Chacho Comar
Martes 10 de Julio de 2018

Emotivo adiós al periodista deportivo Chacho Comar

Numerosos sectores de la comunidad e instituciones del ámbito deportivo acompañaron el sepelio del trabajador de prensa fallecido el domingo

En un marco de numerosas muestras de congoja, fueron sepultados ayer los restos del periodista deportivo Edgardo Comar, fallecido el domingo a la madrugada.
El reconocido trabajador de prensa dejó de existir a raíz de las heridas sufridas al chocar el vehículo que conducía, un Renault 11, contra la pared de un comercio ubicado en avenida Almafuerte 2197, entre El Temple Argentino y Gobernador Crespo, en Paraná.


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Apenas conocida la novedad, a partir de las primeras noticias, y especialmente por las publicaciones en las redes sociales, fueron numerosas las muestras de congoja y acompañamiento a la familia de Comar.
Diferentes entidades deportivas, en particular las ligadas al mundo del fútbol, se hicieron presentes en este luctuoso momento, a modo de reconocimiento del apoyo que recibieron a través del trabajo periodístico de Comar.

Estuvo presente la comunidad del Club Universitario de Paraná, en cuyo seno el fallecido trabajador de prensa organizaba además una peña destinada a reconocer a los viejos valores de la institución, tanto en lo deportivo como en la historia de la entidad de calle Río Negro. En el mismo sentido se manifestó el reconocimiento de entidades vinculadas al fútbol infantil.
También fueron numerosos los oyentes de los programas musicales que llevaba adelante Chacho, en la otra faceta destacada de su trabajo en los medios. Esos espacios periodísticos siempre lo ubicaron cerca de las necesidades y expectativas de los vecinos de los barrios de Paraná, por lo cual también hubo un fuerte reconocimiento. Del mismo modo lo hizo la comunidad educativa de la escuela San Joaquín.
El velatorio de sus restos se convirtió, desde poco después de las 22 del domingo, en un desfile de vecinos de la ciudad que se acercaron a manifestar sus condolencias a los familiares del periodista fallecido.
Igualmente el acompañamiento de sus restos hasta el cementerio Parque De La Paz en San Benito contó con la participación de numerosas personas.
En el momento del último adiós, se destacó el optimismo contagioso que lo caracterizaba, el culto a la amistad y su condición de padre dedicado, entre otros aspectos de su vida.
Había nacido en Paraná en diciembre de 1968 y tenía dos hijos, Blas y Eliana, que iluminaban su vida. También era conocida su pasión por Boca Juniors, a tal punto que en su féretro se colocó una camiseta azul y oro, junto a la de Universitario.
Durante más de 15 años Chacho Comar se desempeñó como relator y comentarista de fútbol, redactor periodístico y conductor de programas de radio.
Trabajó en el desaparecido diario Hora Cero, en la radio LT 14 y otras varias emisoras de Paraná. Formaba parte de la Redacción de Diario UNO desde su creación en 2000, relató la Superliga para Radio La Red Paraná, condujo programas musicales en FM San Agustín y FM Libre y también era panelista del programa de televisión Fútbol 11, del Canal Once de Paraná, dentro de sus actividades más conocidas.
Sobre el accidente
De acuerdo a la información policial, el rodado se despistó y embistió un paredón ubicado sobre la derecha del conductor, y aunque se desplazaba a una velocidad moderada, el impacto resultó fatal.
En la zona no se observaron rastros de frenada. La investigación judicial al respecto no contaba con mayores elementos al margen de las pericias realizadas en el lugar del impacto y los indicios de que no hubo participación de otro vehículo en el hecho.
La autopsia reveló que los golpes en la cabeza fueron determinantes para producir el deceso del trabajador de prensa, quien habría fallecido de manera casi instantánea.


Los clásicos ya no serán lo mismo

*Escribe Mauro Meyer
De la Redacción de Diario UNO
Querido Chacho. Sin dudas que fue un domingo gris. Triste. Para colmo sin fútbol. Ese deporte que tanto amabas y por el cual a veces nos cruzábamos. Vos fana de Boca y yo de River. Pero siempre con respeto. Sabiendo que había límites porque nos dolían las derrotas. Igual siempre te las ingeniabas para meter el dedo en la llaga, como cuando llegabas a la Redacción de UNO con esa remera de "0 descensos". Pero así eran nuestras silenciosas cargadas. Igual sabíamos que nuestros colores estaban por encima de todo. Por eso nos preguntábamos qué preferíamos... ¿que Argentina salga campeón del mundo o que River/Boca ganen la Libertadores? Y nuestra respuesta se caía de madura. Por eso, ahora los clásicos ya no serán lo mismo sin vos. Muchos los vivimos en la Redacción, porque en nuestras casas no teníamos el fútbol codificado. Y en otros nos veíamos después, sin cruzar palabras si había un ganador. Sin dudas que ya no será lo mismo. Hoy me duele tu partida. Inesperada. Fueron casi 18 años juntos en la Redacción de Diario UNO. Mucho tiempo. Quedarán incontables anécdotas con las cuales te vamos a recordar. Tus amigos y compañeros de trabajo te despiden con enorme tristeza y abrazan a tu familia en este duro momento.


Un luchador de la vida

*Escribe Daniel Caraffini
De la Redacción de Diario UNO

Diecisiete años, siete meses y 25 días. Chacho es uno de aquellos pocos de la decena de periodistas que desde aquel noviembre de 2000 llevan el desafío diario de informar a la población desde el UNO.
Puede sonar a frase hecha, pero tantos años, a unos y a otros nos hacen ser prácticamente de la misma familia. Un convivir todos los días, varias horas, compartir momentos, buenos y malos.
Sencillo, directo y honesto. Un luchador de la vida, como su ídolo futbolístico Blas Armando Giunta, por quien eligió el nombre para su hijo. Yendo intensamente de acá para allá, de la radio al diario y del diario a la tele. Siempre así, de un lado para el otro, dedicando mucho esfuerzo y compromiso con su tarea profesional, sin ambiciones mayores a llevar algo a su familia, y a vivir de su trabajo que tanto amaba.
Uno de los distintos en la Redacción de UNO, de esos que nunca pasan desapercibidos, en tiempos de redacciones pobladas, ruidosas y agitadas de inicio de siglo, o de las actuales, más silenciosas, calmas y hasta casi apáticas, a las que sacudía cada día con su llegada: una información, una opinión, un comentario acompañando el saludo a cada compañeros, generaba la instantánea reacción de unos y otros, de quienes hasta segundos antes estaban ensimismados en sus mundos personales. Un gran entendedor del valor de las palabras, y de cómo sacudir o despabilar públicos, o generar una reacción ante un mensaje, frente a conocidos o ante la sociedad.
Alegre, inquieto, muy querido, en un ambiente como el periodístico tan difícil y egoísta. Eso pinta a Chacho, que por su forma de ser superó los patrones tan comunes en el periodismo.
Entre la angustia, lágrimas e incomprensión, este breve relato es un modo de canalizar tanto dolor y tristeza. Y también para que la sociedad paranaense hoy conmovida reconozca –y su familia se enorgullezca– de que Chacho es de esas pocas personas que logran cosechar un unísono cariño y reconocimiento social.

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