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Entrevista

Fútbol: ligado a la redonda desde otro ámbito

En 2018 Fabián Espínola quedó libre en Almagro. Mientras esperaba ofertas el ex-Patronato realizó el curso de manager de fútbol.

Martes 02 de Junio de 2020

A inicios de 2018 Fabián Espínola acordó su salida de Almagro. El ex-mediocampista de Patronato entrenó con un grupo de futbolistas libres esperando nuevas ofertas laborales. Pero su teléfono no volvió a ser solicitado para sumarse a un nuevo desafío deportivo. En forma paralela inició un nuevo camino. Trasladó su vocación emprendedora en un curso de mánager deportivo. Eso lo llevó a iniciar un nuevo proyecto que le permite seguir vinculado, de manera indirecta, en el ámbito que más lo apasiona: el del fútbol.

Espínola, que quedó en la historia del Rojinegro por haber formado parte del plantel que se consagró campeón del Torneo Argentino A de fútbol el 19 de mayo de 2019, abrió una barbería en el barrio porteño de Recoleta. Al mismo asisten varios futbolistas que residen en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero su cartera de clientes también reúne a aquellos jugadores que actúan en el interior del país y que se lookean cuando concentran en la capital del país. “Es un ambiente lindo que también me permite seguir ligado al fútbol”, agradeció Espínola, en diálogo telefónico con Ovación desde Caballito, el barrio porteño donde echó raíces.

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Fabián Espínola en su paso por Patronato

Fabián Espínola en su paso por Patronato

La persiana se cerró, como el propio Fabián describió, cuando tenía 31 años. El final se dio en forma prematura y anticipada. El mediocampista no se quedó quieto. Rápidamente trazó nuevas metas. Se capacitó para luego comenzar a desarrollarse en otro escenario. “Mientras entrenaba esperando un llamado realicé el curso de manager deportivo. En el curso se abordan ítems que son importantes para el emprendimiento, como el estudio de mercado, contabilidad, marketing, materias importantes a la hora de emprender nuevos proyectos comerciales. Esto me preparó para abrir mi propio local”, recalcó.

Fabián comparte jornadas laborales con Toto, el hijo de su pareja y una de las mascotas que tuvo Patronato cuando vistió la casaca Rojinegra. “Cuando Toto finalizó el Secundario realizó el curso de barbería. Él es uno de los barberos del local. Es un trabajo en conjunto que hacemos y me permite estar en contacto con el fútbol. Los chicos van a las concentraciones a cortar ya que la mayoría de mis excompañeros conocen a Toto. Es un clima muy lindo”, describió.

Fabián disfruta de su presente, aunque reconoce que su despedida de los campos de juego se produjo antes de lo que había proyectado. “Por momentos no me doy cuenta. Es como que me cuesta entender que no juego más porque nunca tuve lesiones graves. No es que le di punto final a esto. Desde ese lado me cuesta entenderlo”, confesó.

Luego agregó: “No me puse a pensar demasiado para no enloquecerme. Y al poco tiempo de estar parado dije ‘vamos a hacer algo’. De esa manera no le di mucho espacio a ese vacío porque cuando me detengo a pensar, me cuesta. No dejé al fútbol, sino que fueron oportunidades que no aparecieron. Pero a la vez surgieron otras y eso me pone muy contento”, definió.

Luego reforzó el concepto: “Soy partidario de que el futbolista tiene que hacer cosas paralelas cuando ejerce su profesión porque nunca sabe cuando va a pasar lo que me sucedió a mí. Puede pasar a los 31, como me pasó a mí, o a los 38 años. Y tenés que hacer algo paralelo para que no te agarre mal parado”, aconsejó.

Otra meta. Fabián tiene otros desafíos planificados que están relacionados con la industria de la redonda. “Voy a iniciar el curso de técnico. Es algo que siempre me gustó”, señaló. “A lo largo de mi carrera he tenido buenos entrenadores. Rescato lo mejor que me dejó cada uno, porque todos te dejan su mensaje. Tuve la suerte de tener a (Jorge) Griffa como maestro en Boca, tuve la suerte de tener a Carlos Griugol en Gimnasia La Plata, al Indio Solari en Atlético Tucumán, Mario Gómez en Gimnasia de Jujuy. Técnicos educadores. Me gusta mucho la parte educadora. El jugador de fútbol necesita mucho de eso”, interpretó, y aclaró que al momento de optar entre Primera División y categorías formativas, se inclina por el desafío superior. “No tengo problemas en ayudar y arrancar con los chicos, pero me gusta mucho el profesionalismo”.

Sexto sentido. Fabián se cruzó por primera vez en el camino de Patronato en agosto de 2008. El primer contacto con el Rojinegro fue en un clásico provincial. Espínola lució la camiseta de Gimnasia de Concepción del Uruguay. El mediocampista fue figura del derby. Sin saberlo ahí nació su vínculo sentimental con el elenco de barrio Villa Sarmiento. “Después de ese partido me realizaron un montón de notas. Y mi mujer me dijo ‘Patronato es un club para vos”.

El Santo lo ubicó en la lista de pretendidos. Su llegada a barrio Villa Sarmiento se produjo en enero de 2010. “Cuando me llamaron ni lo dudé. Aunque fue más por el pedido de mi mujer. Ella tuvo un sexto sentido”, resaltó. La apuesta no fue en vano. En Patronato Fabián hizo historia. “Jugábamos los partidos y sabíamos que íbamos a ganar. Se sentía el olor a ascenso, y no es que solamente ascendimos, sino que también salimos campeones”, chapeó. En la B Nacional también vivió momentos felices. “Nos costó la adaptación. Pero en el segundo semestre arrancamos muy bien. Pudimos haber jugado la promoción, pero nos faltó nafta”, se lamentó.

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