Entrevista

Mangia, un pionero en el fisicoculturismo

El paranaense Ricardo Mangia lleva 50 años entrenando un deporte que lo lleva como filosofía de vida. Fue campeón nacional y es un referente.

Martes 20 de Septiembre de 2022

En la ciudad de Paraná hay una especialidad que ha tenido buenos representantes a nivel nacional. Se trata del fisicoculturismo. Uno de sus pioneros es Ricardo Mangia, que lleva entrenando el deporte durante 50 años a nivel competitivo y ya como forma de vida en la actualidad.

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El fisicoculturismo es un deporte que abarca muchos componentes claros vinculados a la salud, belleza, entrenamiento, alimentación, poses, entre otras cosas. Y Mangia ha tenido todo este tiempo un correcto entrenamiento y alimentación para poder estar a la altura de la exigencia de una disciplina muy dura. Es uno de los pocos deportes que son bien estrictos con el objetivo del entrenamiento en conjunto con la medición calórica de las comidas y el componente energético de las mismas. El culturista debe entrenar su cuerpo cada día al máximo como si fuese su último día de entrenamiento previo a la competición, dejan en claro los especialistas de la actividad que en la ciudad de Paraná se practica, pero muy poco.

A las competencias de fisicoculturismo asisten hombres y mujeres, tanto así, que una de las categorías es Mixta. El deporte es uno de los pocos donde hay participación de ambos géneros juntos que compiten en la misma categoría.

Ricardo Mangia es un gran exponente del deporte y con sus 67 años sigue entrenando, ya no para competir sino como forma de vida. Su arranque en el deporte fue el 12 de enero de 1972 a los 17 años en el viejo gimnasio con pesas del Club Atlético Estudiantes de Paraná y desde ese momento no se separó del deporte.

Mangia charló con UNO sobre sus comienzos y analizó el momento del fisicoculturismo en la ciudad y el país.

“El arranque en el deporte fue medio circunstancial porque leí una revista de fisicoculturismo llamada Apolo en la casa de un amigo. Eso me motivó. Fui a parar al club Estudiantes luego de un paso previo por la natación. A los 15 o 16 me gustaba mucho realizar natación por abajo del agua en apnea y veía que si entrenaba en el gimnasio podía mejorar el poder hacer piletas de ida y vuelta sin respirar. Me daba cuenta de que entrenando con los fierros (elementos del gimnasio) podía mejorar”, dijo Mangia.

Luego comentó: “En ese momento en 1972 me enteré de que el club Estudiantes contaba con un gimnasio con bastantes kilos. Porque en los años 60 se había practicado la halterofilia, que es un deporte emparentado con el nuestro”.

“En Estudiantes encontré un entrenador como Adolfo Rey; también conocí a referentes como los hermanos Eduardo y Carlos Echagüe y Miguel Rigotti. Yo comencé el 12 de enero de 1972 y recién competí luego de recibirme de Ciencias Económicas, que estudiaba en Santa Fe. Luego sí pude competir ya estando en Buenos Aires haciendo el servicio militar en el edificio Cóndor porque tenía la prorroga por estudio. En Buenos Aires enganché un gimnasio y pude presentarme en un torneo en noviembre de 1979 en un torneo llamado Mister Esparta. Ahí arranqué, a los 25, hasta los 50 años. Fueron 25 años dedicados a competir y entrenar”, aseveró.

En cuanto a su labor dentro del deporte, Mangia manifestó: Tuve unas 200 presentaciones. Habrán sido 120 competiciones y 80 exhibiciones. A lo largo de los años pude participar de los torneos nacionales con diferentes resultados. Los más significativos fueron el ganar los torneos nacionales; uno de los más importantes pude hacerlo con mi esposa Mariana Giménez. Con ella pudimos potenciarnos en Parejas Mixta, una categoría de esa época que tenía relevancia. Fuimos campeones nacionales en 1993 y en 2000. Todo eso fue a lo máximo que pude lograr y fue como un regalo porque ya estaba en lo que se podría decir veteranos. Tuve dos participaciones internacionales, una en Lima (Perú), y en Buenos Aires en un Sudamericano, en el cual pude subirme al podio”.

“En la ciudad de Paraná veo al fisicoculturismo con altibajos. La ciudad no se caracterizó con tener demasiada buena onda con el deporte. Veo que los gimnasios que están enfocados para la competición no son muchos. Está todo muy confundido en la gente. La musculación no es nada; el objetivo en el fisicoculturismo es fitness y musculación. Fitness es lo funcional, y la musculación es lo estético dentro del atleta”.

En lo que se refiere al deporte en la región, Mangia aseveró: “La actividad está en la ciudad Paraná, hace un par de años hubo un Campeonato Argentino de muy buen nivel, pero la cuarentena frenó todo y hoy son muy pocos. Si los comparamos con mis tiempos son menos en la actualidad. En mi época nos llamaban de otros gimnasios de la provincia y nos juntábamos entre 12 y 15 culturistas entre varones y mujeres y nos íbamos a dar exhibiciones. Hoy no se encuentra esa cantidad”.

