Viernes 12 de Mayo de 2023
El año comenzó con un desafío ambicioso para Jonás Jaime. El entrenador paranaense planificó la participación del seleccionado femenino en el Mundial de Futsal que se desarrolló en Misiones. Bajo el mando del exDT de La Salle y José Hernández la Albiceleste se consagró subcampeona en la cita ecuménica. En la previa de este desafío Jonás recibió una propuesta laboral que lo sedujo. Desde Colombia le ofertaron asumir la conducción técnica de Tigres de Quindío, equipo que compite en la Liga Nacional que organiza la Federación Colombiana.
Un par de llamados telefónicos y dos reuniones vía Zoom fueron suficientes para cerrar el acuerdo laboral. Tres días después de la culminación de Argentina en la Copa del Mundo Jaime se trasladó hacia Armenia, capital del estadio de Quindío, para asumir la nueva meta que se le presentó en el camino. “Siempre trabajé detrás de estas oportunidades y dar un salto de calidad. Es uno de los objetivos que siempre me trazo”, remarcó el Pitu, en diálogo telefónico con Ovación.
“Las negociaciones fueron muy rápidas. En primera instancia se contactaron conmigo vía Instagram. De ahí pasamos a dialogar por teléfono. Luego hicimos dos reuniones vía Zoom. En una semana cerramos todo. No me dio mucho tiempo a analizarlo y tampoco tenía mucho por analizar. Como entrenador siempre estoy en búsqueda de nuevos desafíos, nuevas posibilidades. Y este desafío en Colombia era muy importante”, relató.
Defender el escudo del seleccionado argentino es el anhelo de todo protagonista. A los 33 años Jaime cristalizó esa meta. No se conformó. Buscó otras misiones, sin dejar de lado el compromiso con la Albiceleste. “Los contactos comenzaron en la previa del mundial. Le comenté a la gente del club que tenía un compromiso con la Selección Argentina. Por eso se dio todo muy rápido, porque no quería desviar mi atención de lo que era el mundial. Tratamos de cerrarlo rápido en ese momento y retomar las charlas para ultimar detalles posterior a lo que fue el mundial. Por suerte pudimos hacer un buen mundial. Todo se dio de la mejor manera”, agradeció.
En la temporada 2022 Tigres contó con la presencia de los entrerrianos Lucas Salvarini y Joaquín Grillo dentro del plantel. Los dos salonistas fueron dirigidos por Jonás en José Hernández. El DT recurrió a ellos al momento de adquirir información. “Mejores referencias que ellos no iba a tener. A los dos los aprecio mucho. Además Joaquín es mi primo”, subrayó. “A su vez me encargué de buscar referencias por otro lado. No dejo de estar lejos de casa y es una experiencia nueva para mí. Traté de estar en todos los detalles y buscar las mayores referencias posibles. Todo cerraba, estaba bien encaminado. Por eso no dudé a la hora de dar el sí”, añadió.
Los salonistas paranaenses que actuaron en Quindío describieron a la institución. Al momento de iniciar su camino Jonás observó desde adentro a la institución. “Encontré un club que está en búsqueda de un salto de calidad y un mayor profesionalismo. Es uno de los equipos que juegan la Liga Nacional de futsal. Estoy contento porque hay un grupo de jugadores con mucha calidad y muy comprometidos. Estoy cómodo porque podemos trabajar muy bien con el grupo. En lo estrictamente deportivo nos está costando la definición, más allá de que el equipo está rindiendo. El equipo está demostrando un cambio de actitud y de juego. Eso es lo que nos deja conforme a todos”, narró.
Nuevos hábitos
Desarrollar la primera experiencia internacional demanda un período de adaptación. “El idioma facilitó todo, pero hay cuestiones culturales, como la comida y los horarios, que son diferentes a las costumbres argentinas”, puntualizó. “La adaptación fue rápida porque me sentí muy cómodo desde el primer día. El club me brindó todo. La ciudad es muy linda, tiene un clima súper cálido. Esa calidez del clima también la tiene la gente y eso hace que todo sea más llevadero y la adaptación sea más fácil”, agregó.
Más allá del trato cordial, hay hábitos que se hacen sentir. “Lo que más extraño son las costumbres. Estar con amigos, salir a tomar unos mates al parque, que son situaciones que en Colombia no se ven y no se dan”, citó. “Si bien uno intenta argentinizar todo lo que va tocando (risas) se extrañan esas cuestiones sociales que tenemos nosotros, de juntarnos con amigos, pasarnos los días enteros mirando futsal. Y obviamente la familia”, amplió.
Siguiendo esa línea, el Pitu logró incorporar algunas de las costumbres argentinas en la estructura de Tigres. “Lo primero que metí fue el mate”, aseveró. “Lo llevo a todos los viajes. Tenemos uno para todo el plantel y en cada viaje tomamos mate”,
La música está presente en todo vestuario. En la intimidad de Quindío se generó espacio para los artistas argentinos. “En Colombia se escucha mucho rancheras, vallenatos y esas cosas. De todos modos le fui metiendo un poco de nuestra música, que es la misma, pero reversionada”, aclaró.
“Acá escuchan mucho Peso Pluma, que es un grupo mexicano que está de moda. Después están a full con reggaetón. He tratado de meter un poco a K’Personaje, la T y la M. De a poco vamos metiendo lo nuestro. Y lo aceptan, lo bailan. Yo acepto lo suyo, ellos aceptan lo mío. La convivencia es buena”, cerró.