Secciones
Ovacion

“En el básquet son pocos los que se salvan”

Alejandro Zilli habló de todo en la previa de una nueva temporada con Sionista. El pivote reconoció que se “vive bien” y que es un “privilegiado” al lado de un docente, pero aclaró que no se gana como en el fútbol.

Sábado 28 de Julio de 2012

Sebastián Gálligo / Ovación
 

Llegó de San Justo para estudiar en Ciencias Económicas. Comenzó a jugar al básquet luego de un paso fugaz por el arco de Colón y se convirtió en un pibe con futuro en Echagüe. Creció, tuvo su lugar y su sencillez lo llevó a ganarse el cariño de la gente de Paraná, la ciudad que “elegí para vivir” según confió. Hoy, a los 30 años, Alejandro Zilli, se convirtió en un referente del básquet de Sionista (llegó en 2004), pero también puede mirar hacia atrás para repasar su sacrificio. En un mano a mano con Ovación, el pivote que se prepara para otra temporada de la Liga Nacional, habló del dinero, las deudas pendientes, el básquet, Echagüe y el día después.


—¿Te sentís como en tu casa en Sionista?
—Sí, hace varios años que estoy en la ciudad y en Sionista y la verdad me siento muy cómodo.


—¿Y cómo es jugar en la ciudad que te gusta y vivir bien de esto?
—Es como jugar para los amigos. Me siento muy bien en Paraná, es la ciudad que elegí para vivir, hice grandes amigos acá y es por eso que cada vez que me pongo la camiseta y los veo a ellos en la tribuna siento que los identifico. Porque es gente que le gusta mucho el básquet y poder estar adentro de la cancha me hace sentir muy cómodo.
 

—Además te garantizás el futuro, ¿te lo imaginabas en algún momento?
—La verdad que no. Cuando empecé con esto lo hacía a la par del estudio. El básquet no es lo mismo que el fútbol, pero sí nos deja un bienestar que si sos inteligente nos va a ayudar en la vida. Se me abrieron algunas puertas, tuve esa cuota de suerte que hay que tener y hoy estoy muy bien.


—¿Un jugador de básquet no se salva jugando tantos años en la Liga?
—Son muy pocos los que realmente pueden decir “no hago nada” cuando cuelgan las zapatillas. La mayoría necesitaremos hacer algo después. De todos modos, por mi esencia y la mayoría de los chicos que conozco, si nos quedamos sin hacer nada nos volveríamos un poco locos porque veníamos de una vida muy acelerada.
 

—De todos modos se vive bien.
—Sin dudas. Hoy por hoy, como se vive acá es algo de lo que no nos podemos quejar en nada. Veo amigos que trabajan todo el día y les cuesta llegar a fin de mes y pienso que a mi edad ya tengo algunas cosas y soy un privilegiado. Pero no es como el fútbol que cuando alguien hace una buena carrera y maneja bien el dinero puede decir “bueno, no necesito hacer nada”.
 

—¿Está bien que se gane tanto, lo genera el deporte?
—El fútbol lo genera, el básquet por ahí no. En el básquet tenés que encontrar empresas y ayuda del gobierno para armar equipos competitivos. Acá hay empresas y un grupo de personas que les encanta el deporte y lo apoyan. Está mal que en otros trabajos se gane tan poco. Mi suegra es profesora y labura todo el día y le cuesta llegar. Y ahí pienso que en mi caso hago lo que me gusta, no tuve que estudiar nada para hacerlo y ella, que se encarga de educar a los chicos para el día de mañana, tiene que hacer un sacrificio enorme y es muy loco. Es en el sistema que vivimos.


—¿Pensás más allá del básquet?
—No, pienso en disfrutar de la familia después del básquet. Hoy me quita momentos y me gusta mucho jugar, pero sé que en los momentos que quise estar con mi familia no pude y me siento en deuda.


