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Sebastián Bértoli

El Santo que ya es una leyenda en Patronato

Un año atrás, Sebastián Bértoli disputó su último encuentro oficial en Primera División. El ídolo fue clave para la permanencia de Patronato en la Superliga.

Martes 07 de Abril de 2020

El 7 de abril de 2019 el estadio Grella explotó de emoción. Patronato conquistó la victoria que necesitaba para continuar una temporada más en la Superliga Argentina de Fútbol al derrotar 2 a 1 a Argentinos Juniors. El encuentro tuvo un alto grado de emotividad por el cierre de una era: la despedida de Sebastián Bértoli. El ídolo del Pueblo Rojinegro determinó ponerle fin a su exitosa carrera. Fueron 16 años defendiendo la valla del Santo. Un total de 566 encuentros en distintos niveles.

Una etapa que comenzó en la Liga Paranaense de Fútbol, el ámbito amateur, y concluyó en el máximo nivel nacional del deporte más popular.

“Pasó volando el tiempo. Miro hacia atrás y parece que fue ayer el último partido, el último momento y la última adrenalina que me tocó vivir dentro de la cancha”, remarcó Bértoli en diálogo con Ovación.

Su trabajo en la función pública lo ayudó a elaborar el proceso del retiro. De todos modos en sus últimos días y a medida que se acercaba la fecha de aniversario de su retiro. La melancolía se hizo presente.

“Hay cosas que estoy comenzando a extrañar. En los primeros tiempos decidí alejarme porque terminé muy desgastado, pero con el paso del tiempo comencé a extrañar muchas situaciones que viví en el día a día. Tuve la fortuna de tener un trabajo muy importante que me ayudó mucho a que el retiro haya sido leve desde lo emocional. Pero la melancolía pegó más y sobre todo en estos días de encierro por la cuarentena y donde comencé a ver fotos, recortes y a estar más con el teléfono mirando videos”, remarcó.

En sus últimos días de entrenamientos San Sebastián disfrutaba como nunca. La convivencia con el plantel y toda la estructura es lo que más extraña de su carrera deportiva.

“Traté de disfrutrar al máximo y más sabiendo que ante Argentinos era mi último partido. Más allá de algunos malos momentos que había vivido durante el año siempre pensé en positivo y todos los días me levantaba pensando en que nos íbamos a salvar. Y si nos salvábamos ante Argentinos me iba a retirar. El último tiempo y con la decisión tomada disfrutaba mucho. Llegaba temprano y me retiraba tarde. Disfrutaba del vestuario, que del fútbol es lo único que extraño”, aseveró.

Desde su despedida Sebastián retornó al patio de su casa en un puñado de oportunidades.

“Estuve con Boca en el primer partido de local cuando me hicieron un reconocimiento y en dos partidos de este año, ante Arsenal y Talleres”, enumeró. “Ahora entiendo a los opinólogos y es refácil verlo desde arriba”, mencionó, entre risas.

“Siempre me tocaba vivirlo desde adentro, con los espacios distintos. Desde arriba se ve mucho más fácil. Pero desde la platea lo viví con la tranquilidad y disfrutando ver jugar al equipo, de volver a mi club y sin la mochila que tenía domingo a domingo. Después de seis meses, donde no fui porque tenía la necesidad de alejarme, me dieron las ganas de volver al club”, subrayó.

El bicho comenzó a picar porque Patronato es su club, como el propio Bértoli definió: “No es que me ponga el cassette, pero es mi segunda casa. Salgo a la puerta de mi casa, miro hacia la derecha y veo la tribuna de San Nicolás. Pero también estuve 16 años de mi vida poniéndome el escudo del club, entrenando, viajando o jugando. Sin dudas que lo siento así".

Su ciclo en el Santo se produjo en distintos contextos. Los últimos años estuvo iluminado por las luces del éxito. Pero para llegar a esos pasajes debió transitar otros momentos.

“La buena llegó a partir del 2008. Fueron 11 años de buenos momentos, pero los primeros años fueron difíciles. no podíamos avanzar. Estábamos estancados donde nos costó salir hasta que por suerte en el 2008 comenzaron a llegar las buenas y a crecer deportivamente y me pude retirar en Primera. Pero para llegar hasta ahí hubo que embarrarse mucho. Si hay algo que le agradezco al fútbol y al club es la posibilidad de conocer casi todo el país. Excepto en Catamarca y en La Rioja, jugué en todas las provincias. Soy un agradecido de los momentos vividos y las enseñanzas que me dejó para aplicar hoy en día en la vida”, resaltó.

El respaldo de su familia fue uno de los principales pilares en su carrera.

“Le estoy devolviendo mucho tiempo porque me sentía en deuda con ellos. Me aguantaron cuando no estaba nunca y ahora es tiempo de compartir tiempos perdidos”, concluyó.

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