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Fútbol: la serie más caliente en barrio San Martín

Quince años atrás Atlético Paraná era eliminado en semifinales del TDI de fútbol a manos de Real Arroyo Seco. La revancha en el Mutio fue suspendida.

Viernes 08 de Mayo de 2020

Hay encuentros de fútbol que quedan grabados en la memoria de hinchas, jugadores y dirigentes por el alto grado de emotividad. Jornadas en la que un equipo conquistó un título, alcanzó un objetivo o celebró una victoria ante su clásico adversario. Pero también hay historias que quedan registrados por cuestiones que exceden lo deportivo.

El 8 de mayo de 2005 el estadio Pedro Mutio fue escenario de la serie más caliente que protagonizó Atlético Paraná en la historia contemporánea. El Decano recibió a Real Arroyo Seco en el juego decisivo de una de las semifinales del Torneo del Interior, Zona 3. El Gato sufrió horrores en el juego que abrió la llave. El conjunto santafesino se impuso como local 4 a 1. Pero este choque no sólo fue recordado por el marcador adverso. En ese pleito se colocó la piedra fundacional para transformar este duelo en una verdadera guerra futbolística.

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Atlético Paraná eliminado del Torneo del Interior

Atlético Paraná eliminado del Torneo del Interior

En cancha de Real Arroyo Seco el Rojiblanco padeció dentro del campo de juego la actitud localista del árbitro Ezequiel Mattini, un abonado a los cotejos que disputaba en su casa la desaparecida institución. “Que no festejen”, declaró después del choque de ida Rolando Barrera, entrenador por ese entonces de la fusión entre Atlético Paraná y Universitario de Deportes de Villa Libertadores San Martín.

En las calle de la capital entrerriana se calentó la previa del choque decisivo. Alrededor de 3.000 espectadores respaldaron al Decano. Muchos fueron deseando la hazaña de Atlético Paraná. Otros buscaban revancha ante el equipo fundado por el poderoso Patricio Gorosito, un personaje que en marzo de 2012 fue detenido en Barcelona por una causa de tráficos de drogas. Luego fue extraditado y trasladado a una unidad penal de Chaco. En el Mutio el dueño de casa alió a jugar con el corazón en el mano, pero recibió un golpe inesperado. Un zapatazo de Sergio Acuña ingresó en el ángulo superior izquierdo del arco defendido por Armando Kloster. El Real estiraba el marcador global a 5 a 1. El Gato reaccionó. Se puso en ganancias en el juego de vuelta con los tantos anotados por Sergio Gross y Jorge Goodfried. La llave estaba 5 a 3.

El Decano necesitaba dos tantos para igualar la serie. La adrenalina se incrementaba en la tribunas y en el campo de juego. Y cuando el partido moría hubo una acción que desencadenó en el final del partido. Daniel Blanco, defensor de Atlético, sufrió una fisura en una costilla producto de un codazo aplicado por el arquero de la visita. Expulsión del uno y penal para el local

Esa acción provocó el caos. Jugadores entrerrianos fueron a increpar al arquero adversario. Ambas hinchadas intercambiaron piedras de todos los tamaños. Finalmente, la delegación de la visita se retiraron del predio. El juez dio por finalizado el juego. Huida. “Suspendido por escapé”, tituló Ovación en la crónica de la cobertura de este encuentro. Mario Pepe, veedor de AFA que presenció este juego, remarcó que el juego estaba suspendido porque los jugadores del conjunto visitante se escaparon del campo de juego “corridos por gente del local”. La serie fue dada por concluida. Real Arroyo Seco avanzó de serie. El equipo fantasma en dos años pasó de la Liga local al Federal A. Y con la misma celeridad la institución desapareció. Atlético Paraná recibió como compensación una invitación del Consejo Federal para disputar el reestructurado Argentino B.

Protagonistas. Marcelo Sosa fue uno de los actores que estuvieron presente en esa historia. El Negro, un soldado de mil batallas, aseguró que jamás vivió en su carrera lo que sucedió en esa serie. “Me ha tocado disputar juegos calientes, pero como esa ninguna. Ahora, 15 años después, me rió de lo que sucedió, pero fue alevoso”, relató, en diálogo con Ovación.

Mantener la concentración en un clima de mucha hostilidad fue una misión casi imposible. “Teníamos fe en dar vuelta la serie, pero se complicó mucho cuando nos hacen un gol desde 30 metros. Dejamos todo en la cancha, pero sobre el final se armó un tumulto y una gresca en la que los jugadores pasamos a ser hincha porque nos tocaron el orgullo. Nos olvidamos de jugar y fue más pelea que un partido”, agregó Sosa.

Diego Ciarroca mencionó que el detonante se produjo en el primer chico del duelo. “Sufrimos muchos cuando nos reprimieron en su cancha. Pero además la gente se había identificado con el equipo. Por eso el Mutio estaba llena cuando se jugó el segundo partido, y no solamente de hinchas de Atlético Paraná sino también que hubo mucha presencia de amantes del fútbol. Fue uno de los partidos donde más llena estuvo la cancha. Y el partido fue una final del mundo”, rememoró.

“Lo que se vivió en ese partido fue algo único. La ciudad se unió por lo que sufrimos en Arroyo Seco, pero también por el poderío económico que ellos tenía. Se dio un cóctel que nos llevó a potenciarnos y a ponernos mejor que nunca para intentar dar vuelta la serie. Después el partido se desvirtuó cuando el arquero agredió al Colo Blanco y la gente entró a la cancha. Ahora con el tiempo nos damos cuenta que los jugadores adversarios no tenían la culpa de recibir buenos sueldos, pero a ellos teníamos que intimidarlos y ganarle para dar vuelta la serie”, cerró.

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