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Hockey. La vida sobre rueditas

La historia de una familia que se dedica a una pasión. Los Alves Pinheiro son únicos en la provincia. Viven de y para el hockey sobre patines. Lo juegan, lo enseñan y algo más...  

eramallo@ uno.com.ar

 

El deporte estuvo en medio de todo. Fue testigo del amor, de la consolidación de la pareja, del nacimiento de los hijos, de su crecimiento e independencia. Fue motivo de alegrías, de festejos, de largas charlas y discusiones. Para los Alves Pinheiro el hockey sobre patines es un estilo de vida.

Los protagonistas de esta historia son José Alves Pinheiro (55), Silvia Ríos (49) y sus hijos Fernanda (29), José -alias Bebo- (27) y Maximiliano (25). Si bien son seis los frutos del amor de José y Silvia, los tres menores no se vincularon directamente con el deporte de la bocha y el stick. Ellos son: Sofía (16), Francisco (14) y Victoria (11).

 

Los inicios de José y Silvia en el hockey sobre patines fueron prácticamente simultáneos aunque en diferentes puntos de la ciudad. Él jugaba al fútbol en el club Neuquén. Su sueño desde niño era jugar en la Primera del Pingüino y lo hizo. Pero con 19 años y por casualidad conoció el hockey sobre patines: “Por cuestiones de trabajo fui a pagar unas cuentas al club Olimpia y vi a un grupo de personas patinando. Al principio no me interesó y al contrario, me parecía hasta ridículo ver a hombres grandes con patines”, recordó. Pero algo lo atrapó: “Dejé el fútbol y desde entonces mi vida es el hockey sobre patines”.

 

Se incorporó al grupo de trabajo en Olimpia. En el equipo empezó como arquero (“patinar no es una cosa fácil y no había quién enseñara”, explicó). Poco tiempo después se inició su trabajo como entrenador de las escuelitas del CAO. Estuvo dos años ahí y luego pasó a Universitario. En la pista de la U nació el amor.

Silvia tenía 12 años cuando descubrió este deporte. Su familia vivía en una casa junto al club: “Con mi hermana Claudia íbamos todos los días y todo lo nuevo que aparecía lo hacíamos. Hicimos atletismo, básquet y sóftbol. Cuando empezó el hockey sobre patines nos metimos de lleno”, recordó.

Unos tres años después José llegó a la U: “Ahí lo conocí y desde entonces, siempre juntos”.

 

El club, mi casa

Todos los integrantes de la familia Alves Pinheiro coinciden especialmente en un punto. Su paso por el Club Talleres marcó una etapa especial. “Prácticamente vivíamos ahí. Estábamos desde la siesta hasta las 11 de la noche. Eso, durante casi 20 años”, resumió Silvia.

José estuvo durante ese tiempo a cargo de prácticamente todas las divisionales del CAT. Sus tres hijos mayores crecieron en ese ámbito: “Fue el trabajo más lindo que hice porque ahí sí que trabajamos en familia. Estaba con mi señora y mis tres hijos a full con el hockey sobre patines. Eso se cortó un poco con el nacimiento de los otros tres”, agregó José.

 

Bebo, el segundo hijo de los Alves Pinheiro, asegura que gran parte de los recuerdos de su infancia están vinculados al club y el deporte. Incluso señaló: “En casa cuando se comía, se hablaba de hockey y si había peleas era por hockey. Todo estaba relacionado y lo sigue estando porque nosotros vivimos de y para el hockey”.

Según Silvia después de cada partido la charla técnica se trasladaba al hogar: “Se hacían correcciones, se marcaban los errores y nos peleábamos también. Y fue por las discusiones de lo que se había hecho bien y lo que se había hecho mal que empezamos a filmar los partidos. Ahí se calmó todo porque estaba la prueba y no se podía discutir”.

 

Verlos crecer y partir

Fernanda, Bebo y Maximiliano, los tres tuvieron experiencia como jugadores fuera de Paraná. Ella lo hizo en Huracán de Parque Patricios. Bebo atajó para varios equipos de San Juan, de Chile y en este 2014 cumplió con su primera temporada en San Lorenzo de Almagro. Maxi también se destacó en tierras sanjuaninas y ahí mismo formó su propia familia: es padre de dos niños.

