Básquet
Sábado 01 de Septiembre de 2018

Los entrerrianos de Manu Ginóbili, la leyenda

Daniel Farabello, Leandro Palladino y Paolo Quinteros hablaron de la despedida de Manu con Ovación. Tres crack que tuvieron el privilegio de haber jugado y compartido el éxito con el que definieron como "el mejor de todos los tiempos". Anécdotas, recuerdos y momentos únicos.

"Con una gran mezcla de emociones, les cuento que decidí retirarme del básquet. Enorme gratitud para mi familia, amigos, compañeros, DTs, staff, aficionados y todos los que fueron parte de mi vida en estos 23 años. Fue un viaje fabuloso, que superó cualquier tipo de sueños. Gracias".
Así comunicó Emanuel Ginóbili su despedida del básquetbol el lunes a través de su cuenta de twitter y sacudió el ambiente del deporte.
Uno de los mejores deportistas de todos los tiempos anunciaba su retiro luego de una carrera brillante que incluyó cuatro títulos de la NBA con San Antonio, una Euroliga, una Liga Italiana y dos Copa Italia (Kinder Bologna), dos Campeonatos FiBA Americas (2001 y 2011); una Subcampeonato del Mundo (Indianápolis 2002); Campeón Olímpico en Atenas 2004; un campeonato FIBA Diamond Ball (2008) y una Medalla de Bronce en Beijing 2008.
El bahiense de 41 años recibió elogios de todo el mundo y se convirtió en leyenda. Fue el emblema de una generación de jugadores excepcionales y en ese proceso hubo tres entrerrianos: Daniel Farabello, Leandro Palladino y Paolo Quinteros .
Tres enormes jugadores que fueron testigos, protagonistas y cuentan con el privilegio de haber jugado con el que consideran, de manera indiscutible, "el mejor de todos los tiempos".
Fueron compañeros y compartieron vivencias durante mucho tiempo en distintas etapas de su carrera. En diálogo con Ovación repasaron algunos momentos inolvidables como así también cuestiones cotidianas de personas terrenales que no pierden la sencillez a pesar de las grandes luces.
"Si no es el uno, está por ahí". Daniel Farabello lo vio crecer. El base nacido en Colón el 18 de octubre de 1973 jugaba en Andino de La Rioja cuando en 1995 se incorporó el bahiense."Llegó como un juvenil más a un equipo de Liga Nacional. Era muy flaquito y un juvenil normal y además llegaba siendo el hermano de... hermano del Sepo y Leandro que eran los que jugaban la Liga. El equipo era bueno y a veces entraba y lo hacía bien, pero nunca nos íbamos a imaginar el tremendo carrerón que después hizo. Él después integró la Selección U21, eso da la pauta de que la explosión fue después", confesó el jugador que surgió de La Armonía y debutó en la Liga Nacional en 1991.
Farabello contó que tomó el anuncio "bien" y "con mucha tranquilidad". "Uno sabe que cuando llega a cierta edad empieza a pensar cómo se siente, si disfruta o no. Así que contento y orgulloso de todo lo que nos dio", reflexionó.


