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Las Foráneas no se cansan de festejar

Después de haber obtenido el título en el Torneo Apertura, el equipo Femenino de Don Bosco logró el ascenso a la elite al conquistar el uno de la tabla anual. Ahora van por el Clausura.

Martes 12 de Noviembre de 2019

En el primer semestre de la temporada Don Bosco se sacó una mochila muy pesada que arrastraba desde hace varios años al adjudicarse el Torneo Apertura Femenino B que organiza la Asociación Paranaense de Futsal (APFS). Con ese logro se adjudicó el 50 por ciento del boleto a Primera. Pero para inscribir su nombre en la elite tenían dos caminos por recorrer. Uno de ellos era elevar nuevamente la copa en el Torneo Clausura. La otra alternativa era conquistar el número 1 de la tabla anual.

En el octavo capítulo del segundo torneo del año Don Bosco se aseguró el primer puesto del escalafón que contabiliza las unidades de los dos campeonatos. De esa manera, las chicas del Salesiano dio el salto de categoría.

Las Salesianas se acostumbraron a celebrar en el 2019, pero no se conformaron. Continúan con hambre de gloria. Por eso Toda la atención está orientada en la conquista del Clausura para darle un cierre ideal a la temporada. “Ahora vamos por todo: Por el Clausura, por el bicampeonato, por las dos estrellas. Ya nos entusiasmamos”, indicó Marianela Leiva, una de las referentes de Don Bosco, en diálogo con Ovación.

El plantel de las chicas del Salesiano tiene una particularidad. La mayoría de sus integrantes no son oriundas de Paraná. Solamente una de sus jugadores (Mercedes Aguilar) y el entrenador (Cristian Gareiz) nacieron en la capital provincia. El resto llegó a la ciudad para iniciar una carrera universitaria. De ahí proviene el seudónimo Las Foráneas. No obstante, todas adquirieron un fuerte sentido de pertenencia por el club.

Giuliana Lonardi es oriunda de Larroque. En 2012 dejó el sur entrerriano para cursar la carrera de Psicología. La artillera de Don Bosco comenzó a jugar al fútbol en el equipo de la Universidad, donde conoció a Eliana Fischer, la actual arquera Salesiana, que llegó a Paraná desde Gobernador Etchevehere, y a Rocío Godoy, que desde Bovril se mudó a la capital entrerriana.

Luego las tres comenzaron a jugar al futsal. Primero lo hicieron en Español, donde conocieron a Maru Leiva, quien se trasladó a Paraná desde Neuquén para iniciar la licenciatura de nutrición. En 2016 se calzaron los colores de Don Bosco. El plantel de las chicas del Salesiano cuenta con dos integrantes más que no son nativas de Paraná: Virgina Ruiz (Bovril) y Patricia Neif (Crespo).

“Nos amoldemos como familia. Muchas veces cuando salimos de jugar nos vamos a almorzar y tal vez en otro equipos se van a comer con sus familias. Nuestras amigas pasan a ser nuestras familias. Eso es para valorar al equipo porque las chicas que pueden ir a sus casas un fin de semana largo se quedan en Paraná para jugar. Esto para porque el grupo es reducido y no tenemos demasiado recambio, pero también porque nadie se quiere perder un partido”, subrayó Maru.

Rocío Godoy reforzó el concepto. “Yo no me voy ni un domingo a mi casa”, aseveró. “En realidad me fui a Bovril el fin de semana del día de la madre porque no hubo actividad y el de las últimas elecciones. Pero fui y volví porque jugamos por la noche”, aclaró.

Rocío valorizó el respaldo de su familia, quien no le reclama su presencia en su hogar, sino que incentivan su presencia en los encuentros de Las Foráneas. “Ellos nos alientan siempre. En más, viajan a Paraná para vernos jugar”, indicó.

El compromiso fue una de las principales virtudes colectiva. Las Foráneas entendieron que, en un plantel reducido donde tenía escaso recambió, el esfuerzo físico debía redoblarse. Y ese se edificó en el trabajo semanal. “Entrenamos dos veces por semana, pero se apunta mucho desde lo físico. Al tener un plantel reducido no podemos hacer un partido entre nosotras. Lo que hacemos son amistosos y tratamos que sean con equipos competitivos para que podamos crecer como equipos”, describió Rocío.

El hecho de gozar de espacio potenció la motivación. “Vamos consciente que nos tenemos que bancar todo el partido porque a veces ni siquiera salimos. Tenemos que estar la hora y medio metiendo y eso es gracias al entrenamiento. Además, al ser un equipo reducido somos más unidas todavía”, cerró Rocío.

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