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En la memoria y en la piel del hincha de Patronato

Lucas Rodríguez es fanático de Patronato y admirador de Walter Andrade. Se tatuó su imagen junto a la firma de uno de los grandes referentes.

Viernes 24 de Julio de 2020

Ir a la cancha es el mejor plan para todos los fanáticos de la pasión popular. El ritual arranca varias horas antes que la redonda comienza a transitar en el campo de juego. Si la historia se desarrolla el fin de semana el protocolo incluye un asado entre amigos. Ahí calientan la garganta para alentar al equipo de sus amores. Luego la procesión hacia el templo sagrado para cumplir con la misa de precepto. Si el pleito se desarrolla durante la semana se diagrama la jornada laboral en base a la cita impostergable.

“Ir a la cancha es fundamental en mi vida”, describió Lucas Rodríguez, quien vivió momentos de felicidad plena siguiendo a Patronato por distintos escenarios del país. Se emocionó en varias victorias, especialmente en aquellas que están registradas en la historia de la entidad.

La euforia no fue provocada solamente por el escudo, sino también por algunos de los intérpretes que lo defendieron. Y el que mayor satisfacción le brindó fue Walter Andrade. Lucas se siente identificado con el temperamento y la humildad que exhibió uno de los grandes referentes de la historia contemporánea de la entidad de barrio Villa Sarmiento.

La admiración que Rodríguez siente por el Negro lo llevó a tatuarse en la parte posterior de su pierna izquierda una caricatura de Andrade acompañado por la firma. De esa manera, el ídolo futbolístico se encuentra en la memoria y en la piel de su admirador.

“Me gusta su estilo de juego, pero valoro mucho lo que hizo el Negro en su carrera. Llegó a Primera con una preparación diferente a la de cualquier jugador de Primera División. No es lo mismo entrenar pensando en la Liga Paranaense que prepararse para Primera División. Soy amigo del Gordo (Germán) Kranz y me contaba las ganas que tenía el Negro para entrenar. Es puro corazón, y eso es lo que me identificó con él, más allá de lo futbolístico y de los ascensos”, narró Rodríguez en diálogo con Ovación.

Tatto Andrade
Lucas luce orgulloso los colores Patronato y el tattoo de su ídolo futbolístico.

Lucas luce orgulloso los colores Patronato y el tattoo de su ídolo futbolístico.

El fanático resaltó el compromiso que tuvo el Patrón de la defensa con la causa Rojinegra. También valoró el profesionalismo de Andrade al momento de asumir cada entrenamiento y en cada encuentro, ya sea de preparación o por los porotos. “El Negro es un futbolista que jugó siempre de la misma manera, ya sea un partido amistoso ante un elenco de Liga Paranaense que uno oficial ante River. Eso es lo que más me identifica y más me motivó a hacerme un tatuaje”, subrayó.

De niño Lucas jugó al fútbol en Patronato. Y como su ídolo, se ubicó en la última línea. “Jugaba de 2 o de 6. Entrenábamos en las canchitas de la escuela de comercio. No llegué a construir una carrera futbolística, pero me hice hincha de Patronato. Además tiraba patadas”, bromeó, con una fuerte carcajada.

Conociendo el mandato principal de todo jugador, Rodríguez reconoció que disfrutó cada cruce providencial de su ídolo. De cada balón recuperado. De cada acción que Andrade impidió que el enemigo avanzara hacia el arco entrerriano.

Tatto Andrade
Lucas Rodríguez el fanático de Patronato contó la historia del tatoo

Lucas Rodríguez el fanático de Patronato contó la historia del tatoo

“Muchas veces festejaba más cuando el Negro barría en el piso que un gol”, aseveró. “Recuerdo una vez que vino a jugar (Ezequiel) Lázaro con Instituto. Era un jugador al que veíamos en la tele porque en ese entonces estábamos lejos de ese fútbol. y el temperamento del Negro al ir a disputar un balón me lleva a festejar más que un gol. Después vino (Paulo) Dybala y el Negro fue al piso con todo su carácter para robarle una pelota”, rememoró, con cierta nostalgia. Esas acciones quedaron grabadas en su retina para siempre. Esas maniobras quiso graficar Lucas en su piel. “Al principio quería tatuarme una imagen del Negro yendo a barrer al piso, pero era complicado hacerme tatuar esa imagen. Después surgió la posibilidad de tatuarme la caricatura y dije que sí”, repasó.

El anuncio del final de la carrera profesional del ídolo fue un mal trago que a Lucas le costó digerir. “Primero pensé que lo habían retirado”, relató. “Le mandé un mensaje de audio para decirle que estaba re-amargado, que tenía la ilusión de verlo una vez más en cancha y que se retire jugando. Que se merecía esa despedida por todo lo que le había brindado al club, que no fue solamente a través de los ascensos. A la noche me respondió contándome que era su decisión, que era lo mejor, que no quería ser un estorbo sino que quería estar en el plantel si era útil. Si el técnico había decidido no tenerlo en cuenta no tenía sentido continuar. Eso me levantó el ánimo”, redondeó. Como todo el Pueblo Rojinegro, Lucas espera el regreso al Templo Sagrado. En la celebración no estará presente Walter Andrade, su ídolo. Pero el Negro está registrado en su memoria. También lo acompaña en la piel.

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