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Germán Cáceres: "Me alegra trabajar en el club donde me crié"

Germán Cáceres retornó a Patronato después de 23 años. Pipo se sumó al cuerpo técnico que encabeza Iván Delfino.

Jueves 06 de Enero de 2022

Era un gurí cuando Germán Cáceres se calzó por primera vez la camiseta de Patronato. El club quedaba a escasas cuadras de su casa. En las instalaciones de la entidad de barrio Villa Sarmiento disfrutó de las piletas en la temporada estival, pero el amor por la institución llegó a través del fútbol.

Pipo se formó como jugador en el Rojinegro. Actuó en la Primera del Santo en tiempos del Argentino A, pero a los 20 años quedó en libertad de acción. El llamado del entrenador Marcelo Fuentes le permitió construir su carrera deportiva en el sur del país, donde se sumó a la Comisión de Actividades Infantiles de Comdoro Rivadavia. A partir de ahí defendió distintas camisetas y en diferentes niveles.

El sueño de regresar a su segunda casa se postergó más de la cuenta. Después de 23 años de su salida Cáceres volvió a sentir emoción por exhibir el escudo por el cual adquirió un fuerte sentido de pertenencia. Ya no integra un plantel de jugadores, sino que forma parte del cuerpo técnico que encabeza Iván Delfino. “Me alegra trabajar en el club donde me crié”, resaltó Pipo, en diálogo con Ovación.

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—¿Cómo se dio tu llegada al cuerpo técnico?

—A Iván Delfino lo conocía porque me dirigió en Juventud Antoniana de Salta. Al profe Tulio Pianessi lo conocía en Comodoro cuando jugué en la CAI e Iván Juárez fue compañero durante cuatro años en Atlético Rafaela. Al conocer todo el cuerpo técnico me hicieron la propuesta por el hecho de conocernos, por saber cómo trabajo y la confianza sobre todo. Se dio muy repentinamente. Iván, antes de Navidad, se comunicó conmigo. Nos juntamos entre Navidad y Año Nuevo en su casa en Sunchales. Ahí surgió la posibilidad. Yo encantando porque venía trabajando en fútbol juvenil en Unión, y qué mejor oportunidad que trabajar con gente que uno conoce, estar en Primera División y seguir creciendo en lo que elegí.

—Fue un regalo de Navidad.

—La verdad que sí. Un fin de año hermoso y 2022 será extraordinario para todos en cuanto a lo que estamos buscando, que es mantener a Patronato en Primera División.

—No jugaste en el profesionalismo para Patronato. Esa oportunidad se presentó cumpliendo otro rol. ¿Es saldar una deuda?

—Jugué hasta los 20 años en Patronato y hoy tengo 43. Vuelvo al club 23 años después, en otra función. En esa época los Federales eran muy duro, había pocas chances para los chicos. Se hacía el armado de plantel cuando los torneos duraban seis meses y los seis meses restantes tenías que rebuscártelas de otra manera. Después enfrenté a Patronato jugando para Ferro. Ahora regreso desde otro lugar y me alegra un montón trabajar en el club donde me crié. Vivo a dos cuadras del club, desde los 6 hasta los 20 años estuve prácticamente dentro del club disfrutando las piletas en el verano, jugando todos los torneos de inferiores. Desde este lugar trataré de aportar mi grano de arena para conseguir el objetivo.

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"Hay que pensar en positivo", afirmó Germán Cáceres.

—Tenés un fuerte sentido de pertenencia por el club: ¿Qué sentiste al calzarte otra vez la pilcha de Patronato?

—Siempre digo que el sentido de pertenencia es fundamental. Tener gente que conozca el club, los pasillos, su gente, eso nunca se perderá y será fundamental para todo grupo de trabajo o institución. Cuando me fui de Patronato La Capillita tenía una sola cancha. Hoy, si bien hay cosas por mejorar, lo vi totalmente modificado y eso genera una emoción diferente por ser de la casa y por haber vivido otra etapa en el club donde ahora la realidad es totalmente diferente.

—Trabajaste tres años en las inferiores de Unión: ¿Qué te dejó esa experiencia?

—Mucho aprendizaje. Fue mi primera experiencia como entrenador. Haber entrenado chicos juveniles casi preparados para jugar en Primera o saltar a Reserva fue muy importante. Como todos los entrenadores a veces acertamos y a veces nos equivocamos, pero fue un aprendizaje constante. Además en Unión encontré un grupo humano excelente, donde cada uno desde su rol pone el 100 por ciento para conseguir los objetivos, que son colectivos. En cuanto al entrenamiento me ayudó planificar, armar, equivocarme, volver a organizar, armar entrenamientos. Un montón de cosas que hoy sin dudas me han depositado a tener esta posibilidad.

—¿Cambia mucho el trabajo en inferiores que en Primera?

—Sí, porque las responsabilidades son diferentes. Cambia lo que es el entorno, lo que genera Patronato y lo que genera un equipo de Primera División con todas sus responsabilidades. Después a mí como entrenador no creo que me modifique mucho porque me preparo todos los días. Trato de capacitarme para seguir aprendiendo. Desde el primer momento tomé esta profesión para lo que quiero de mi vida. Siempre doy al máximo de mis posibilidades en cada entrenamiento. Seguir haciéndolo nos acercará más al objetivo por más que esto es fútbol y la pelota puede pegar en el palo y entrar o salir y dependemos mucho de los resultados. Pero siempre dejando el 100 por ciento tenés más posibilidades de seguir creciendo y ganar.

—¿Con qué te encontraste en el plantel de Patronato?

—Con buenos muchachos, muy buen grupo, pocos jugadores por ahora, y con la misión de hacer el rearmado y la gente que tenga que venir adaptarse lo más rápido posible para poder ensamblar. El equipo necesita tener un buen arranque, sumar puntos, salir de esa presión extra que genera jugar siempre por la tabla de abajo. Ojalá que se pueda resolver rápidamente eso, que se puedan acoplar los chicos que están entrenando muy bien. Desde lo inicial, que es hacer un buen grupo dentro del vestuario, hasta poder conseguir los resultados.

—¿Hay más por ganar o por perder en este proceso?

—Hay descenso, vuelve todo a la normalidad, pero siempre hay que pensar en positivo y ser ganador porque hay muchas cosas por ganar. Si pensamos en forma negativa o que podemos llegar a perder estaremos arrancando un gol abajo. La mentalidad de todo el cuerpo técnico, de los jugadores, que lo manifiestan en los entrenamientos, será de pensar en positivo y que esto sea un trampolín tanto para los jugadores, para el cuerpo técnico, el club y para continuar en el máximo nivel del fútbol argentino.

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