Copa Libertadores
Jueves 22 de Noviembre de 2018

Los niños brindaron un mensaje de paz

Alumnos de 6º grado de la escuela María Auxiliadora palpitaron el Superclásico. Aseguraron que quieren que gane el equipo de sus amores, pero recordaron que el rival no es el enemigo.

La pasión por los colores y especialmente el orgullo lleva a tomar muchas veces medidas desubicadas. No digerir una derrota es un problema que está enquistado en la sociedad futbolera argentina. Esto llevó a prohibir la presencia de público visitante en un encuentro, ya sea oficial o amistoso, aunque en este caso se da en menor escala. Sin embargo esta medida que se adoptó por primera vez a mediados de 2007 no logró erradicar la violencia. Quedó expresado por última vez el miércoles en un encuentro que protagonizaron All Boys y Atlanta, donde simpatizantes del Albo agredieron físicamente a la delegación de protocolo que llevó el elenco del barrio porteño de Villa Crespo.
Pero este flagelo también se manifiesta fuera de un estadio. La agresión física y verbal también se trasladó en una charla en la previa de un encuentro o luego de concluir un partido. La intolerancia muchas veces inspira acciones repudiables que provocaron heridas que han desencadenado en la pérdida de vidas humana. Y esto se incrementa con el correr del tiempo.
El país se paralizará mañana por la final de la Copa Libertadores de América que protagonizarán River Plate y Boca Juniors, en el estadio Monumental. Los equipos más populares del país disputarán el encuentro más importante de la historia del fútbol argentino, y tal vez uno de los más seductores del balompié mundial. El ganador se adjudicará el trofeo de clubes más codiciado de Sudamérica y obtendrá una plaza al Mundial de Clubes en Dubai. La gloria la conquistará frente a su máximo adversario. Esto le brinda un condimento extra al cotejo.
Más allá de la enorme pasión y lo que genera este encuentro, la rivalidad entre el Millonario y el Xeneize solamente es deportiva. De esa manera lo entienden los alumnos de 6º grado de la escuela privada NINA Nº 88 María Auxiliadora, de Paraná.
Los niños visitaron la Redacción de Diario UNO de Entre Ríos para emitir un mensaje de paz en la antesala de un encuentro que quedará en la historia del fútbol mundial.
Bruno se hizo presente con la camiseta de Boca. A su lado se ubicó Nehemías, identificado con la casaca número 10 de que utiliza Gonzalo Pity Martínez, como marca el dorsal de su camiseta. Junto a ellos estuvo el resto de sus compañeros de grado con una indumentaria que identificaba al seleccionado argentino de fútbol. "Estamos ansiosos", coinciden los peques, pero a la vez aseguran que no se trata de una guerra, sino de un partido de fútbol.
Nehemías proyectó una postal que, de concretarse, quedaría grabada en la historia para la eternidad.
"Estaría bueno que los dos directores técnicos (por Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schelotto), miren juntos el partido y después del encuentro se saquen una foto", deseó.
"A nosotros también nos gustaría ver el superclásico juntos. Si podemos lo haremos, pero sin burlarse uno de otro. Además después también nos sacaremos una foto", agregó Bruno, el hincha del Xeneize. "Más allá de la competencia, es solo un partido. No es la guerra. Hay mucha locura en la sociedad. Es un clásico y se da en una final, pero todo dependerá de la suerte", afirmó Nehemías, el fanático de La Banda.
Mirko se prendió a la charla. El fútbol es una de sus grandes pasiones. Juega en la categoría 2006 de Belgrano, por eso ya sabe lo que es la competencia, pero también entiende que es un juego. De esa manera sostiene que el adversario de turno no es el enemigo. "Le pido a todo el mundo que no se peleen por un partido", solicitó Mirko.
"Hay partidos en los que quiero ganar siempre. Yo juego en Belgrano y cuando enfrento a Patronato siempre le quiero ganar por la rivalidad. Es como un clásico porque somos los dos mejores de la categoría, pero una vez que termina el partido queda de lado la rivalidad. Fuera de la cancha somos amigos y eso hay que tenerlo siempre en cuenta", diferenció el niño que juega el campeonato de la Liga Paranaense de Fútbol con la camiseta del Mondonguero.
Los niños no saben cuál será el resultado de la final de la Libertadores ni se animaron a brindar un pronóstico. Todos aspiran que la copa sea alzada por sus ídolos, pero no dramatizan una derrota. Ellos, como toda la sociedad, pretenden que gane la paz. Ese es el verdadero campeonato que hay que conquistar.

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