—¿Si un pibe te lee en Paraná o en la provincia, se puede vivir del básquet o le sugerís otras alternativas porque no todos llegan?
—Es difícil llegar. El otro día hablaba con el Nico Agasse y me contaba que está estudiando y le digo que no deje. Que saque dos o tres materias por año si es necesario que lo van a formar a no estar metido todo el tiempo acá adentro y el día de mañana lo van a ayudar. Uno nunca sabe si se va a lesionar o si va a llegar a jugar profesionalmente. Si estudiás vas a tener un título o te va a formar y eso no te lo quita nadie. Con todos los que hablo les digo que el básquet nos deja un tiempo para hacer algo más y que lo aprovechen.


—Vos llegaste, pero hiciste un montón de cosas y los pibes por ahí sueñan que viene todo fácil.
—No me fue fácil porque siempre fui un trabajador como muchos. Nunca fui un talentoso y me costó todo un poquito más. Les va a pasar que en algún momento te planteás si vale la pena y puede ser o no. Sobre todo cuando tenés 20 años. Hoy te puedo decir que sí.


—Se te debe haber cruzado en varias ocasiones hasta cuándo tenías que comprarte zapatillas.
—Seguro. Sin dudas. Mi familia me ayudó mucho y gracias a ellos estoy acá. Mi vieja, mi viejo y hasta mi hermano me apoyaron, desde lo económico hasta lo psicológico.


—Hablando del equipo. ¿Hoy, en plena pretemporada, pensás hasta dónde van a ir?
—Este año será una Liga más complicada y nuestras pretensiones deben ser estar entre los seis primeros. El que labure mejor, el que no sufra lesiones será después el que termine mejor acomodado. Ese es nuestro objetivo. Hay equipos que se armaron muy bien con jugadores que siguen volviendo de Europa y con un gran nivel y eso jerarquiza la competencia. Hoy, en pretemporada, decirte cómo estamos es muy complicado, si puedo mencionar las pretensiones. La idea es mejorar las últimas dos campañas, que fueron distintas, pero en las dos nos quedamos con un sabor amargo. En mi caso, y lo hablaba con el Dani Hure, el año pasado hicimos una buena primera fase, pero no terminamos de afianzarnos en playoff y la pagamos caro. Hoy tenemos que plantearnos llegar mejor a esa instancia, más duro de la cabeza y ser protagonista.


—¿Qué pibe de los que están hoy en Sionista ves con proyección?
—Hay muchos chicos en el club. Pablo Pérez me parece un gran jugador, se va al TNA para seguir fogueándose. Nico Agasse es un gran jugador; Sandrini. No quiere dejar de mencionar ninguno porque la U19 llega a las finales y trabajan muy bien.


—¿Es más sencillo jugar con ustedes que cuando eras pibe jugar con los más grandes?
—En mi época me trataron muy bien los más grandes. Los más grandes eran Jorge Pautaso, Oscar Heis y eran jóvenes. Y la verdad nos trataron muy bien. Sé, por experiencia de compañeros y por anécdotas, que en otros momentos se hacía complicado. A mí me enseñaron y me trataron de maravillas.
 

—Esa fue la etapa de Echagüe ¿Hoy cómo lo ves a Echagüe desde afuera?
—Está resurgiendo. Armó muy buen equipo y no esperó hasta último momento. Si bien no fue de los primeros, consiguió buenas fichas. Pasó por una etapa de transición que la pasó muy mal y creo que el año que jugó en la B hizo que ganara la confianza de la gente y está bien que esté en el TNA. Que haga el esfuerzo y que intente llegar a la Liga. Este año puede ser distinto, hay plantel para dar pelea.
 

—¿Volverías a Echagüe alguna vez?
—La verdad no me lo planteé. Quedé muy bien con la gente de Echagüe y ellos entendieron mi situación de venir acá porque en ese momento no era la mejor y yo quería seguir en esto. Nunca cerré las puertas y no sé lo que me depara el destino. Hoy estoy muy bien acá y si me preguntás ¿te gustaría terminar en Sionista? Te contesto que me encantaría, pero uno no sabe las vueltas de la vida y no tendría problemas de volverme a poner la camiseta de Echagüe.
 

