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Justo Bruno y un cambio de vida sin alejarse de la ovalada

Justo Bruno se fue de vacaciones a Ibiza hace tres años y se enamoró del lugar. Trabaja en una empresa de logística, es DJ y se casó con una grosa de la música.

Martes 22 de Junio de 2021

Resulta extraño cómo, en ciertas ocasiones, la vida de las personas toma un giro inesperado. El caso de Justo Bruno se puede adaptar perfectamente a esta circunstancia, ya que luego de jugar al rugby en el club Estudiantes de Paraná y en Alumni de Buenos Aires, el paranaense decidió tomarse unas vacaciones en Ibiza y allí encontró su lugar en el mundo. Desde hace tres años está instalado en una de las islas Baleares, donde conoció a su esposa, trabaja, sigue ligado al deporte de la ovalada y donde además disfruta de otras de sus pasiones: la música.

En diálogo con La Radio de UNO (88.7 La Red Paraná), el paranaense contó cómo llegó a este presente en un lugar paradisíaco.

“Nunca imaginé que me iba a quedar acá. Desde el momento que llegué de vacaciones fue increíble: las playas, el clima y la gente que vive acá que es muy buena. Primero dije ‘voy a quedarme acá, trabajando, haciendo cosas para extender las vacaciones de ese momento’. Después empecé a trabajar cada vez más y cuando terminó el verano comencé a planificar las cosas para quedarme. Y así fue. Todo lo que hacía en Argentina lo fui perfilando para estos lados. Al principio, el primer trabajo que tuve fue de desmontador de las discotecas. Los adornos, las bolas, los altavoces, me encargaba de montar y desmontar eso. Después estuve en una empresa de mudanzas y luego en una empresa de logística, que es algo que también hacía en Buenos Aires”, dijo.

“De forma paralela empecé a jugar al rugby acá y a dar clases en los colegios, eso también me ayudaba en lo económico”, agregó. Justo reconoció que los primeros pasos que dio para quedarse en Ibiza fueron complicados: “Ahora estoy en una situación diferente, pero al principio fue duro. Trabajé mucho y también sufrí mucho. Hubo momentos en donde caminaba y miraba el piso para ver si encontraba alguna moneda. Quería quedarme y de alguna forma lo tuve que revertir. Hoy, gracias a Dios, no es un problema la situación económica”.

Estar en un lugar donde se disfruta la música es algo que también sedujo a Justo Bruno, quien desde muy joven quiso ser DJ.

“Más allá del trabajo de logística, en el primer lugar que enganché un laburo fue con la música. Desde los 17 años que lo hago como hobby. Cuando me fui a Buenos Aires empecé a darle un poco más de importancia, empece a tocar en varios lugares como DJ y acá toqué en varios lugares de conocidos argentinos que tienen bares. Acá pude capitalizar todos mis gustos, el deporte, la vida sana y la música. Con mi señora (Nurai) tenemos nuestra propia fiesta y nuestra propia marca que se llama The Moon Ibiza. Con esa marca hacemos fiestas en Barcelona, Madrid, nos movemos por todos lados de España. Así que acá le hago un poco a todo. Deporte, logística y entretenimiento y siempre tratando de capitalizar todo”, indicó.

Su inicios con la música fueron muy precarios, aunque siempre se preocupó por perfeccionarse.

“Cuando era joven solo descargaba la famosa marcha. Después empecé a escuchar los instrumentos que tenía cada canción y los iba adivinando para engancharle el ritmo. Empecé a profundizar más en ese tema hasta que me pude comprar mi primera consola para pasar música, enchufada en la computadora. Una vez que empecé a tocar hice cursos, compré equipos y ahora tengo un estudio en mi casa. Una vez que empezás a mezclar música y a dominar los equipos te da curiosidad ir más allá y arranque a producir mi propia música. Acá hay muchos DJ, levantás una baldoza y sale uno. Por eso, no hacés la diferencia siendo DJ, entonces tenés que ser productor de música. Mi mujer me enseñó un montón en este rubro, estamos en este camino de la producción. Sacamos varios temas con sellos discográficos que han tenido buenas ventas, buena reputación y te motiva a seguir”, manifestó.

Bruno también contó las diferencias que encontró en su cambio de vida: “Ser argentino también me ayudó bastante. Ahora me encantaría que mi familia se venga a vivir para acá. A lo único que voy al país es para visitarlos a ellos y a mis amigos porque ese vínculo no se consigue en ninguna parte del mundo. Con la edad que tengo, la situación económica y la seguridad que tengo acá no la voy a lograr en otro lado. Ya no vivo con esas preocupaciones que tenía en Buenos Aires por ejemplo, sobre todo en lo que tiene que ver con la seguridad”.

En las islas Baleares, el exjugador del CAE conoció a su actual mujer, quien también comparte su gusto por la música. Es nada menos que DJ Nurai, una de las mejores en su rubro y residente de la disco Privilege, una de las más grandes del mundo.

“Ella es española. Está en Ibiza hace 20 años y también es productora de música. Es top top en lo que hace, está a otro nivel. Tenemos intenciones de llevar la fiesta nuestra a mi tierra, a la Argentina. Para que todos conozcan lo que es esta fiesta y poder difundirla en mi país”, expresó.

Justo también contó cómo se vivió en un lugar tan turístico la llegada de la pandemia: “No todo es color de rosa, porque la pasamos mal, aunque pudimos salir adelante”, expresó.

“Por suerte el coronavirus me encontró totalmente enamorado de mi esposa, porque somos muy unidos. La verdad es que, como todos, no esperábamos esta pandemia. Nos quedamos sin trabajo los dos, porque se frenó todo lo referido a los espectáculos. No se pudo hacer fiestas. Fue un alerta que nos despertó a hacer nuevos planes de acciones. Acá en Ibiza se vive prácticamente de la música. La catedral de la música electrónica está acá. Sale en verano y se distribuye en todo el mundo", señaló.

El rugby sigue estando presente en las actividad que Justo Bruno realiza en su nuevo hogar. Actualmente juega en Ibiza Rugby Club, elenco que compite en la Liga Balear, un torneo inter islas “que jugamos contra Mallorca y Menorca”.

“Hay ocho equipos en el torneo, es muy competitivo. No tiene tanto nivel como Estudiantes o Alumni. Lo toman mas relajado en Ibiza, no hay tanto fanatismo por el rugby. Solamente se piensa en el rugby durante el entrenamiento o el fin de semana de partido. Esa es la diferencia entre Argentina y España, el fanatismo”, finalizó.

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