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De aquel primer encuentro, al Manu diferente. Farabello compartió la Selección Argentina que ganó el FIBA Americas de Neuquén en 2001. Era el principio de una era maravillosa para el básquet nacional. Ambos formaron parte del título ante Brasil. "Cada vez que agarraba la pelota uno no se imaginaba lo que podía llegar a hacer. Además de ser talentoso, el ponía el cien por cien, siempre. Un detallista para mejorar él y el equipo", contó sobre el escolta más maduro. Y agregó: "Lo que admiro es que jugó hasta el último partido siendo competitivo y determinante. Uno cuando se va poniendo grande empieza a estar en el banco y Manu a su edad llamaba la atención de los rivales porque siempre fue tenido en cuenta. En ataque y en defensa siempre fue un jugador determinante porque también ha tenido robos y tapas para ganar partidos. Es increíble y difícil de entender que lo haya hecho hasta el final", declaró el ex base que jugara en la Liga ACB y LEGA1.
Por otra parte, el colonense señaló una característica que lo define como un apasionado del básquet. "Es un tipo que conoce de todo. Siempre está informado de la Liga, el Federal, el TNA, Europa", contó. Al mismo tiempo recordó una imagen que lo marcó para siempre. "Me sorprendió una vez cuando fui a jugar con La Unión de Formosa a Bahía Blanca contra Estudiantes. La mañana antes del partido uno va a tirar al aro para relajarse un poco, y cuando llegamos estaba Manu entrenando. Lo que me sorprendió es que estaba entrenando defensa. Un jugador con esa calidad estaba adentro de la cancha de básquet y sin pelota cuando por lo general cuando estás solo agarrás una pelota y tirás al aro. El tipo era un perfeccionista y estaba entrenando defensa. El único jugador en mi vida que vi entrenar defensa solo. Después de eso vi todo lo que tenía que ver", confesó asombrado.
Farabello contó además que mantiene siempre el contacto con Manu y que a pesar de ser un consagrado toma como "muy natural" la relación con el escolta. "Somos de hablarnos y mandarnos mensajes porque lo conozco de chiquito y el tipo no ha cambiado en nada. Eso también es muy meritorio, nadie puede decir nada de su conducta intachable fuera de la cancha. Tenemos muy buena relación y hablamos de nuestra familia y nuestros hijos. Lo tomo muy natural, no es el Manu famoso, es el que conozco de siempre", relató.
En otro sentido, el actual entrenador de la Selección Argentina, formativa valoró y reconoció el esfuerzo que tuvo en su carrera deportiva y dijo que "sin dudas" es el mejor jugador de básquet de la historia del pais. "Manu siempre la luchó, se tuvo que adaptar hasta llegar hasta la NBA. Todo un esfuerzo", remarcó.
A la vez ubicó al exjugador de San Antonio, al menos, en el podio de los mejores. "Si no es el uno, está por ahí. Somos un país de grandes deportistas, pero por lo que hizo Manu se merece estar en lo más alto. Pero bueno, eso también va en gusto. Entre los dos o tres primeros, seguro", sentenció.
"Me enseñó y lo sufría" . El Toro Leandro Palladino lo enfrentó cuando estuvo en Andino y en Estudiantes, se alojó en su casa cuando jugaban en Italia y compartieron varios años en la Selección Argentina. Ambos integraron nada más ni nada menos que el equipo que salió subcampeón del Mundo de Indianápolis 2002.
El exjugador nacido en Concepción del Uruguay dijo que no lo "sorprendió" la decisión porque barajaba la posibilidad y confesó que tuvo sentimientos ambiguos cuando se enteró. "Lo viví con sensaciones raras, con tristeza y alegría. Triste porque no vamos a poder deleitarnos más con su talento, calidad y su entereza. Y con alegría porque todo ciclo tiene un final y si él piensa que es el momento justo para darle un corte a su carrera nos deja feliz y contentos a todos. Lo ha ganado todo y también nos ha dejado en lo más alto del básquet mundial. Se lo merece y brindo por eso", celebró el exescolta nacido 13 de enero de 1976 en La Histórica.
El jugador surgido en Rocamora y que debutara en la Liga con Atenas compartió posición, por lo que lo tuvo que padecer, pero también dijo que eso lo potenció. "Tuve suerte y desgracia. La suerte de compartir muchos años con él en la Selección y la desgracia de compartir puesto, je. Y bueno, me sentí un espectador privilegiado. Pero bueno, el hecho de entrenar el día a día de marcarlo y muchas cuestiones que hacen al equipo a mí me enseñó muchísimas cosas. A mí se me caracterizaba por ser el jugador del equipo que marcaba al mejor del contrario y marcarlo a Manu era muy difícil, no imposible, pero muy difícil. Día a día crecía más y no tenía techo. Además tenía una cabeza tremenda. Eso lo potenció y lo hizo llegar a donde llegó", reflexionó el jugador campeón sudamericano de clubes y de selección.
