La paranaense Laura Ríos fue designada preparadora física de Newell's

La paranaense Laura Ríos, de 33 años, asumió el cargo de preparadora física de la categoría Sub 14 de Newell's Old Boys de Rosario.

Miércoles 09 de Abril de 2025

La paranaense Laura Ríos, de 33 años, ha sabido dejar su huella tanto dentro como fuera del campo de juego. Su carrera como jugadora se desarrolló en dos clubes que le dieron la oportunidad de demostrar su talento: Arenas Fútbol Club y Newell's Old Boys de Rosario. En la cancha, Ríos se destacó como una defensora segura y estratégica, contribuyendo con su juego a la solidez de su equipo. Con el paso de los años, su amor por el deporte no disminuyó, aunque decidió dar un paso atrás como jugadora, optando por un nuevo rol.

Hoy, se dedica a la preparación física de la Sub 14 de Newell's Old Boys de Rosario, un cargo que le permite transmitir su conocimiento y experiencia a las jóvenes promesas. Aunque el fútbol profesional ya no sea su lugar de trabajo, la preparación física le da la oportunidad de seguir vinculada al deporte. Pero desde una perspectiva diferente. Su rol como preparadora física es crucial para el desarrollo físico y técnico de las jugadoras y Ríos pone especial énfasis en la formación integral de las nuevas generaciones.

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Mejora. Perfeccionando sus habilidades, buscará forjar jugadoras de élite.

Dejó la actividad profesional y se enfocó en la formación de las jugadoras más jóvenes

Con un enfoque en el bienestar y el rendimiento, la entrerriana demuestra que su paso por el fútbol no fue solo un momento de éxito, sino una base sólida para una nueva etapa llena de desafíos y aprendizajes. La transición de jugadora a preparadora física resalta su capacidad de adaptación y pasión por el deporte, reflejándose en su trabajo con las jóvenes del club rosarino.

En diálogo con Diario UNO, Laura Ríos reveló cómo vive esta nueva etapa

Laura dialogó con UNO sobre esta nueva etapa en su vida. Al respecto, destacó lo importante que es para ella seguir vinculada al fútbol y cómo ha logrado adaptarse al rol de preparadora física, un desafío completamente diferente al que tenía como jugadora.

—¿Fue difícil dar el paso hacia la preparación física después de tu carrera como jugadora?

—Creo que podría dar dos respuestas. Una, desde el plano profesional, donde diría que no ha sido difícil, ya que la formación me permite estar preparada. Además, el trabajo profesional me ha dado muchas herramientas. Por lo tanto, desde ahí, no ha sido difícil, pues es un entorno en el que me he manejado los últimos años. Conozco la institución, las formas de trabajo y las personas. Pero, desde un plano más emocional, sin lugar a dudas, me genera un poco de nostalgia. Es difícil aceptar que ya no soy la persona que está dentro de la cancha, sino que ahora me toca estar fuera y la responsabilidad es otra. Aunque es hermoso, lleva tiempo aceptar y reconocer el cambio.

—¿Cómo ha sido el proceso de adaptación?

—El proceso de adaptación ha sido fantástico. La ventaja de haber trabajado en el club durante los últimos dos años hace que una conozca la institución y las personas que conforman la estructura del fútbol femenino. Obviamente, no había trabajado con ellos de forma conjunta. Pero no me ha costado en ese sentido. Al contrario, disfruto del equipo y la categoría en los que estoy. Así que, en el día a día, eso hace que todo sea mucho más fácil y la nostalgia sea menor.

—¿Qué diferencias existen entre trabajar con jugadoras jóvenes y haber sido parte de un equipo profesional?

—Como jugadora profesional, una tiene ciertos objetivos y trabajar con un grupo de jugadoras jóvenes, incluso en Newell's Old Boys de Rosario, implica otras metas. Si bien, están bajo la misma órbita y una misma estructura, los objetivos son diferentes. Estamos trabajando con chicas en plena formación a las que les estamos brindando todas las herramientas. Tratamos de que miren hacia arriba y vean esa Primera División como fuente de admiración para lograr sus objetivos, así como también los que el club exige. La diferencia es importante, aunque esto es como una cadena que sirve de inspiración para ellas. Es el sueño de ver lo que pueden concretar para, algún día, ser el semillero del primer equipo.

—¿Cómo equilibras la parte física con la motivacional?

—Considero que la parte física y motivacional están fuertemente vinculadas, sobre todo en el momento de una exigencia física importante. Lo motivacional ayuda a impulsar a las jugadoras y es una herramienta que se utiliza en las pretemporadas, por ejemplo, cuando las exigimos al máximo. Es una fibra bastante importante y ayuda a que las chicas entiendan también cómo es esto. Cuando el objetivo es llegar a la Primera División, hay que atravesar circunstancias difíciles, más duras, las que menos gustan, porque la parte física es la que menos agrada. Pero también es clave y te puede dar, o no, un lugar en la máxima categoría.

—¿Alguna vez te has planteado regresar a Arenas Fútbol Club, como parte de su estructura de formación, para seguir aportando tu experiencia?

—Sí, me he planteado regresar al club en algún momento. Creo que es una fuente inagotable de jugadoras y eso es lo más hermoso que tiene. Además de pensarlo, considero que en algún momento tendré la posibilidad de regresar y poder sumar de alguna manera. Obviamente, las circunstancias pueden ser otras y el trabajo del club puede ser diferente. Ya veré en el futuro, aunque sí, me lo he planteado y la institución siempre tendrá un lugar en mi corazón por todo lo que me dio, no solo como jugadora, sino también desde la parte profesional, institucional y dirigencial, porque he ocupado diferentes lugares. Así que siempre está presente en mí y en mis pensamientos.