Fútbol Femenino

Fútbol Femenino: de Crespo al barrio de La Boca sin escalas

Aneley Güttlein de 16 años es oriunda de la ciudad de Crespo. Hoy pertenece al fútbol femenino del Xeneize, pero sus inicios se dieron en Entre Ríos.

Jueves 25 de Agosto de 2022

Con 16 años Aneley Güttlein es una promesa del fútbol entrerriano y nacional. Actualmente juega en Boca en las formativas y surgió en Unión de Crespo. En declaraciones a UNO, la crespense habló sobre sus comienzos en el fútbol femenino, momentos destacados de su carrera, objetivos y su actualidad en el conjunto Xeneize.

Con respecto a sus inicios en el mundo del fútbol, dijo: “Desde muy chiquita me gustaba ver y jugar a la pelota. Voy a la cancha desde que estaba en la panza, acompañando a mi papá en su época de jugador. A nivel club, comencé a los 13 años. Pero desde antes ya jugaba en la canchita frente a mi casa con los vecinos del barrio”.

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Al principio su familia era renuente a que su hija practicara este deporte, al respecto manifestó: “Al principio mis papás se resistían un poco a la idea, porque tenía que jugar con varones, debido a que no había categorías de inferiores femeninas. Pero ni bien tuve edad para incorporarme a la Primera de las mujeres, me apoyaron y me acompañaron incondicionalmente”.

Su primer contacto con la pelota no fue en un club, sino en una cancha que se encuentra frente a su domicilio: “Mis primeros pasos los di con un grupo de chicas que se juntaban en la cancha frente a casa, llegando a jugar con ellas algunos partidos amistosos. Posteriormente me incorporé a Unión de Crespo, del cual soy hincha al igual que toda mi familia”.

En cuanto a su adaptación al fútbol, expresó: “Al fútbol en sí, me adapté rapidísimo, porque es lo que siempre me gustó hacer. Como soy algo tímida me costó un poco socializar. Pero mis compañeras siempre me integraron e hicieron sentir parte del equipo”.

Siempre jugó de defensora, principalmente en la posición de marcadora de punta. Pero las circunstancias de la vida la llevaron a convertirse en defensora central: “Siempre fui defensora, me inicié de marcadora de punta, mayormente de 4. En mi primer año fui sumando minutos y alternando como titular en algunas ocasiones en ese puesto. Al año siguiente, la defensora titular nos dio la noticia de que iba a ser mamá, fue ahí donde comencé a jugar de 2 y ya no volví a hacerlo en otro puesto”.

En 2021 cumplió el sueño de todo jugador y jugadora, lograr un campeonato con el club de sus inicios: “El campeonato con Unión de Crespo ocupa un lugar importantísimo en mi vida. Ese año me tocó ocupar el lugar de Ana, quien supo ser la capitana del equipo. Pienso que fue un año de mucho crecimiento en lo personal, ya que logré adaptarme a un equipo conformado por jugadoras de mucha experiencia y calidad. Fue muy emocionante levantar la copa junto a ellas. Por otro lado, tuve la suerte de que mi papá me acompañe como parte del cuerpo técnico, brindándome su experiencia como marcador central”.

En lo que respecta a su arribo a Boca Juniors, parecía estar predestinado: “En el verano de 2021 una compañera de Unión de Crespo me invitó a jugar un torneo libre de futsal. En esa oportunidad me conocieron Jesica Roskopf junto a Diego Alarcón de la escuela de arqueros El 1 es Mío. Después de un partido se acercaron y me plantearon la idea de probarme en un club de AFA, algo que no sucedió de inmediato debido a que hubo retrasos por el tema de la pandemia. Pasados unos meses Diego retoma contacto con mis padres y les plantea la posibilidad de hacer una prueba en Boca Juniors. En agosto del año pasado se dio el primer contacto con el club, donde viajé acompañada por Diego. Luego de dos días de práctica en el predio de Casa Amarilla me pidieron que volviera en enero 2022 para incorporarme al plantel”.

La decisión no fue fácil, debido a su corta edad y todo lo que significaba dejar sus afectos de lado: “La verdad que me tomó por sorpresa que la prueba sea en un club grande como Boca. Me llevó un tiempo tomar la decisión definitiva, porque no es nada sencillo el desarraigo, sobre todo por mi corta edad y además soy muy familiera”.

Entre el encanto y la melancolía de algunas ausencias, le llegó el momento de debutar con la camiseta Azul y Oro: “Mi debut con la camiseta Xeneize fue en la primera fecha del torneo contra El Porvenir. Fue un momento muy emotivo y lindo, pero a la vez con un sabor amargo, porque me hubiese encantado que estuviera mi familia en ese momento, cosa que no se dio porque jugamos entre semana y el trabajo y la distancia no lo permitieron”.

Su edad no es un impedimento para saber cuál es el lugar que ocupa como jugadora de un club con la relevancia de Boca Juniors: “Al día de hoy soy muy consciente de donde estoy, por el profesionalismo con el que se maneja el club, brindándonos contención y apoyo en todo lo que necesitemos a través del cuerpo técnico, médico, psicóloga y tutora”.

Llegar a Primera es la expectativa de todo jugador desde el día uno: “Claramente mi objetivo es llegar a Primera. Pero soy muy consciente de que todo lleva su proceso y tiempo. Primero debo afianzarme jugando en Reserva para estar bien preparada física, mental y futbolísticamente para cuando llegue ese momento”.

Aneley no es la única entrerriana en el club de la Ribera: “No, no soy la única, además están Morena Rosales que juega de volante y es oriunda de Concordia y Andrea Utz, quien es arquera y proviene de Villa Libertador San Martín”.

La crespense quiere seguir puliendo todo lo aprendido hasta el momento, por eso no tiene tapujos en decir que tiene dónde mirarse: “Mi referente en este momento es Adriana Sachs, actual defensora central del plantel de Primera, a la cual siempre observo para aprender sobre mi puesto”.

Su vida no estuvo exenta de cambios: “Provocó un cambio rotundo en mi vida, ya que tuve que madurar de repente, encontrarme viviendo sin mi familia, lejos de mis amigos y en un lugar tan grande como Buenos Aires. Tuve que empezar a hacerme cargo de cosas cotidianas que antes no hacía, lavar la ropa, hacer trámites, cocinarme, etc. El hecho de cambiar de escuela también fue muy significativo. Obviamente todas estas situaciones me obligaron a crecer de golpe”.

Todavía le queda mucho por dar, pero su amor por Unión de Crespo siempre está presente: “En este momento tengo mi mente puesta en el crecimiento. Dedicarme al fútbol de manera profesional. Pero si algún día quiero o debo volver a vivir en Crespo, mi primera opción definitivamente sería jugar en Unión de Crespo”.

Producción periodística: Gerónimo Flores.

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