Ovacion
Viernes 15 de Junio de 2018

El primer logro de una cadena de éxitos

Una década atrás Patronato despegaba del Torneo Argentino B al derrotar a Central Córdoba de Santiago del Estero. Fue la piedra fundacional que explica el presente que atraviesa el Rojinegro.

Hay fechas que quedarán grabadas para la eternidad. Son una marca indeleble para el hincha, jugadores, integrantes de cuerpo técnico, dirigentes. Para todos los protagonistas de una conquista. El 16 de junio de 2008 barrio Villa Sarmiento estuvo revolucionado. Las gradas del estadio Presbítero Bartolomé Grella explotaron. El clima festivo comenzó a visualizarse desde días antes, cuando desbordaron las boleterías. Nadie quería perderse el acontecimiento. Hinchas y apasionados por el fútbol querían ser testigos del banquete.
La fiesta Rojinegra fue completa. Patronato gritaba a los cuatro vientos una frase que tenía atragantada durante tres décadas. El Santo despegaba de la pesadilla de competir en el Torneo Argentino B para comenzar a proyectar su sueño de seguir subiendo escalones. El triunfo ante Central Córdoba de Santiago del Estero fue la piedra fundacional del presente que lo encuentra en la elite del fútbol argentino.
"Cuando nos juntamos con los muchachos a comer o a hablar de fútbol siempre pensamos y coincidimos que eso fue el arranque de tantos logros y tener este presente", remarcó Cristian Díaz en diálogo con Ovación. La Pulga fue protagonista de esa tarde histórica. El mediocampista, que en 2002 sufrió el descenso al Argentino, anotó la conquista que decretó el ascenso del elenco paranaense al Torneo Federal A. Un golazo que se gritará durante toda la vida.
—¿Que recordás de esa tarde?
—Recuerdo todo, el ambiente, lo que era la cancha. Creo que, si bien después tuvimos otros ascensos, ese fue el partido donde hubo más gente en la cancha. Se vivió distinto porque era algo tan esperado y era la oportunidad. La gente lo consideró así. Por eso acompañó en esa magnitud.
—¿Fue un desahogo despegar del Argentino B?
—Pienso que sí. Cuando habíamos descendido los hinchas más viejos nos decían que, por la historia que tenía el club, no tenía que estar en esa categoría. Nosotros, que fuimos partícipes de eso, sabíamos que no teníamos que estar ahí. Cuando se dio la oportunidad de llegar a las instancias finales la gente se hacía carne de eso, de los que habíamos tenido la mala suerte de descender. Por eso el hincha estaba muy comprometida con la historia del club y el ascenso se veía ahí. Por eso nos acompañaron en gran magnitud
—¿Lo considerás una revancha?
—Nunca lo tomé como una revancha. El descenso que sufrimos fue consecuencia de cosas que no se hicieron bien en el club y no dependía de uno. Descendimos y nos hacemos cargo. Duele, pero cuando tuvimos la oportunidad de volver a ascender uno se siente mejor, o lo vive distinto porque fui partícipe del descenso también.
—Rompieron con el letargo de 30 años sin títulos a nivel nacional, pero también con una frase histórica del ciudadano que se quejaba diciendo "qué querés con Patronato".
—A medida que fueron pasando los años el paranaense se fue identificando más con el club. Había gente que iba al club, pero no lo sentía como propio. A medida que fueron pasando los años fuimos rompiendo con el mito y fuimos cada torneo más importantes dentro de la región. Hicimos más importante a Patronato, más conocido. Nos empezaron a mirar distinto, y año tras año fuimos plasmando la convicción como equipo, de tener una identidad de juego aguerrida. Por eso creo que después se fueron consiguiendo los restantes ascensos.
—Hubo una generación que en esa campaña se hizo hincha de Patronato.
—La gente se sentía muy identificada con los jugadores. En gran porcentaje los jugadores éramos de la ciudad o localidades cercana. También se identificaron con el juego. Sabíamos que teníamos que correr, pero también teníamos jugadores que nos permitían pensar. Cada uno sabía el rol que había en el campo de juego. La gente valoró eso y comenzó a sentirse más entusiasmada con el club. Hoy en día ves partidos de Primera División donde va muy poca gente. Lo que pasó es inentendible
—Volviendo al día del ascenso. ¿Qué imagen te viene a la mente cuando cerrás los ojos?
—Tengo un mate con la fecha grabada. El miércoles le doy un mate a un compañero que es hipoacúsico y me dice, en su lenguaje, que habían pasado 10 años de esa fecha. Saca su celular y me mostró el video de ese partido. Hay cosas que siempre te lo hacen recordar y siempre que pienso es la imagen de la pelota impactando contra la red y el festejo.

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—¿Las sensaciones son las mismas con el paso del tiempo?
—Sí, se siente de la misma manera... No soy de verlo mucho, no me gusta, pero las veces que lo veo siento lo mismo que en ese momento. Esa alegría, emoción. Un montón de sensaciones que los apasionados sienten.
—¿Esa emoción es uno de los argumentos por el cual tratás de no verlo tan seguido?
—Puede ser. No me gusta verlo. Si me lo muestran lo miro, pero no soy de estar mirándolo o buscándolo. No sé si me trae nostalgia al no estar jugando.
—¿Te preguntaste alguna vez porqué te tocó a vos anotar el gol del ascenso?
—Creo mucho en Dios. Y tal vez sea egoísta en pensar de esta manera, pero si se tenía que dar ese gol y tenía que haber un protagonista tenía que ser yo. Por lo que había sucedido antes, cuando me corté dentro del campo de juego. No estaba preparado y el cortarme en un partido y al otro año tener una chance de ascenso es como que Dios me dio la oportunidad de tener esa chance de ascenso. Se culmina con el gol. Esa chance me la dio el Señor.
—¿Hubo temor porque se escapara el ascenso en algún momento?
—Después del partido ante Atenas que perdimos. Nos ganaron bien y eso nos llenó de dudas, de incertidumbre. De todos modos la tranquilidad que brindaba el equipo cuando comenzamos a ganar los partidos siguientes nos llevó a decir "no se nos puede escapar". El plantel estaba muy unido. Eso nos daba la tranquilidad y las cosas malas la podíamos revertir.
—Teniendo en cuenta el grupo humano y calidad de jugadores. ¿Fue de los mejores planteles que integraste?
—Sí. El grupo humano era muy bueno. No se consigue tener amistades dentro del equipo y en ese equipo quedan muchos jugadores con el que seguimos teniendo diálogo, nos seguimos juntando a comer. El equipo fue muy unido desde lo humano y eso fue fundamental. Si no hubiera existido ese grupo humano no se habría conseguido nada.

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