes o hasta quizás en algún momento le preguntaste “cómo lo vio” a ese toque que dejó fuera de carrera al piloto que venía ganando y te lo cuenta con esa misma pasión con la que lo llevó, algún día, a tomar algún la decisión de ser un auxiliar de pista y saber que está expuesto a posibles riesgos.

Y los banderilleros son justamente los primeros que alertan a los pilotos de algunas situación de pista. Si tienen que levantar porque “hay bandera amarilla” y ahí no se puede sobrepasar a algún rival porque puede haber otro piloto que esté en una situación comprometida. O hacen flamear la “bandera de auto de seguridad” y hay que levantar. Es decir, los banderilleros son esos tipos que cuidan al piloto entre otras cosas, porque se pueden “golpear feo”.

“Compañeros de la misma pasión, te recordarán por tu carisma y esas ganas de ‘banderillear’, a pesar de las condiciones climáticas QEPD!! Compañero y colega”, le rindieron su homenaje sus colegas del cuerpo de banderilleros de Concordia. Patricio, un muchacho querido por los suyos y que dejó todo porque cuando hay pasión de eso se trata. Y como lo describen sus colegas, seguramente así será bien recordado.

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