Al igual que Farabello, el exescolta lo definió como "el más grande" como jugador, pero remarcó su "humildad" por sobre todas las cosas. "Manu es el más grande como jugador. A pesar de ser una figura pública a nivel Mundial, Manu siempre mantuvo la humildad y los pies sobre la Tierra. Nunca se la creyó, para nada. Siempre fue una persona dada con todos nosotros. Recuerdo que cuando él jugaba en Kinder Bologna yo estaba en Nápoles. Ese año me lesioné, me operé con un médico de Bologna y una vez por mes viajaba a hacerme los controles y él me iba a buscar al aeropuerto y me brindaba su casa. Me albergaba en su casa. Esas son las cosas que uno más rescata", manifestó.
Palladino integró planteles memorables de Atenas y jugó en las mejores ligas de Europa como España e Italia. Fue parte de la Generación Dorada y para estar a ese nivel hay que ser un verdadero fenómeno. Sin embargo con Manu fue lapidario. "En el básquetbol es el número uno. Tuve la suerte de jugar con el Pichi Campana, Espil, Oberto, Milanesio, Chapu, Scola, pero Manu marcó la diferencia", definió.
A su vez dijo que en la historia del deporte argentino "es un emblema". "Ha marcado mucho la diferencia por su forma de ser dentro y fuera de la cancha. Mi ídolo máximo es Maradona porque era joven y nos dio muchas alegrías, pero conociendo a Manu dentro y fuera de la cancha, marca la diferencia", insistió.
¿Manu a Rocamora? Ahora que tendrá más tiempo puede ser candidato a participar de Campus del Toro en Rocamora, el club de sus amores y donde terminó su carrera. "Sería la frutilla del postres que esté en el Campus, ahora tiene más tiempo, ja", chicaneó el Toro ante la consulta.
"lo de beijing fue hermoso". El escolta nacido en Colón el 15 de enero de 1979 compartió varios momentos junto a Manu en la Selección, pero ante la consulta sobre cuál fue el más preciado, no dudó. "La Medalla de Bronce fue el momento más lindo sin dudas. Beijing 2008 fue hermoso, desde la preparación hasta la culminación con la medalla. Fue único, más allá de que venía jugando y entrenando hace un tiempo. Ese año fue maravilloso, espectacular y no lo voy a olvidar nunca", relató uno de los mejores jugadores de la Liga Nacional de Básquet.
Paolo consideró que el retiro "fue sorpresivo y triste". Y agregó: "Vamos a dejar de ver a nuestro máximo referente dentro de las canchas. Pero al mismo tiempo hay que estar agradecidos de todo lo que nos dio y dio por el básquet argentino. Y agradecido de haber compartido lindos momentos con él", señaló el jugador que debutara profesionalmente en La Unión de Colón.
En cuanto a la relación personal, Quinteros, expresó que "era muy simple" el día a día con Manu. "Convivir con él era muy simple porque te lo hacía todo fácil. Es una persona muy humilde, muy compañero, muy detallista y pendiente del resto. Competitivo al máximo. Como persona es excelente, tan bueno como jugador", declaró el jugador campeón de Liga Nacional, LEB, Liga Sudamericana, Liga de las Américas, Copa de Campeones, Copa Argentina y Copa Príncipe de Asturias, entre otro títulos.
Paolo jugó el Mundial 2010 y con Manu fue campeón preolímpico, bronce en los Juegos Olímpicos y tuvo varios con la Generación Dorada.
En ese proceso hay dos momentos que no olvidará jamás. "Tengo dos recuerdos. Uno es de un entrenamiento en el que jugamos los suplentes contra los titulares. Le robé un par de pelotas y me felicitó. Además ganamos. Al otro día no lo pudimos parar con nada. Se ve que se había frustrado de esa práctica y al otro día volvió con todo. No hubo forma de detenerlo", contó. Y continuó: "Y la otra anécdota que tengo muy presente es cuando jugamos el último partido con Lituania en los Juegos Olímpicos. Él venía de una lesión contra Estados Unidos en la semifinal, se había torcido el tobillo, fue a probar antes que nosotros y cuando entramos al vestuario lo vemos de jeans, signo de que no iba a jugar. Y estaba destrozado. Daba la sensación de que daba la vida por estar en ese partido y para nosotros fue un envión anímico tremendo porque asimilar que una persona que lo ganó todo y lo tenía todo, daba la vida por estar en ese partido, imaginate cómo nos puso al resto que estábamos enteros y podíamos saltar a la cancha. Así fue que a Lituania no lo dejamos jugar", sentenció el jugador de Colón.
Jugador Más Valioso en varias oportunidades, crack y goleador, a Paolo, no le tembló la mano para definir a Ginóbili en el básquet y señaló que no va a haber otro como él. "Como dijo Delfino, lo ubico en el uno, dos, tres, cuatro y cinco: en todos. Manu va a ser único, irreemplazable e irrepetible. No va a haber otro jugador como él", manifestó el talentoso.
Y fue por más. Para el escolta está en lo más alto del deporte argentino. "Mis dos máximos referentes del deporte nacional son Messi y Manu. Y entre los dos lo pongo a Manu en el primer lugar", tiró.
¿Y si lo vieras hoy? "Le volvería a dar un abrazo enorme como se lo di cuando ganamos la medalla y le diría muchas gracias por todo lo que hiciste por nuestra básquet. Por haberme permitido compartir momentos únicos y haberme enseñado mucho. Y mucha suerte en la nueva vida", finalizó el gran goleador entrerriano.

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