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Mohammed Musah, cautivado por Paraná

La historia de un ghanés que se enamoró de esta tierra. Tiene 24 años y hace dos que reside en la capital provincial. Trabaja de electricista y juega en Sportivo.

Domingo 04 de Noviembre de 2012

Andrés Martino/ Ovación
amartino@unoentrerios.com.ar

Fue amor a primera vista. Ni bien pisó suelo entrerriano quedó encantado con esta tierra y decidió quedarse. Allá por 2010, cuando se realizó el Mundial de Amputados en Crespo y Cerrito, Ghana participó con su seleccionado y trajo a sus colaboradores, donde se encontraba Mohammed Musah.


Este joven de 24 años tomó la decisión y se quedó a vivir en Paraná donde hace dos años reside en una casa de familia.


Buscó trabajo, aprendió de manera perfecta el idioma y se calzó la casaca de Sportivo Urquiza, donde actualmente juega al fútbol, una de sus pasiones.


El africano, sociable, amable y de buen humor, contó a Ovación una historia imperdible plagada de condimentos y lejos de su tierra natal.


—¿Cómo se dio todo para que hoy vivas en Paraná?
—Yo vine por el campeonato Mundial que se jugó en Cerrito y Crespo en 2010. Yo era voluntario, ayudante de la delegación que vino de Ghana. Cuando terminó el Mundial me gustó y hablé con el intendente de Cerrito para hacer el trámite para poder quedarme. Él no tuvo problemas. De ahí fui a Buenos Aires y realicé el trámite de residencia y cada tres meses lo tengo que renovar. Hace poco cumplí dos años.
 

—¿Tu familia qué dijo cuando le dijiste que te quedabas?
—Mi mamá falleció cuando yo tenía 16 años y mi papá está en Nigeria. Tengo un tío que trabaja con la delegación de Ghana y viaja a jugar campeonatos. Él me ayudó mucho para progresar porque para ser honesto la vida no es fácil allá en Ghana y acá conseguí trabajo.


—¿De qué trabajás?
—De electricista. Hace un año y medio que ya estoy trabajando de eso.


—¿Sabías o aprendiste?
—Aprendí acá. Ahora ya sé todo, puedo hacer instalaciones tranquilamente. Estoy viendo si puedo hacer un curso para tener el título para poder trabajar solo.


—¿Y con el idioma cómo hiciste?
—Yo soy muy sociable con toda la gente y yo siempre pregunto cómo se dicen las cosas. Antes tenía un diccionario inglés-español, pero la pronunciación estaba mal. Con el tiempo vas escuchando cómo habla la gente en la calle y se aprende solo. Fui hablando y agarré. Igual me cuestan los verbos (risas).


—Después de todo esto, te metés en el fútbol. ¿Siempre te gustó?
—Me encanta el fútbol, pero nunca tuve la oportunidad de jugar.


—¿A Sportivo Urquiza cómo llegaste?
—En el edificio en el que trabajo hay un chico que es albañil y él dejó de trabajar, pero tengo Facebook y estamos en contacto. Yo le pregunté porqué había dejado de trabajar y me dijo que quería empezar a jugar al fútbol. Entonces le pregunté dónde y me dijo en Sportivo Urquiza, un equipo que va a empezar el Torneo del Interior y que está probando jugadores. Yo sé jugar al fútbol, pero nunca pude jugar. Fui y me fue bien.


—¿Te gustó el club?
—La verdad que sí y lo más importante es la gente tiene muy buena onda. Todos me conocen y no hay discriminación. Me regalaron medias y remeras de Urquiza. Jodemos, todo tranquilo y buena gente y eso es lo más importante.


—Ya sos de Sportivo.
—Y sí.


—¿Tenés ganas de jugar el Torneo del Interior?
—Sí tengo ganas, muchas, pero todo depende del técnico. Yo soy nuevo y recién estoy conociendo. Si tengo que esperar no tengo drama, pero me encantaría.


—Y en Argentina sos hincha de Boca.
—A Boca yo lo conocía desde que estaba en Ghana, por Maradona, un ídolo que todo el mundo conoce. Llegamos al Mundial y un amigo me regaló la camiseta de Boca y además a mí me gusta el color azul. Soy de Boca, de River no puedo ser (risas).


—Tenés un sueño que va más allá del fútbol.
—Me gusta el trabajo de electricista, voy bien, me gusta y por eso quiero estudiar. Pero además quiero hacer otros cursos porque sé muchos idiomas. Un traductorado y un profesorado de inglés podría ser. Igual tengo que mejorar mi castellano.


—¿Por cuánto tiempo te pensás quedar en Paraná?
—La verdad que me gusta y depende también de la gente que me llevó.


—¿Dónde vivís?
—En la Base Aérea, al lado del Costerito, me alojó una familia que me ayudó mucho. Estoy muy agradecido por ser tan buenos conmigo. Me hacen sentir como un hijo.


—¿Cómo es el apellido de la familia?
—Mi mamá es Virgilio y mi papá Princic.


—Algo más por decir.
—Sí. Si yo hubiera estado en Buenos Aires me hubiera vuelto a Ghana. No me gusta, y acá en Paraná estoy tranquilo. No tengo problemas con nadie. Todos trabajan, obvio hay cosas malas, pero depende de dónde te movés. Hay que estar tranquilo.

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