Maratón
Sábado 01 de Diciembre de 2018

La pasión la impulsa continuar en carrera

María Schefer lleva 29 años participando en competencias de ruta y aventuras. Lo hace en el ámbito amateurs. La próxima semana formará parte del cruce de los andes.

María Schefer dejó Lucas González cuando culminó el secundario para comenzar una carrera universitaria. En Paraná inició su formación en la docencia. Ejerció la profesión durante 29 años en la escuela José Benjamín Zubiaur en el turno matutino y en el centro educativo de integración y recreación número 49 María Reina Inmaculada durante el turno tarde.

Antes y después de cada jornada María comenzaba su rutina física y se trasladaba a trotar. Lo hacía por placer, pero también para prepararse para distintas competencias. Participó de diversos maratones en el ámbito amateurs. Tuvo distintos resultados. Conquistó medallas, pero su competencia siempre fue interna. Su objetivo era finalizar cada maratón. Esa premisa la efectivizó siempre.


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Este año María se jubiló de la docencia, pero no se retiró de las pistas. Sigue participando de las competencias pedestres, ya sea de ruta o de aventuras. Su desafío más cercano lo asumirá la próxima semana cuando atraviese la cordillera para afrontar su segunda experiencia en el Cruce de Los Andes. Esta competencia se llevará adelante del 6 al 8 de diciembre en El Pucón, Chile. En total serán 105 kilómetros que recorrerá durante los tres días. El primer tramo consiste en 38 kilómetros. El segundo en 28 kilómetros y el cierre será de 39 kilómetros.


María, que es un ejemplo de profesionalismo dentro del ámbito amateur. "Hace 28 años que corro. El entrenamiento son casi todos los días. He entrenado por la mañana, de tarde y de noche. Esto se hace con mucha pasión porque me gusta mucho correr. Por más que no tenga maratones en el camino salgo a correr", indicó, en el inicio de su charla con Ovación.


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Schefer no cuenta con una empresa o un auspiciante que financie sus competencias. "He participado de todas las maratones que estén a mi alcance. Teniendo en cuenta la actual situación económica no he viajado mucho últimamente. De todos modos he competido en distintos lugares, como en Bariloche, Mendoza, Punta del Este, Mar del Plata, Buenos Aires, Rosario, Santa Fe", citó.


Su pasión por el pedetrismo nació en su lugar natal. Se potenció en Paraná al trasladarse para iniciar sus estudios universitarios. "Cuando estaba en el secundario ya salía a correr, pero vengo de Lucas González que es un pueblo donde nadie se entrenaba para competir en maratones. Cuando vine a Paraná a estudiar comencé a competir. Me gustó un montón y no interrumpir jamás", aseveró.


María inició este año el curso de personal trainer. Su premisa es trasladar los conocimientos que adquirió durante todo su recorrido en las pistas. "No lo comencé para vivir de esta actividad, sino para brindar lo que aprendí desde mi experiencia. Mi idea es ayudar. Además Nunca trabajé con un entrenador por mis horarios. Corría sola o en grupo".


Schefer dio ventajas en las competencias al no haber contado con un entrenador personal. Pero ella tiene otra mirada. "Disfruto con el sólo hecho de competir más allá del resultado", subrayó. "Por supuesto que cuando uno va a una maratón siempre está controlando los tiempos porque es competencia, pero también lo hace para sentirse bien uno mismo. Jamás he abandonado un maratón. Mi competencia es interna, para ver como voy mejorando. Me ha tocado llegar ante última porque sigo compitiendo con tiempos de amateurs", aclaró.


Durante 29 años organizó su tiempo entre trabajo y entrenamientos. El respaldo de su hogar fue determinante "No me ha costado llegar de la escuela, cambiarme y salir a correr. Pero tengo a mi familia que me ha acompañado en esto. Han aceptado que en determinados horarios no esté en mi casa. Que la familia acompañe en esto que no es profesional vale mucho", resaltó.


Participar de una prueba requiere una importa erogación. "Se invierte un montón en cuanto a lo económico y en cuanto a lo psicológico y se dejan de hacer un montón de cosas por esto que uno elige. Además no se gana dinero. Si se gana una medalla que para uno es muy importante. El grupo de amateur corremos por eso. Resignas cosas desde lo económico para competir. Los maratones y pruebas de aventuras son muy caros, pero vale la pena", aseguró.


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Durante muchos años participó de maratones de ruta, ya sea de 10, 21 o 42 kilómetros. En los últimos tiempos comenzó a participar de carreras de aventuras. ". Quería probar algo nuevo y es algo totalmente distinto porque disfrutas del paisaje. Además es mucha resistencia y los entrenamientos son distintos. Ahora estamos saliendo a entrenar con bastones porque en el cruce de los andes nos tocarán tramos en lo que tendremos nieve".


Competir en un ámbito amateur le permite a María tener mayor contacto con la naturaleza. "Nosotros lo hacemos tranquilos. El cruce anterior lo hice en 18 horas y ahora pienso hacerlo en un tiempo similar. Además compito junto a mi esposo. Los dos llevamos una cámara y vamos sacando fotos".


María se pone una sola meta: llegar. "No importa el agotamiento y el cansancio. Largo para llegar. Ese es mi objetivo y disfrutar lo que se puede. Corro con mucha alegría. Disfruto de la largada, me emociono, me pongo contenta", aseguró, en el cierre de su alocución.

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