Natación
Lunes 08 de Octubre de 2018

Juntas a la par

Las mellis de Paracao, Manuela y Aranza Montesino, comparten la pasión por la natación, la rutina y el sacrificio. Se levantan a las 4.30, entrenan doble turno, estudian y sueñan con un Mundial.

Manuela y Aranza Montesino integran la Selección Entrerriana de natación, tienen marcas nacionales y sueñan con disputar un Mundial o un Juego Olímpico. Comparten la sangre, la sacrificada rutina y el amor por el deporte.
Nacieron el 29 de diciembre de 2004, comenzaron a nadar a los 4 años y a los 6 tuvieron su primera competencia. "Al principio lo hice como cualquier actividad y cuando empecé a darme cuenta que era buena, lo tomé de otra manera", contó Aranza, quien aclaró que hubo una etapa, a los 8 años, que no quería seguir y la insistencia del Pato Marzo, su profesor, hizo que regresara a la pileta. Hoy tiene dos provinciales, en 50 y 100 metros y es record nacional de 50 metros en espalda. Y es subcampeona nacional. Manu, por su parte, contó que empezó a nadar "para aprender" y confesó que desde los 6 años hasta los ocho "no le gustaba nadar". "Venía porque la acompañaba a ella y porque me iba bien", remarcó entre risas que se amplificaron desde su otra mitad.
"Cada año que pasa me gusta más y ahora estoy en mi mejor momento", agregó Manuela protagonista en todos los torneos de su categoría. Viven a ocho cuadras del club, se levantan a las 4.30, desayunan cereales y yogurt y Roberto, su papá, las lleva a Paracao.
A las 5 se tiran al agua y salen a las 7 después de hacer 5000 metros (5 kilómetro). De allí parten para la escuela EduPro donde cursan segundo año. "Desayunamos por segunda vez en el viaje a la escuela, a veces en el transcurso o en el aula antes de la bandera", cuentan. "Nuestros compañeros dicen 'uh', pero es el desayuno más importante del día", aclararon entre risas. Salen de las escuela a las 13.30 o 14, depende el día. A veces almuerzan en su casa y otras de camino con el tupper que llevaron al salir de madrugada. Porque a las 15 van de nuevo a la pileta o gimnasio de pesas. "Los martes y jueves salimos a las 17.30 de la pileta donde hacemos otros 5000 metros aproximadamente y después no vamos a inglés", contaron con total naturalidad. A las 20.30 vuelven a su casa donde las esperan Dina, su mamá, Roberto y su hermano Matías. Aunque resulte increíble encuentran algún "hueco" en el día para hacer la tarea. Aunque Manu confesó que "adelanta" en la escuela. "No me queda ninguna, eh", chicaneó. Los sábados no "zafan". Meten un turno de pileta a la mañana y próximamente van a agregar uno a la tarde, relatan entusiasmadas. El domingo es el día de descanso y es aquí donde no coinciden las elecciones. "Leo de todo un poco. Me encanta leer cualquier cosa", contó Manuela. "Yo miró películas, porque las series se me van perdiendo por el tiempo", expresó Aranza. La sacrificada vida de las mellis se compensa con "la satisfacción" que les da el deporte según cuentan. Como le sucede a la mayoría de los deportistas amateurs.
Reflexivas y convencidas van más allá de los logros y rescatan otras cosas que les hacen valorar aún más la rutina, muy distinta a la de su entorno. "Más allá de las medallas y los tiempos en la pileta, esto te deja muchas enseñanzas, amigos y es algo que vos lo hacés con pasión porque es algo de todo los días. Entonces hay cosas que sacrificás como juntadas, cumpleaños y salidas, pero a la larga la pileta te lo va devolviendo", expresó convencida Aranza, con su sonrisa dibujada permanentemente. Manu manifestó que coincide en la definición de su hermana y agregó otra reflexión muy interesante. "Este deporte nos ha dado la posibilidad de conocer muchísimos lugares que un montón de chicos que no tienen la oportunidad. Y son experiencias muy lindas. Viajas con la Selección, tus amigos o sola, haciendo el deporte que te gusta, y eso te permite despejarte de todo lo que tenés que hacer", expresó Manuela. Aunque resulte extraño por sus gustos y elecciones, las mellis son "muy diferentes" según cuentan, pero se complementan. "Ella es lo que yo no tengo y yo soy lo que ella no tiene, es complemento. Estamos hace casi 14 años juntas. Somos hermanas y amigas", contestaron ante la consulta sobre cómo es su relación. "Sabemos todo de la otra, con una mirada", resaltaron.
LOS DESAFÍOS. Las Melli saben de sus condiciones y coinciden al unísono que la natación "es un desafío de todo los días". A corto plazo van a intentar hacer las marcas en febrero para clasificar al Sudamericano. "Esperemos que se nos de en el Sudamericano y sino vamos a seguir dando todo", contaron. A la largo plazo cuentan que tienen el sueño de todo deportista. "Nos encantaría estar en un Mundial o en los Juegos Olímpicos. Es el sueño. Y también, el día que se nos acaben las categorías, seguir ligadas a la pileta y nadando. No perder el contacto con la pileta sería muy bonito", concluyeron.
LA VISIÓN DEL PATO. El entrenador del Club Paracao, Jorge Marzo, dijo que siempre "felicita" a las Mellis como a todo el equipo por el "esfuerzo y el estudio". "Son un orgullo para todos nosotros", dijo el reconocido entrenador. El Pato manifestó que si bien el club busca "la excelencia deportiva", hay otras cuestiones que están primero. "Buscamos que los deportistas sean buenas personas y que se formen y la verdad que las chicas son bárbaras", declaró. Por otra parte se refirió a las condiciones deportivas y se mostró entusiasmado. "Son chicas y a pesar de tener 13 años son record nacional, integran la Selección de Entre Ríos y tenemos expectativas que de acá al futuro puedan integrar el seleccionado nacional. Tienen muchas condiciones", expresó el entrenador del club.

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