Ismael Blanco debuta como DT: "Me siento cómodo y sorprendido a la vez"

El histórico goleador entrerriano asumió en Técnico Universitario de la Primera División ecuatoriana. Debuta este sábado frente a Guayaquil City.

16:28 hs - Sábado 22 de Agosto de 2026

El fútbol le abre un nuevo capítulo a una de las garras más representativas del deporte entrerriano. Ismael Blanco, el implacable artillero nacido en Santa Elena con una destacada e ilustre trayectoria internacional, dará hoy el salto formal como director técnico en la Primera División de Ecuador al frente de Técnico Universitario. El Rodillo Rojo se medirá a partir de las 18.30 ante Guayaquil City en lo que será la primera prueba de fuego del atacante entrerriano con el buzo de entrenador principal, asumiendo un reto de altísima exigencia para encarrilar el rumbo del equipo en la recta final del torneo. Estará acompañado por Nelson Benítez (asistente técnico) y Rodrigo Cariaga (preparador físico).

La oportunidad llega tras un período de intensa preparación y paciencia. Luego de retirarse de la práctica profesional, el santaelenense esperó durante casi dos años para dar el puntapié inicial a su carrera desde el costado de la cancha. El llamado de la dirigencia ecuatoriana activó un desafío complejo, pero estimulante: tomar la conducción de una institución con rica tradición futbolística que atraviesa un presente apremiante en la zona baja de la tabla de posiciones, con tan solo cinco fechas por delante antes del inicio de la fase de playoffs.

El inicio del trabajo no dio margen para la especulación. Desde el primer entrenamiento al mando del plantel, Blanco debió apretar el acelerador para realizar una radiografía completa del grupo, diagnosticar las falencias colectivas e imprimir su propia impronta de juego.

En diálogo con Ovación, el flamante entrenador entrerriano con pasado en Colón (SF), AEK Atenas, Lanús, Barcelona de Ecuador, entre otros, repasó los detalles de sus primeros días de gestión, analizó la metamorfosis personal que implica dejar la soltura del goleador para asumir el liderazgo táctico y repasó los afectos que mantiene intactos con su ciudad natal en Entre Ríos.

Ismael Blanco: de jugador a DT

El tránsito de la línea de cal hacia el banco de suplentes suele ser un proceso complejo para las figuras de vasta trayectoria, pero el entrerriano asegura haber asimilado el rol desde el primer día. “El primer día de entrenamiento ya rompí la prenda; quería cambiar el chip de jugador a entrenador rápidamente. No es fácil, porque ahora hay que tomar decisiones con un grupo de casi 30 futbolistas y elegir las mejores opciones para el partido con Guayaquil. Me vengo adaptando muy bien a lo que es hablar, corregir errores y conducir; la verdad es que me siento muy cómodo y sorprendido de cómo me estoy manejando”, confesó Blanco.

Su filosofía de trabajo se sostiene en un método integral. Al encontrarse con un plantel golpeado en lo anímico por la falta de resultados y con deficiencias en el aspecto físico, su cuerpo técnico desplegó un plan de abordaje acelerado. “Encontramos un grupo humano excelente, buenas personas. Físicamente les costaba y mentalmente estaban pasando un momento complicado porque no se daban los resultados. Para eso llegamos nosotros: para mejorar el aspecto físico, táctico y mental. Hicimos un escáner rápido porque acá no hay tiempo, tenemos cinco finales antes de los playoffs y los chicos respondieron de gran manera a las herramientas que les dimos”, remarcó el DT, acompañado en el equipo de trabajo por Benítez y Cariaga.

La impronta argentina

A lo largo de sus más de dos décadas como romperedes en diversas ligas del mundo, Blanco absorbió conceptos de cada uno de los estrategas que lo dirigieron. Ese cúmulo de vivencias se transformó en la base de su proyecto personal. “He aprendido de todos los entrenadores que tuve a lo largo de mi carrera. Siempre alguien te deja algo en lo táctico, en lo personal o en lo mental. He hecho un trabajo de sacar lo mejor de cada uno de ellos y volcarlo hoy en día; es como un emprendimiento a largo plazo que venía armando y me pone muy contento ver cómo se va desarrollando en la cancha”, sostuvo.

Respecto al estilo futbolístico que busca plasmar en el Rodillo Rojo, el santaelenense fusiona la fisonomía del jugador ecuatoriano con la intensidad propia del fútbol argentino. “Acá los futbolistas son potencias físicas, unas bestias desde lo atlético. Nosotros aportamos esa adrenalina que se vive en Argentina: presionar, atacar, ir fuerte y estar activos todo el tiempo haciendo la radiografía del juego. Tratamos de ordenar tácticamente esa fuerza para que se complemente con los buenos valores de pie que tenemos en el plantel”, detalló Blanco sobre la propuesta táctica que presentará en el campo.

El cariño del público

El fútbol ecuatoriano guarda una relación entrañable con Ismael Blanco, quien supo ganarse el respeto de las hinchadas durante su exitosa etapa como jugador del Barcelona de Ecuador, donde convirtió 29 goles en 81 partidos, según Wikipedia. Ese idilio popular representa un respaldo emocional de peso en esta nueva faceta. “Siento un aprecio y un cariño muy grande de todo el país, más allá de las camisetas. La gente recuerda mi estilo y mi entrega, y eso da mucha alegría para trabajar. Hoy me toca estar del otro lado, donde la responsabilidad es totalmente distinta, pero el respeto de la gente se siente muy fuerte”, manifestó.

Sin embargo, el entrerriano no oculta sus ambiciones a futuro. Si bien su foco absoluto está puesto en cumplir el objetivo con Técnico Universitario, asume este desafío como el escalón fundamental en su crecimiento. “Tomo este paso como una prueba de fuego fundamental para seguir aprendiendo día a día. Confío mucho en mí mismo. Lógicamente uno siempre sueña con dirigir a equipos grandes como Barcelona de Guayaquil en Ecuador o Colón de Santa Fe en Argentina, donde dejé huellas importantes, pero hoy estoy enfocado en dar lo mejor acá y demostrar de lo que soy capaz”, afirmó con firmeza.

Pese a las exigencias de la alta competencia y las distancias internacionales, las raíces en el norte entrerriano se mantienen inalterables. La rutina de los entrenamientos y los viajes no borran el recuerdo de su infancia en Santa Elena, donde conserva a sus afectos más profundos. “A Santa Elena siempre se la extraña. Allá tengo a mi vieja, a mi hermana, a mis amigos de toda la vida. Me fui muy chico de la ciudad, pero cada vez que puedo doy una vueltita, en especial para las fiestas o para los carnavales. Hoy el trabajo y esta hermosa profesión me tienen lejos por varios meses, pero el pensamiento y el cariño por mi tierra están siempre presentes”, concluyó la gran figura entrerriana.