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El pibe que debutó en Boca y juega con Delfino

Agustín Facello todavía no lo puede creer. "Si ves que me pierdo, retame", contó que le dijo el Lancha en la práctica.

Sábado 11 de Marzo de 2017

Sencillo y querido. Así es Agustín Facello. Un chico de Paraná con cara de nene que no pasa inadvertido por su altura y habla con una notable madurez. Abrazó la pasión por el básquet como su papá, el reconocido Pedro. Pero también tiene cosas de su mamá La Pato Montiel, de Hernandarias, con un paso por el vóley. A los 4 años comenzó a jugar en Olimpia, el club de sus amores y donde su papá jugaba por aquel entonces. En calle La Rioja aprendió a dar sus primeros pasos con la americana, hasta que se lo llevaron. En septiembre de 2015 participó de un Campus por intermedio del Chueco Haile y a comienzos de 2016 lo fichó Boca Juniors. Se fue a vivir a la pensión de Casa Amarilla y el 25 de febrero de 2017 hizo su debut en la Liga Nacional al entrar un minuto ante Weber, en Bahía Blanca la tierra del básquet.
El salto fue muy rápido. Armar la mochila, vivir solo, dejar a sus seres a queridos fue un cambio muy brusco que según reconoció fue difícil, pero con mucha soltura confesó que entiende que es parte de "un proceso". Pero eso no fue todo. La semana pasada tuvo otra revolución hormonal.
El pibe que nació el 18 de agosto de 1999 en Paraná pasó a ser compañero de Carlos Delfino, uno de los mejores jugadores de la historia del básquet. Integrante de la Generación Dorada, ex NBA y bue, el resto se sabe. Y fue testigo clave, el jueves por la noche, de su regreso al básquet nacional tras 18 año,s en la victoria ante La Unión en La Bombonerita. Un recuerdo imborrable. Luego del partido tomó sus cosas y viajó a Paraná donde lo esperaban su familia y sus amigos. Ayer, en el negocio de sus padres, recibió a Ovación y relató, entre otras, cosas como fue ese primer momento con el Lancha.
—¿Te imaginabas que te iba a pasar todo esto en tan poco tiempo?
—La verdad que si me ponía a pensar esto hace un año, parece imposible. Pero las cosas se dieron muy rápido, demasiado. Hace un año y medio estaba en Olimpia y de repente voy a un Campus y en seguida me voy a vivir a Buenos Aires. En un año empecé a entrenar bien con la Liga.
—¿Fue difícil el desarraigo, dejar el club, la escuela, tus amigos y tu familia?
—Sí, al principio me costó, pero es todo un proceso supongo y lo pude superar muy bien. Aprendí muchísimo a madurar. Maduré muchísimo dentro y fuera de la cancha. Crecí mucho.
—¿Qué se te cruzó por la cabeza cuando te dijeron que ibas a entrar en una partido de Liga?
—Estaba nervioso. Fueron 50 segundos y no era un partido que estaba ganado. Se había lesionado el segundo base y me metieron para darle un minuto de descanso al otro base. Entré y lo tenía que marcar a un base que era más o menos como yo, pero piden minuto y cuando vuelven lo tenía que marcar o a Redivo o a Vaulet o a Fjellerup, no me quedé con ninguno porque me iban a pegar un baile. Después con el paso del tiempo me fui soltando.
—¿Y cómo fue el después con tu familia y amigos?
—Mi mamá que me apoya siempre en todo estaba emocionada hasta las lágrimas y mis amigos me felicitaron. Y los de allá nos apoyamos todos.
—¿Cómo fue el momento en el que te enteraste que ibas a ser compañero de Delfino?
—Cuando los reclutamos nos enteramos, no lo podíamos creer. Un Generación Dorada iba a compartir la cancha con nosotros. Estuvimos todos re-expectantes de su llegada y cuando lo vimos por el pasillo del vestuario fue increíble. Después empezó a tirar y no erraba y no erraba.
—¿Cómo hace te preguntaste?
—Sí, cómo hace para meterla así.
—¿Cuál fue tu primer contacto con él?
—Fue en un cinco contra cinco en el entrenamiento. Los pibes por lo general les enseñamos las jugadas a los que llegan y entramos a jugar y me dice: "Vos si ves que me pierdo, retame, pegame un grito". Y yo no lo podía creer, ¿qué le voy a gritar a Delfino? Es así, muy simple y buena onda.
—¿Y ahora por qué vas?
—Tengo muchos objetivos por delante y los quiero cumplir a todos. Es una meta jugar en la Primera local con nuestra categoría y tener más rodaje en las prácticas en la Liga porque me va a servir muchísimo codearme con los más grandes.
—¿Y la Selección?
—Sí, por supuesto es algo a parte. Si se da bienvenido y si no voy a seguir trabajando.
—¿De quién sacaste más, de Pedro o de Patricia?
—Y por ser jugador de básquet de Pedro, pero la Pato sumó su granito de arena.


Una imagen para colgar en la pieza. En un extremo de la foto, Agustín, en el otro, Delfino con la toalla esperando por su turno. El jueves Boca le ganó a La Unión de Formosa por 103 a 87 por la LNB. Carlitos volvió a jugar. Fueron 8 minutos y medio en los que convirtió 8 puntos. El pibe de Paraná lo vio de cerca y se dio el gusto de registrar seis segundos en cancha, el día que regresó el crack.
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