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Gimnasios: "No imaginé cerrar durante tres meses"

Sebastián Erbetta es propietario de uno de los gimnasios de Paraná que en marzo cerró sus puertas por la emergencia sanitaria.

Viernes 26 de Junio de 2020

El lunes 16 de marzo por la noche Sebastián Erbetta cerró las puertas de su gimnasio con sensaciones encontradas. El dolor se hizo presente al tomar la decisión de abrir un paréntesis en la actividad de su centro de entrenamiento para evitar la propagación del virus Covid-19. A su vez sintió tranquilidad por la decisión adoptada.

Los primeros casos de coronavirus en el país encendió la alarma. Motivó, en primer instancia, la prórroga por un año de la emergencia sanitaria. Posteriormente, el Poder Ejecutivo Nacional decretó el aislamiento social preventivo y obligatorio.

En ese escenario Sebastián, junto al staff de profesores de , diagramaron rutinas personales para que los alumnos las realicen en sus domicilios. Dedicaron varias horas al día para diagramar los planes individuales atendiendo a las necesidades de cada uno de los asistentes.

Gimnasio
Erbetta dueño de uno de los tantos gimnasios que cerraron en Paraná

Erbetta dueño de uno de los tantos gimnasios que cerraron en Paraná

La llama por el rápido regreso al local estuvo encendida. Sostienen que la actividad física no es una actividad recreativa, sino que es una herramienta que ayuda a reforzar el sistema inmunológico. Quedó reflejado en un mensaje emitido en una pizarra ubicada en el ingreso del local con la leyenda “menos pastillas, más zapatillas”

Pero poco a poco, y a medida que la cuarentena se extendía, la luz de la esperanza comenzó a ser más tenue. “Cuando tomamos la decisión de cerrar el gimnasio pensábamos que iban a ser por 15, 20 días. Imaginábamos que al mes siguiente íbamos a volver trabajar. Pero ya llevamos casi cuatro meses”, se lamentó Erbetta, en diálogo con Ovación

Sebastián ofrece flexibilidad en el pago del arancel. “En el gimnasio no todos abonan la cuota antes del 10 de cada mes. La mitad de los asistentes no habían pagado cuando tuvimos que cerrar. Pero no nos hicimos problemas porque teníamos la esperanza de volver rápidamente”, subrayó.

Luego agregó: “Le metimos con todo al entrenamiento on line. Nos organizamos con el apoyo de todos los profesores y de la gente. Pero cuando terminó marzo la gente tuvo la opción de seguir abonando el entrenamiento o cortarlo. Lamentablemente de los 300 alumnos quedaron alrededor de 20”, resaltó.

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Los dueños de gimnasios se movilizaron a Casa de Gobierno

Los dueños de gimnasios se movilizaron a Casa de Gobierno

La merma de ingreso llevó a Sebastián a buscar alternativas para generar ingresos. “Comenzamos con el alquiler de los elementos del gimnasio, pero siempre pensando que el parate era por un tiempo determinado. Decíamos “en dos semanas abrimos”. Estuvimos tranquilos y no nos enloquecimos en buscarle una vuelta para seguir adelante”.

Esta movida fue un tratamiento paliativo. “Con el alquiler de los materiales es imposible llegar a cubrir los gastos que implica mantener una estructura armada para 300 o más alumnos”, aseveró. “Cuando uno planea la estructura del local no esperaba esta situación, que es inédita en todo el planeta”, describió. Luego acotó: “Tenía ahorrado dinero, sino hubiera cerrado. En más: nunca imaginé estar tres meses cerrado y ya llevamos casi cuatro. Ni siquiera alquilando todos los elementos se puede cubrir todos los gastos del mes”, afirmó.

Poco a poco la actividad industrial y comercial se fue reactivando, pero los centro de entrenamientos no recibieron la habilitación. “Desde el inicio nos generaron falsas esperanzas en poder abrir a los 15, 20 días. Nadie planificó a largo plazo otra entrada de dinero. Ahora estoy buscando cualquier trabajo para poder pagarle a los profes que trabajan conmigo o los servicios de un local que tenemos cerrado. Al no poder pasar los empleados que miden los servicios nos cobran un valor relativo al consumo del mismo periodo del año anterior”, subrayó.

Sebastián resaltó la predisposición de los profesores que trabajan en su gimnasio. “Le he pagado como pude. Algunos no me quieren agarrar dinero. Prefieren que lo utilice para solventar los gastos fijos del gimnasio. Todos nos acompañaron en las marchas y en las clases que hemos realizado al aire libre. La verdad que estoy muy contento con los profesores que trabajan conmigo porque son muy buenas personas”, valoró.

También mencionó la buena predisposición del propietario del local al momento de renegociar el pago del alquiler. “No le exigí mucho porque siempre se portó de 10 conmigo. Aparte trataré de cumplirle con lo pautado porque es transportista y no puede realizar su trabajo. Un mes me bajó un poco el precio. Ayudó, pero tengo muchos gastos y para mover la aguja se necesita mucho dinero”, relató.

No escondió su malestar por la prohibición constante de la reapertura de los gimnasios. “Nos tuvieron 100 días encerrados por no saber qué hacer y no interesarse en conocer el protocolo que se ha conformado, que era muy estricto. No entiendo por qué no nos habilitaron cuando en su momento transcurrieron 60 días sin infectados. Sinceramente no encuentro la respuestas. Y más teniendo en cuenta que en todos el país solo tres provincias no reabrieron los gimnasios”, disparó. Al momento de presagiar el futuro, avisoró: “Siendo optimista podemos abrir las puertas, pero siendo realistas no sé si volveremos abrir. Ahora entiendo que estemos cerrados porque surgieron casos. Ojalá que podamos abrir en agosto porque sino cerrarán el 80% de los gimnasios en Paraná”.

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