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González: "Jugar con un equipo de la NBA es único"

El escolta de Paraná Luciano González rebeló detalles del partido entre San Lorenzo y Cleveland Cavaliers. La estructura, la diferencia física y un mundo "superlativo" que no dejó de sorprenderlo.

Sábado 12 de Octubre de 2019

Son muy pocos los argentinos que se pudieron dar el gusto de enfrentar a un equipo de la NBA. Entre los privilegiados hay dos paranaenses: el DT Facundo Müller y el escolta Luciano González.

San Lorenzo enfrentó el lunes a los Cleveland Cavalliers en una jornada histórica para el básquetbol argentino. El 120 a 89 será anecdótico para un grupo de jugadores que vivió una experiencia única en el Rocket Mortgage Fieldhouse de la ciudad del estado de Ohio.

El Chuzito fue testigo y autor de 14 puntos en el partido amistoso. El entrerriano habló con UNO y rebeló algunos aspectos de un mundo “superlativo” y se mostró sorprendido.

—¿Cómo es jugar contra un equipo de la NBA?

—Fue una semana especial porque es la segunda vez en la historia que un equipo argentino juega contra uno de la NBA. Lo disfruté muchísimo y fue una experiencia única. Vimos cómo laburan ellos, la tecnología que tienen a disposición y es espectacular.

—¿Qué te llamó la atención del mundo NBA?

—El Centro de Entrenamiento que tienen es espectacular y después me llamó la atención toda la gente que trabaja para el equipo en todas la áreas. Tienen absolutamente todo: tanto materiales para jugar al básquet, como de prevención de lesiones, un gimnasio increíble. Es de primer nivel mundial. Y el estadio que lo remodelaron y a nosotros nos tocó jugar el primer partido, es enorme, espectacular. Muy cómodo. Es un nivel superlativo.

—A pesar de estar en el mejor nivel del país y de haber jugador en grandes estadios con la Selección da la impresión de que esto no dejó de sorprenderte nunca.

—No, calculo que en el deporte mundial, la estructura NBA debe ser lo mejor. Acá en San Lorenzo tenemos todas las comodidades, me tocó conocer el Antel Arena de Uruguay, pero esto supera todo, en todo sentido.

—Jugar ahí es como sentirse una estrella.

—Yo lo tomé como una experiencia de medirnos como equipo y aprovechar todo el contexto para vivenciar, al menos por un ratito, lo que es ser un jugador de la NBA y la verdad es espectacular.

—¿Qué viviste desde adentro del campo?

—Nos tocó jugar con un equipo largo con mucha rotación. Jugaron todos y eso estuvo bueno porque fue contra el equipo completo. Jugó Kevin Love y toda la plantilla. Lo que más noté es que físicamente, y ya lo sabíamos de antemano, son mucho mejores que nosotros. Y también sostener un ritmo durante los 48 minutos es algo a lo que no estamos acostumbrados.

—¿Como es esa diferencia física si tuvieras que simplificarla en alguna situación de juego?

—La explosión que tienen. Me llamó mucho la atención porque es algo que acá no nos pasa. En una situación de juego que es la puerta de atrás, ellos lo hacen con total naturalidad y en un segundo te sacan dos metros de ventaja. Después en algunos rebotes vos pensás que no llegan y llegan. La talla que tienen, en todos los puestos son más altos que nosotros. Ocupan mucho espacio y es difícil dar un pase. Eso es lo que más llamó la atención. Si bien las reglas de la NBA beneficia los espacios porque no puede congestionarse la pintura, pero realmente cuando defienden y se ponen agresivos y atacan, son mejores sin dudas.

—¿Esa versatilidad que se ve en la tele de un jugador de más de 2 metros que pica la pelota y la traslada como un base de la Liga Nacional es real en el campo?

—Sí, Cleveland jugaba mucho con su interno Kevin Love o Larry Nance Junior y cualquiera de los pivotes dominaban el balón y ellos generaban juego para los perimetrales que se cortinaban permanentemente que es algo inusual para nosotros. Porque en nuestra Liga el pivote es cortinador, cae con profundidad y ocupa los espacios en el poste bajo. Es una situación bastante particular.

—¿Y cómo estás viviendo el mundo San Lorenzo, que es el techo del básquet argentino?

—Muy bien. Si bien no me costó la adaptación ahora me siento mucho más consolidado en el equipo, con un rol más claro y con el equipo completo. Porque en la pretemporada nos faltaron los jugadores que estaban en el Mundial, así que cuando llegaron ellos hubo un reordenamiento lógico, así que bueno. Nos tocó el Torneo de Uruguay, este viaje y ahora viene la competencia más importante que es el Súper 20, la Liga Nacional y la Champions. No tenemos mucho descanso y se viene una etapa exigente.

—¿Y cómo es convivir con la exposición permanente de un club que tiene a Tinelli a la cabeza, cómo son las relaciones?

—Es una organización con una estructura muy sólida. Hay gente para todo y se maneja muy bien. El jugador, en mi caso, es ir a entrenar, jugar y hacer lo que tenemos que hacer y después tener la tranquilidad de que está todo bien. Y en cuanto a Tinelli, es una persona que le encanta el básquet y cada vez que tenemos partido está presente y trata de acompañarnos cuando puede porque tiene una agenda cargada. En Cleveland estuvo con nosotros y estaba muy contento. Repito, para mí es solo pensar en jugar y tengo todas la comodidades para hacerlo.

—Venís de ser uno de los goleadores de la Liga y de estar muy cerca de ganar una final. ¿Cómo es la presión de saber que ahora estás en un club donde solo sirve ser campeón?

—Es a lo que apuntaba. En Instituto no se dio, perdimos tres finales en un lapso de dos años y necesitaba un cambio, y qué mejor panorama para ganar títulos y estar en primeros planos que San Lorenzo. Para mí es el mejor lugar; no hay presión, porque no hay nada más lindo que jugar por ganar campeonatos y estar en la cima. Hay que estar preparado y me siento muy bien. Lo tomo con responsabilidad y con naturalidad. No me genera una presión extra estar, entre comillas, con la obligación de ganar.

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