“Las divisiones que se han dado en la actualidad a mi gusto son muchas y le han abierto demasiado, quizás para darles chances a los que vienen de abajo. Hay muchas categorías y varias confederaciones, como pasa en el boxeo actual. Es una pena. Yo luché como dirigente para que eso no pase a nivel nacional y que no se dividiera en tantos organismos. Tuve la chance de formar parte de los torneos de la IFBB (Federación Internacional de Fisicoculturismo). Nunca competí fuera de esa”, completó el exdirigente del deporte.

Alimentación

“En cuanto a la alimentación es muy especifica. Siempre hablamos de nutrición racional aplicada. Es decir en busca de la excelencia física. Tiene mucho de disciplina, de horarios y de ciertos volúmenes calóricos para llegar a la mejor forma y llevar al cuerpo a la mejor forma anabólica”.

“El entrenamiento diario es bastante intenso porque no es fácil aguantar una hora. Por eso el competidor actual entrena tres o cuatro veces al día con rutinas de 40 minutos. Y de esa manera suman horas. El entrenamiento en sí está enfocado a la competición, pero hay que dejar en claro que son muy pocos los que compiten, diría un 3 por ciento de todos lo que lo practican”, manifestó.

Organismos

La Federación Internacional de Culturismo y Fitness (IFBB, por sus siglas en inglés) es el órgano rector del deporte del culturismo y fitness, fundada en 1946 en Montreal. De esta misma depende la Federación Argentina, que cuenta con campeonatos nacionales. De estos torneos Ricardo Mangia tuvo participación activa durante más de dos décadas. Y cuentan con las siguientes poses: De frente. Doble bíceps. De frente. Expansión dorsal. De perfil. Expansión Pectoral. De espalda. Doble bíceps. De espalda. Expansión dorsal. De perfil. Extensión de tríceps. De frente. Abdominales y muslos, las siete poses obligatorias y su descripción de ejecución.

Vivir siempre en plena forma

Medio siglo en la fragua del gimnasio. Mi vida está escrita con los fierros.

Improntas de la cultura física en el ser. Fundamentos e inspiraciones para lograr una existencia digna, con fuerza, salud, belleza, energía y bienestar.

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Ricardo Mangia (*)

Especial para UNO

El miércoles 12 de enero de 1972 comencé, a los 17 años, a practicar regularmente fisicoculturismo, en el antiguo gimnasio con pesas del Club Estudiantes, que estaba aledaño a la cancha de manito. Un tugurio reducido y espartano pero con los kilos suficientes. Reminiscencia de haber sido cuna, durante la década de los ’60, de la exitosa halterofilia local; destacándose Adolfo Rey, Eduardo y Carlos Echague, Miguel Rigotti, Emilio “Tati” Libera y Rubén “Rubito” Bournissent.

Llego allí tras dos años de búsquedas existenciales. Era común que los jóvenes de los inflexivos años ’70, en la secundaria, decidieran cada uno su proyecto de vida. Las opciones que más pintaban en aquella sociedad, eran: la música (el incipiente rock nacional), la política (democrática, y también la peligrosa lucha armada) y los deportes (convencionales). En ninguna encuentro la llamada o emoción para perseguir mis sueños.

Un día, en la casa de un amigo, leo circunstancialmente una revista Apolo, decana del fisicoculturismo argentino (1961-1995), de la que fui, con los años, asiduo colaborador. Había encontrado la piedra filosofal, no ya la alquímica que convertiría el plomo, en oro o plata; sino aquella capaz de convertir nuestras potencialidades en pasión, y crear una vida con propósito y significado. Su fórmula es: los pensamientos se transforman en palabras, las palabras se transforman en acciones, las acciones se transforman en hábitos, los hábitos se transforman en disciplina, y la disciplina se transforma en destino. Un deporte singular, cuyos objetivos se reflejan en el lema del ex gimnasio Fibras (1991-2010): “Prepara tu cuerpo como una máquina perfecta, y modela tu físico como una obra de arte”.

Proceso formador

“Quiero ser un pendejo aunque me vuelva viejo”, reza el estribillo de Los Auténticos Decadentes en su canción “Pendeviejo”. No es una mera fantasía de la inspiración literaria; improbable de realizarla. Definitivamente, ellos sólo reescribieron y musicalizaron a la ancestral paradoja del fisicoculturismo: “Cómo crecer jóvenes a medida que envejecemos”.

Desde luego, “Cualquiera que deja de aprender es viejo, ya tenga 20 años u 80. Cualquiera que sigue aprendiendo se mantiene joven. Lo mejor de la vida es mantener a tu mente joven" (Henry Ford, 1863-1947, empresario estadounidense).

El individuo promedio cree, por ignorancia o ingenuidad, que puede lograr y mantener un buen estado-aspecto físico y mejor salud recurriendo a menjunjes cosméticos, baratijas gimnasias bailanteras, píldoras mágicas, adminículos estrafalarios e ilusorios tratamientos médicos-estéticos. Que nadie se engañe, desde hace 2.500 años el fisicoculturismo es el mejor recurso que tienen los seres humanos para enfrentar la sarcopenia y el paso del tiempo; es la fuente de juventud y el poder del cambio.

Claro, “También sabemos qué cruel es a menudo la verdad, y nos preguntamos si el engaño no es más consolador” (Henri Poincaré, 1854-1912, matemático francés).

Francois Henri “Jack” LaLanne (1914-2011), gurú del fisicoculturismo estadounidense y divulgador del ejercicio “Jumping Jack”, que efectuó de calentamiento durante los 34 años (1951-1985) de su programa de televisión, reflexionaba con sarcasmo: "No puedo permitirme morir joven; dañaría mi reputación". El maestro predicó con el ejemplo, tenía 96 años.

Contracultura

Pitágoras (569-475 a. C.) y su escuela gestaron en la antigua Grecia el ideal fisicoculturista, y Diógenes de Sinope (412-323 a. C.) su carácter contestatario. “Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡ay, Diógenes! si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador”.

La siguiente frase de Fiódor Dostoyevski (1821-1881), novelista ruso, viene a cuento: “La tolerancia llegará a tal nivel que las personas inteligentes tendrán prohibido pensar para no ofender a los imbéciles". Jamás; como en el fisicoculturismo, al igual que Diógenes, pensamos distinto de lo oficial, tenemos terminantemente prohibido callarnos la boca. Su doctrina es la metamorfosis del ser, refractaria a los grupos dominantes y profesores académicos “cuellos de lápiz” (pencil necks); es el epílogo de años de entrenamiento productivo, nutrición racional aplicada, experiencia, estudio y reflexión. Su gran valor intrínseco, en la máxima: “Una vez que pones el lomo debajo de una barra pesada, todo lo demás en la vida, todo, te resulta fácil”.

El Hombre del Espejo

“The Guy in the Glass” es una joya motivacional; su mensaje elevado e introspectivo resulta tan cierto ahora como en 1934, cuando lo escribió Peter “Dale” Winbrow (1895-1954), poeta y compositor estadounidense. Esta traducción libre del inglés, me pertenece:

“Cuando tengas todo lo que quisiste, / supérate a ti mismo; entonces / el mundo te hará rey por un día. / Luego ve al espejo y mírate, / escucha lo que ese hombre tiene para decirte.

No es tu madre, ni tu padre, ni tu esposa / cuyos juicios sobre ti ya no deben importarte. / Ése hombre cuyo veredicto más cuenta en tu vida, / es el que está observándote desde el espejo.

Él es tu compañero incondicional, / siempre cuidará de ti con mucho esmero, / porque estará contigo hasta el final. / Y habrás pasado tu prueba más crucial, / si el hombre del espejo llega a ser tu amigo.

Podrás engañar al mundo entero, / mientras los años se te vienen encima, / incluso podrán palmearte la espada / cuando entres en el Cielo.

Pero tu premio final será llanto y congoja / si tu ha defraudado al hombre del espejo”.

Cultor de Conciencia

Este poema, “Cultor de Conciencia”, es de mi amigo y colega culturista Dr. Hugo Leopoldo Rosen, cordobés, médico psiquiatra, ex Jefe de Servicio del Hospital de Catriel, Río Negro.

“Entre sudor y contracturas / vas plasmando un camino que / sabes cómo empezar / pero cuyo fin es ajeno / quizá, te transforme sin darte cuenta.

Cada serie, cada repetición, cada kilo / serán más duros, / y ellos serán el instrumento o el crisol / que rebasarán tu mente / cuando te ingurgiten tus músculos cansados.

Surgirá la luz al final de cada serie ganada / vibrará la unidad en cada esfuerzo tuyo sobrehumano / ¿Acaso alguien podría separar el trabajo del cuerpo / del trabajo de tu alma?

Y quizás en algún rincón oscuro del gimnasio / donde día tras día cumples el legado religioso / de manifestar las potencias cósmicas de tu fuerza / unos ojos silenciosos te observen. / Entonces, baja en silencio las pesas / porque tal vez te esté mirando / tu propio Dios, escondido”.

El fisicoculturismo nos despierta esa mística pasión; es un canto a la vida, forjador del cuerpo, la mente y el espíritu. “Deseamos para cada hombre un alma de oro en un cuerpo de hierro” (Principio de la educación helénica). Pues, ¡A entrenarse duro que se acaba el mundo y a disfrutar la vida con fuerza, salud, belleza, energía y bienestar; en plena forma, naturalmente!

(*): Contador público. Entrenador, juez, periodista, historiador, multicampeón y pionero del fisicoculturismo entrerriano.

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