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"La vida me premió por no haberme rendido jamás"

Tras superar diagnósticos aterradores sobres sus pies, Betzabé Páez volvió a la Selección y fue bronce en el Sudamericano.

Miércoles 05 de Junio de 2019

Reflexiva, convencida de cada paso y con gran resiliencia para sobreponerse a los golpes. Betzabé Páez, la chica de oro que nació en Crespo el 27 de octubre de 1993, volvió a saltar con la Selección luego de cuatro años y se colgó una Medalla de Bronce en los Juegos Sudamericanos disputados hace dos semanas en Perú.

Con una marca de 1,75 metros quedó detrás de la colombiana María Fernanda Murillo con 1,90 metros y la brasileña Valdileia Martins con 1,80 metros. Sin embargo más allá de que lo considera como algo “simbólico” el gran triunfo es volver a entrenar sin dolor luego de un largo tiempo. Páez padeció diagnósticos que avizoraban un futuro lejos de las pistas. Siguió intentando desde Rosario, donde estudió Trabajo Social, y realizó un comprometido laburo con la gente que más lo necesita. Involucrarse con personas vulnerables tal vez haya sido el incentivo para no rendirse “jamás” como repite cada tanto.

Hoy vive en Buenos Aires donde trabaja en la Federación del Deporte Universitario Argentino y sigue soñando con estar en lo más alto: un Juego Olímpico o un Mundial. “Me gustaría saber cuál es mi techo realmente pudiendo entrenar con constancia y salud”, expresó en diálogo con Ovación.

Declaraciones imperdibles con una atleta que ganó los Evita, todos los nacionales de su categoría, fue Revelación de Clarín en 2010, disputó el Mundial de Menores en Italia, fue campeona Sudamericana, estuvo en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur y desafía la gravedad no sabe dónde están sus límites.

—¿Qué significó volver a conseguir una medalla en el Sudamericano?

—La medalla fue un premio de la vida; la vida me premió por no haberme rendido jamás, porque a pesar de que tuve tantos obstáculos en el camino, jamás dejé de insistir. Aprendí que nuestros sueños son nuestros mayores maestros, porque al caminar en busca de ellos nos topamos con lecciones, esas lecciones aparecen en forma de trabas, de momentos difíciles, de desilusiones, así como también se manifiestan en momentos lindos y personas maravillosas que van apareciendo en nuestro andar, que nos toman de la mano y caminan con nosotros enseñándonos algo que necesitemos aprender en ese momento y nos brindan su apoyo. La vida hoy eligió una medalla como un acto simbólico para premiarme porque aprendí lo que tenía que aprender hasta acá, porque a decir verdad tener un metal colgando del cuello si lo vemos objetivamente es algo un poco vacío, pero si miramos el proceso hasta ahí, es mucho más que eso.

—¿Cómo te sentiste en el torneo?

—En el torneo me sentí un poco nerviosa, pero feliz. De repente me miraba y miraba ese estadio enorme en el que se van a hacer los juegos Panamericanos y recordaba lo mucho que me había costado estar ahí otra vez. Cuatro años sin estar en la Selección y en el medio tanta desgracia, diagnósticos terribles en cuanto al futuro de mis tobillos, desde que tenía cáncer hasta que iba a terminar con prótesis en ambos pies. Y verme otra vez ahí, sin dolor alguno, con las mejores de Sudamérica fue muy intenso a nivel emocional. Aparte fue una sorpresa porque hasta abril de este año yo no estaba saltando prácticamente, todo pasó en cuestión de dos meses, muy loco.

—¿Con qué nivel te encontraste?

—El nivel que me encontré es el mejor de los últimos 10 años, con una campeona mundial en la prueba, y el resto con marcas muy buenas y muy parejas. Estuvo muy peleado, ganaba la que más seguridad en sí misma sentía ahí adentro. Un momento de duda en el salto en alto es un salto nulo.

—¿Cuáles son tus próximos objetivos?

—Mis próximos objetivos aún son inciertos. Estoy esperando la confirmación del equipo para los Juegos Panamericanos, donde por reglamento de la organización panamericana estoy clasificada, pero me toca pasar el filtro de Argentina, en donde son muy exigentes a la hora de elegir una Selección, como estar entre los cinco primeros del ránking Panamericano. Eso es realmente duro teniendo en cuenta que nos medimos con las máxima potencias como Estados Unidos y Canadá, entre otros países fuertes, pero vamos a buscarlo hasta el final, sería cumplir un sueño. Y si no sale eso, seguir entrenando para mejorar marcas y aprovechar que estoy sana por primera vez en muchos años. Realmente nunca pude entrenar más de seis meses seguidos, así que me gustaría saber cuál es mi techo realmente pudiendo entrenar con constancia y salud.

—¿Y tu deseo a largo plazo?

—Mi deseo a largo plazo: los Juegos Olímpicos, siempre soñé con ellos y me motivaron a levantarme de todas las caídas, pero más deseo aún poder, a través de o que mi carrera deportiva me dé, ayudar y acompañar a otros a que puedan cumplir sus sueños, ya sea a través de esta historia de perseverancia como motivación, o cualquier cosa que esté a mi alcance y si no está a mi alcance la invento. El servicio es parte de mí y no quiero que esta búsqueda de metas sea un camino egoísta, ya sabemos que las competencias y demás suelen tener un poco eso, entonces a mí me gustaría vivirlo más amablemente y colaborando con el medio. Si llegan los Juegos, un Mundial o lo que sea estaré muy agradecida y feliz también, pero prefiero caminar un camino que sea más transformador que colgarme medallas.

—¿Cómo evalúas el año?

—Mi año aún no terminó, pero estoy muy feliz y agradecida, viviendo en una ciudad nueva y adaptándome con sus mañas. Tengo un trabajo que me resulta interesante y divertido. Actualmente estoy trabajando en la Federación del Deporte Universitario Argentino, siento que ahí puedo hacer un poco de lo que mencioné antes y contenta de estar sana y disfrutando de este deporte que elegí cuando tenia tan solo 5 años mirando ESPN.

—¿Cómo hacés para trabajar, entrenar, llevar adelante tu vocación social y competir en el máximo nivel?

—Creo que los seres humanos nos limitamos solos, nos hacemos grandes películas de que no vamos a poder y ya nos cansamos antes de empezar o de intentarlo. Simplemente me dejé fluir con todo e iba haciendo un poco de cada cosa o a veces todo de cada cosa. Mi autoexigencia no me da mucho margen de error, ja. Pero creo que con convicción y no pensar todo el tiempo que estás cansado y disfrutando cada lugar en el que estás, se puede, porque estás haciendo lo que elegiste y lo que te gusta.

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