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La pasión, reflejada en los mini-riders

Los más pequeños, los que recién están haciendo sus primeras armas también fueron parte de la competencia en el balneario Thompson. El amor que ellos sienten por el deporte es admirable.

Domingo 03 de Febrero de 2019

Gino Bearzi y Santiago Galanti son dos de los profes que tiene la Escuela Fly Wakeboard que funciona en el Club Náutico Paraná.
Ayer, en un día fantastico a plenno sol, se pudo observar a muchos mini-riders ser parte del este Campeonato Nacional que se está disputando en las playas de El Thompson, en el majestuoso río Paraná. "La verdad que está genial que arranquen desde tan chiquitos. Es un golazo porque van perdiendo el miedo de golpearse, de tirarse al agua y lo que es estar en el río. Se van estimulando desde chiquitos y la verdad que eso está buenísimo", confesó el excrossista Gino Bearzi, hoy abocado de lleno a la enseñanza de este maravilloso deporte.
A los 5 o 6 años es la edad donde ya se puede iniciar la práctica del wakeboard. "Con respecto al sexo es lo mismo. Varones y mujeres pueden empezar a la misma edad y 5 o 6 es más o menos donde se empieza. Algunos van hasta con 4 años, aunque son lo menos. Deben ser bastante audaces y dados porque están solos en el agua flotando, la tabla es incómoda, les pesa, no se pueden dar vuelta y cosas así, pero es un deporte seguro y con respecto a la adrenalina es top de gama, no sé si decirle así, pero es así".
Un detalle no menor y que vale la pena resaltarlo es que los mini-riders forman parte de la competencia junto a los mayores y eso es un gran estímulo para el niño. "Sí, la verdad que está bueno. Ellos en el cable, no tanto en la lancha, andan todo el día con nosotros. Está la cama elástica, el slackline y un montón de cosas para que ellos se puedan divertir. Se familiarizan con el deporte, son parte del club y eso está muy bueno", expresó Bearzi.


La meta principal de este y otros tantos deportes es que los niños, en estas edades, la pasen bien, se diviertan y no piensen en el resultado. En este sentido Santi comentó: "Más o menos como pasa en todos los deportes. Lo principal es que los chicos se diviertan y que aprendan a relacionarse con el medio, con el agua, la naturaleza y con los animales y con todo lo que hay".
"En la escuelita está buenísimo porque tenemos un promedio de 15 chicos y estamos buscando que no se aburran, que estén todo el tiempo haciendo cosas y que se diviertan. Nosotros hacemos ejercicios de funcional, salimos a trotar, hacemos ejercicios en la cama elástica. Después probamos todos los trucos ahí y luego los probamos en el agua. El slackline les da mucho equilibrio. Son muchos chicos, la pasan bien y disfrutamos todo el tiempo", contó Gino respecto de las actividades que hay en la escuela que funciona en el CNP y no es necesario ser socio para asistir, así lo enfatizaron los profes. "La escuela está en el wake park del Club Náutico Paraná. Funciona los miércoles y sábados de 9 a 12:30. No necesitan llevar nada más que una toalla porque tenemos tablas, chalecos, cascos para prestarles a los chicos que vayan a iniciarse en este deporte. Tienen que ir y arrancar nomás porque está espectacular", confió Gino.
Santiago Galanti es uno de los primeros instructores que comenzaron a dar clases en la escuela de wakeboard en la capital entrerriana. Hoy la movida está mucho más avanzada que cuando se arrancó con la creación del cable. "La estructura del cable hizo que se acerque muchísima gente al deporte. Yo no pensaba que iba a ser tan así, pero se dio. Persona que lo prueba, persona que se termina comprando la tabla, el equipo, el chaleco y arranca".
Para ellos estar con los más pequeños y ver el crecimiento en lo deportivo y humano es plenamente satisfactorio. "Sinceramente se siente muy a gusto uno cuando le da clases a los chicos y les podemos transmitir un poco, no solo de lo que significa el deporte, sino también los valores, el compañerismo. Todo lo que uno les pasa a los chicos es con la mejor intención para que ellos crezcan en equipo, que es lo más importante, que aprendan a sociabilizar", dijo Santi, y agregó Gino. "La verdad que está genial ver cómo los chicos se enganchan desde tan pequeños. Van cuatro veces y quieren hacer rampas y trucos nuevos. Es bárbaro".

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