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Miradas: ¿Y si te abraza Román?

Román Riquelme, el máximo ídolo de Boca, le cumplió el sueño a Lautaro Comas, el ídolo de Patronato. La historia del Gurí que se hizo de abajo y llegó

Viernes 24 de Septiembre de 2021

Sensible, humilde y auténtico. Lautaro Comas es el niño mimado del club. Aunque transite los 26 años, para los hinchas será siempre un gurí. Porque Lautaro nació en el club. “Acá venía siempre y me paraba a ver el partido con la barra. Y cuando me tocó estar adentro muchas veces me jugó en contra porque pensaba y jugaba como si fuera un hincha”, le contó a UNO en una entrevista realizada en la tribuna que da a calle Grella hace siete años. “Siempre fui hincha de Patronato y cumplí el sueño de jugar en Primera”, agregó emocionado en aquella oportunidad. Lauti siempre se mostró sincero y tampoco ocultó su simpatía con Boca y su amor por Juan Román Riquelme, su ídolo. Tiene dos tatuajes y decenas de fotos que aún conserva en una carpeta. Su fanatismo por el máximo ídolo de Boca no tenía límites. Cuando era pequeño usaba la 10 de Boca con su nombre debajo de la de Patronato y cuando hacía un gol se la sacaba y la mostraba orgulloso a pesar del reto de los entrenadores del club.

Esa rebeldía e inocencia lo acompañó durante toda su carrera en las divisiones formativas del club. El día que le convocaron a entrenar con el plantel de Primera contó que no sabía cómo tenía que ir. “Me acuerdo que pensé que tenía que ir vestido de jugador al entrenamiento y tenía un pantalón de Patronato y no tenía zapatillas. Fui con unas Ringo de vestir. Cuando me vieron me dijeron que en el club me daban ropa para entrenar y después Nacho Bogino y otros jugadores del plantel me compraron un par de zapatillas eportivas”, expresó en el programa El Pelotazo en una entrevista. Lauti se dio el gusto de ver a su equipo en Primera. Patrón lleva casi seis años en la máxima categoría y fue parte del proceso más exitoso del club. Con más o menos minutos, atravesó, a excepción de un pequeño impasse en Chile, todas las temporadas y es uno de los últimos referentes que aún conserva la institución desde aquella epopeya de llegar al fútbol profesional. El Gordo, como lo apodan en el barrio, logró lo que cualquier gurí que ama el fútbol desea. Jugar en el club del que es hincha, debutar en Primera y llegar a ser profesional. Pero aún le quedaban cosas pendientes. Y las fue tachando de la lista en el camino. Victorias a River, partidos memorables y llegar a la cancha de Boca. Lo logró en 2017 cuando el equipo de Rubén Forestello logró un empate al minuto 90 por intermedio de Damián Arce. Histórico resultado ante el invencible equipo de Guillermo Barros Schelotto que estuvo más de un año puntero y fue campeón de aquel torneo. “Al entrar tenía el cuerpo tenso, no podía disfrutar porque sentía que tenía una presión enorme. Tengo una anécdota con Rafa (Lucas Márquez) que me estaba gritando, después se me acerca y me pega una puteada y le digo ‘si no te escucho, ¿qué querés que haga?’. Me acuerdo siempre de ese momento en el que me estaba dando una orden, pero ahí adentro no se escucha nada, y me quedó guardada esa puteada que me causa gracia porque sinceramente no lo escuchaba. Le dije ‘sí, sí’ pero no entendía nada”, contó sobre aquella experiencia.

Después de aquella tarde inolvidable de abril Lautaro pedía por Román. Alguna vez se tenía que dar. Fue a La Boca, pero no lo encontró. Ese día llegó y su nombre eclipsó por un momento el inicio del partido disputado el miércoles por la noche. La tele tomó la imagen de un “niño” emocionado porque recibía un abrazo de su ídolo. Encima se llevaba una camiseta de regalo con la 10. Fue en el previa del partido de cuartos de final de la Copa Argentina. En los pasillos de un estadio inmenso. Román le cruzó el brazo por sus hombros y Lautaro apenas se movía. Luego se tapó la cara con la camiseta que le regaló el 10 como incrédulo de lo vivido y la imagen se viralizó por todos lados.

La noche ideal no pudo ser completa porque su Patrón no pudo meterse en las semifinales. De todos modos se fue de pie con la frene en alto tras perder por penales. Habrá que ver adónde irá a parar ese tesoro. Por lo pronto Lautaro se quedará para siempre con el abrazo y el gesto de Román.

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