Clásico rosarino
Domingo 10 de Febrero de 2019

La seguridad del clásico rosarino, como siempre bajo la lupa

Provincia y clubes acordaron un operativo para que el partido más importante de la ciudad termine en paz.

Nadie puede negar que el clásico rosarino está entre los más pasionales del mundo. Capaz de detener a una ciudad entera durante 90' y convertirla antes o después es una verdadera fiesta o en un campo de batalla. El clásico es patrimonio e identidad. Pero está bajo la lupa. No por lo bueno o malo que se pueda brindar desde lo futbolístico, sino por lo que pueda ocurrir más allá del campo de juego. La última vez que se enfrentaron, el 1º de noviembre en el marco de los cuartos de final de Copa Argentina tuvieron que hacerlo lejos de la ciudad. A más de 300 kilómetros, en Sarandí, en una cancha silenciada, la de Arsenal, porque no se permitió el ingreso de hinchas de ningún equipo. La inseguridad. O la seguridad, como más guste llamar, fue la cuestión. Y con ella la incapacidad dirigencial de poder garantizar el normal desarrollo de un partido. Más allá de los colores y las pasiones, no se puede justificar la barbarie.

Hoy, cuando Newell's reciba a Rosario Central, la lupa estará puesta nuevamente en la pelota, pero también en todo lo demás. Será una prueba de compromiso, de madurez, de capacidad. Si todo termina en paz, la ciudad habrá ganado. Sino, estará hipotecando, quizás de nuevo, una de las cosas más hermosas que tiene.

En la semana, autoridades provinciales y de los clubes pusieron de manifiesto el compromiso de querer jugar "muchos clásicos más", se estrecharon las manos e intentaron transmitir una buena convivencia y el mismo interés. Hoy será el primer paso para empezar a cumplir con ello.

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Para garantizar la seguridad de los hinchas que irán a la cancha pero también de otros sectores de la ciudad, ambos clubes, el Ministro de Seguridad de la Provincia, Maximiliano Pullaro y el Coordinador de Seguridad Deportiva, Diego Maio, acordaron llevar adelante un operativo que comenzará a las 10 en el estadio Marcelo Bielsa y se prolongará horas después de la finalización del encuentro. 550 efectivos estarán afectados al trabajo en la cancha y a unas 20 cuadras a la redonda, mientras que otros 200 tendrán a cargo velar por la seguridad en el transporte público, bares y puntos neurálgicos de reunión, además de la custodia de los micros de los planteles, desde las respectivas concentraciones hasta el Coloso. Por su parte, desde Newell's solicitaron a la gente (sólo el local podrá ingresar, es harta conocida esta disposición de la Superliga, sin visitantes) que vaya al estadio lo haga con buen margen de anticipación, para evitar amontonamientos o tumultos, apuros que terminen generando inconvenientes.

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Rosario tiene hoy la posibilidad de volver a poner en valor a uno de sus bienes patrimoniales más preciados. El resultado dirá si dio la talla o si sigue en deuda, incluso como sociedad.

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