Siguiendo los parámetros “normales” la emigración de los hermanos Alves Pinheiro fue prematura. Para la familia fueron tiempos difíciles: “Bebo tenía 15 años y Maxi cumplía 14 cuando se fueron. Estando a mil kilómetros, cuando no había celulares, la única manera de comunicarnos era en un ciber por Internet. La comunicación era escasa y si bien uno confía en Dios, fue difícil. Por eso con los tres más chicos preferimos evitar que se dediquen al hockey en forma competitiva”, remarcó José.

Bebo reconoce que los comienzos lejos de casa fueron complicados pero no se arrepiente: “Tenía 14 años cuando salió la posibilidad y la oferta de comenzar con el hockey profesional. Entendí que no lo podía dejar pasar, dejé un montón de cosas pero tiene su valor. Creo que valió la pena”.

De aquella etapa y en coincidencia con sus padres señaló: “Con Maxi decimos que en San Juan dejamos un río de lágrimas, porque si estábamos mal había que ir a llorar a la iglesia. No podíamos levantar el teléfono y decir ‘papi vení a buscarme’. Pero de a poco nos fuimos fortaleciendo”.

 

Son un equipo

José dirigió técnicamente a Silvia, Fernanda, Bebo y Maxi. Al mismo tiempo Silvia compartió la pista con su hija en la Primera División de Talleres y Neuquén. Actualmente José es el DT de Fernanda en el plantel superior de Rowing (equipo que se consagró campeón en 2012 y 2013). Sin dudas sobran los motivos para seguir vinculados en el deporte.

Durante cada embarazo Silvia patinaba (en los entrenamientos) hasta los cinco meses de gestación. Luego de la recuperación tras el parto, retomaba las prácticas. Y fue en la adolescencia de Fernanda cuando formaron parte de un mismo plantel: “Para nosotras era normal. Por ahí a la gente de afuera le parecía novedoso. Recuerdo que personas de San Juan que nos conocieron nos decía ‘ustedes tienen que irse a vivir a San Juan, no son de acá”, en referencia a la pasión con la que se vive el deporte de la bocha y el stick en tierras cuyanas.

 

En cuanto a la relación técnico-jugadora con José, Silvia describió: “Me cuesta tener otro técnico. No puedo evitar comparar lo que hacen otros con lo que José hacía. Nos conocemos demasiado y teníamos una buena relación en la cancha. Es el mejor técnico que tuve, eso está demostrado”.

Bebo se reconoce como un hombre del hockey por todo lo que incorporó de sus padres y hermanos. Al mismo tiempo acepta que los Alves Pinheiro no es “una familia común. Es muy raro encontrar una familia entera que se dedique el 100 por ciento al deporte. Somos pocos. Elegimos este estilo de vida porque nos buscamos el dinero, buscamos la felicidad. El hockey es nuestra felicidad”.

 

Lo hacen, lo usan

Los Alves Pinheiro se dedican a la fabricación de los artículos necesarios para la práctica del hockey. Aquello que nació como un complemento a su actividad cotidiana, está a poco de convertirse en una empresa familiar.

“Cuando comenzamos en el año 1979 no existían prácticamente los equipos de hockey sobre patines. Con un amigo, Ricardo Altamirano, en su taller me armé el equipo de arquero ya que en Paraná era una cosa imposible de conseguir. Con él y otros más comenzamos a fabricar los artículos que se necesitaban para este deporte”, explicó José.

De a poco fue armando su propio taller. En los últimos años lo tenía en su casa, ahora se trasladó a la zona céntrica con el objetivo de avanzar con el emprendimiento. Durante todos estos años fabricó patines, canilleras, rodilleras, guantes... Incluso con sus propias manos le hizo su primer equipo a Bebo: “En la navidad del 89 Papá Noel me trajo los patines, las rodilleras y los guantes. Tenía 1 año y medio. Ahí empezó todo para mí”, dijo el joven arquero que en la actual temporada se desempeñó en el plantel superior de San Lorenzo de Almagro, equipo con el que clasificó a cuartos de final del certamen porteño.

En su trayectoria deportiva Bebo jugó en San Juan y Chile. En el país trasandino convocaron luego a José para trabajar en la formación de jugadores. Fue allí donde la idea de crear una fábrica dedicada a la confección de artículos de hockey comenzó a tomar mayor fuerza: “Durante la temporada en Chile estuve dedicado profesionalmente al hockey sobre patines y tuve más tiempo para poder dar forma a este proyecto. Hoy estamos con los tres más grandes trabajando en un emprendimiento familiar”, dijo José, y agregó: “Hacemos los equipos, jugamos, dirigimos, tenemos todo. Por ahí nos va bien, por ahí nos va mal”.

 

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