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Entrevista

Fútbol: la redonda lo salvó hasta de la muerte

José Luis Mancuello sufrió una infancia difícil en su pueblo. Analizó quitarse la vida cuando era un adolescente y el fútbol fue su camino.

Viernes 24 de Abril de 2020

José Luis Mancuello es una de las personas más queridas en el ámbito del fútbol paranaense. Se ganó el cariño de compañeros, adversarios, hinchas, entrenadores y dirigentes gracias a su humildad y don de buena gente. Edificó un sinfín de relaciones alrededor de la pasión popular. “Nueve de 10 personas que me saludan en la calle son conocidas gracias al fútbol”, aseveró

En su etapa como futbolista celebró títulos tanto en el ámbito nacional como en el escenario amateur. Las luces del éxito lo iluminaron en los últimos años de su carrera como jugador, y continuaron cuando colgó los botines para iniciar otra función en la industria del fútbol.

Mancuello
Del campo a Paraná para seguir su vida en el fútbol

Del campo a Paraná para seguir su vida en el fútbol

Pero detrás del personaje hay una historia. Y José Luis Mancuello carga sobre sus espaldas un fuerte pasado que se animó a contar. Sufrió una infancia difícil en La Picada, su pueblo. Padeció momentos que pusieron en jaque su vida. Pero el destino le tenía preparado otro recorrido. Lo llevó a un medio que le devolvió el sentido para luchar.

“No tuve una infancia fácil. Mi padre era muy agresivo y en el pueblo el vecino más cercano vivía a dos kilómetros. A los 10, 11 años pensé en quitarme la vida. Me subí arriba de un árbol, até una soga y llegó mi mamá”, confesó Mancu, en diálogo con Ovación. “Al otro día me dijo ‘vas a comenzar a jugar al fútbol’. Me anotó en la Agrupación Lomas del Mirador, en Paraná. Comencé a jugar más por terapia que por el sueño de ser futbolista”, aseveró.

“En esa época era que un chico del campo viaje a Paraná para jugar al fútbol. Eso no existía. Mi vieja hizo todo el esfuerzo necesario. Hacíamos dedo en la ruta para venir a entrenar. Iba un día a la semana y después corría en el pueblo. Me venían a buscar los fines de semana los dirigentes hasta que después me pagaban un pasaje a la semana. El fútbol me salvó la vida”, sostiene.

Y lo que comenzó como una terapia se transformó en su medio de subsistencia. Emocional y económica. “El fútbol es mucho más que un juego. A mí me abrió muchas puertas. La más grande fue la vida”, resaltó.

Debutó en Primera a los 15 años con la camiseta de Belgrano. A los 19 cobró sus primeros pesos en la Liga de Paraná Campaña jugando para Unión Agrarios Cerrito, donde llegó de la mano de Claudio Sangoy. Sufrió varias frustraciones deportivas, pero también gozó momentos de glorias. Las alegrías llegaron en el sprint final de su carrera. Celebró dos ascensos con Patronato (del Torneo Argentino B a la Primera B Nacional). También se consagró campeón en Paraná Campaña con Deportivo Tabossi y Arsenal de Viale.

En 2014 Mancuello dijo “hasta acá llegué”. Colgó sus botines. “Dejé de jugar hasta con los amigos. Disputé un par de partidos en una liga independiente en el equipo del Diablo Muller, pero habrán sido cinco, seis partidos. Después no jugué más”.

De esa manera Mancuello cerró una etapa en su vida deportiva para abrir una nuevo ciclo. El mismo esta relacionado a la industria de la redonda. En la actualidad cumple dos roles en el ambiente. Forma parte del cuerpo técnico de Atlético Paraná que compite en el Torneo Regional Amateur al oficial de ayudante de campo de Hugo Fontana. A su vez dirige técnicamente a Arsenal de Viale en el campeonato de la Liga de Fútbol de Paraná Campaña.

Mancu es un obrero del fútbol. Algo que jamás proyectó en su infancia en La Picada. “Si me hubiera quedado en el pueblo estaría trabajando en el campo ordeñando vacas”, remarcó, entre risas. “Hoy voy al campo y todos mis amigos laburan arriba de los tractores, sembrando. De chico cuando salía a correr me decían ‘agarrá una pala, ponete a trabajar’ y yo estaba convencido de que este era mi camino. No me he equivocado porque el fútbol me brindó una profesión, pero también me dio valores y muchos amigos. En el campo tal vez hubiera hecho más plata porque está más posicionado, pero no, no hubiera alcanzando la felicidad. Además, gracias al fútbol conocí gran parte del país, y eso es impagable. En otra profesión no lo hubiera hecho ni de casualidad”, cerró.

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