—Da la impresión que es más factible que te retirés en Sionista.
—Acá estoy muy bien. Si hoy me dicen terminás acá, lo firmo. Siempre me cumplieron en todo lo que necesité. Cuando llegué acá en un momento complicado en lo personal nunca me dejaron de apoyar. Me facilitaron todo fuera del básquet y de eso no me olvido.


—¿Y podés ser campeón algún día acá?
—Sí. Libertad tuvo mucho tiempo haciendo las cosas bien para salir campeón. Sionista viene haciendo bien las cosas y ese momento va a llegar. Ojalá pueda estar y en la cancha, sería un sueño. Hizo todo los pasos que había que hacer, así que en algún momento le va a tocar.
 

—¿Para eso lo necesita a Leo Gutiérrez?
—Y es más fácil, pero Peñarol no es solo Leo. Hoy hablamos de Mata, Campazzo, Leiva y son todos de Selección. Mata es uno de los mejores de la Selección y con proyección internacional. Hoy el básquet no depende de un jugador, hay que armar equipos que sepan a qué jugar y ellos lo tienen muy claro.

La llegada
La transferencia de Zilli de Echagüe a Sionista se convirtió en uno de los pases del año. El pivote dejaba calle 25 de Mayo para jugar en el estadio de Calle Carbó. Su debut fue el viernes 8 de octubre en Tucumán ante Mitre y no pasó inadvertido.


Tuvo una noche soñada porque marcó 22 puntos (35 hizo Heis) y ganaron un partido increíble 111 a 108 luego de empatar en tiempo suplementario en 93.

EL ASCENSO. El 4 de mayo de 2006 luego de jugar su segunda temporada en el club logra el ascenso a la Liga Nacional tras ganar el quinto partido de la serie ante Regatas de San Nicolás. Además fue campeón del TNA.

Llegó a la Primera
Sus primeros pasos en la máxima categoría los dio en Sunchales donde luego iba a jugar. El 6 de octubre de 2006 visitó a Libertad en el Hogar de los Tigres y dio el batacazo ante uno de los candidatos. Roque Fernández, Mariano Byró, Robinson, Alexander y Zilli fue el primer quinteto inicial. Aquella noche fue un sueño hecho realidad para el básquet de Paraná. El sanjustino marcó 6 puntos en triunfo 66 a 61.

El despegue
Cantero, Malara, Robinson, Burgo y Zilli. Así salió a la cancha el segundo equipo de Sionista que perdió en el debut ante Quimsa de Santiago del Estero. El equipo de Paraná no pudo ganar en el estadio Ciudad donde perdió por 75 a 67. Zilli terminó el partido con 9 puntos y afuera por cinco faltas personales. Su gran rendimiento en la temporada 2007/2008 lo convirtió en uno de los pivotes más codiciados de la Liga.

LO ÚLTIMO. En la última temporada, el equipo peleó todo el campeonato y llegó al final con posibilidades de meterse entre los cuatro primeros. Se cayó en el final y terminó eliminado en el primer playoff ante Estudiantes (BB).

Rozó el descenso
Se armó un equipo para ser protagonista y pelear por el título, pero sucedió todo lo contrario.
 

Realizó cambios de jugadores, tácticos, pero llegó al final con la posibilidad de perder la categoría. Es más, jugó la permanencia con Monte Hermoso y pudo respirar. Zilli declaró: “Logramos el objetivo” y vio despedirse a su lado al emblemático Diego Osella. Una temporada para el olvido.

Liga Sudamericana
A pesar de no estar presente por lesión formó parte del equipo que consiguió el tercer puesto en la Liga Sudamericana. El pivote fue reemplazado por Daniel Hure, su amigo, que tuvo una excelente tarea. El crecimiento de Zilli fue aún mayor y cada vez le incorporaba más cosas a su juego. Pero las lesiones le jugaron una mala pasada.
 

De todos modos fue clave en la campaña del equipo entrerriano.

EL PASE. Alejandro Zilli dejaba Sionista para vestir la camiseta de Libertad de Sunchales donde lo esperaba un año de candidato. Su temporada anterior lo llevó a ser muy cotizado en el mercado.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario