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El paranaense que sobrevivió perdido en la nieve

Ricardo Maffeis salió a caminar en San Martín de los Andes, lo sorprendió el viento blanco. Al paranaense lo encontraron justo el Día del Padre.

Lunes 03 de Agosto de 2020

Es paranaense, tiene 26 años y dejó la ciudad donde nació a principios de 2017. En la capital entrerriana estudió un año Biología en la Uader y luego cursó la carrera de lutería (actividad que consistente en fabricar o reparar instrumentos musicales de cuerda, particularmente violines o guitarra) y también se dedicó a eso durante un año. Más adelante se mudó a San Pedro, en Misiones, para estudiar para guardaparque. Estuvo allí durante tres años hasta el año pasado para finalmente irse a San Martín de los Andes a pasar las Fiestas con su familia. La pandemia lo sorprendió y decidió quedarse.

Ricardo Maffeis fue el protagonista de una historia increíble que hoy puede contar. Un día salió a caminar y se perdió por espacio de más de dos días. Más de 120 rescatistas fueron parte de la búsqueda. Finalmente el joven apareció sano y salvo justo el Día del Padre. Increíble y emocionante por donde se lo mire. Tiene 26 años y dejó Paraná a principios de 2017.

En la capital entrerriana estudió un año Biología en la Uader y luego cursó la carrera de lutería (actividad que consistente en fabricar o reparar instrumentos musicales de cuerda, particularmente violines o guitarra) y también se dedicó a eso durante un año.

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“Yo vivo en un barrio que está al pie del cerro Chapelco Chico, son todos cerros que están entrelazados. Agarré y salí a caminar. Iba a salir más temprano, pero al final salí al mediodía. Encaré para el cerro y la idea era ir y volver en el día”, dijo el joven paranaense, y continuó con su minucioso relato: “Salí a hacer un poco de trekking y me iba manejando con el GPS del celular. Iba confiado con eso, iba bastante abrigado y llevaba una linterna. De todos modos la idea no era hacer nada extremo, era ir y volver. Así y todo el lugar estaba bastante picado. A medida que iba subiendo la visibilidad cambió muy abruptamente y comenzó lo que se llama el viento blanco, que es cuanto nieva muy fuerte y estás como metido dentro de la nube. Se dejó de ver”.

Mafeis
Maffeis en San Martín de Los Andes

Maffeis en San Martín de Los Andes

Su destino era llega a la laguna La Kika, pero esto no ocurrió. “Al GPS lo apagué para volver sobre el mismo camino, luego lo encendí y me marcó que me había pasado de la laguna y que estaba del otro lado. Había poca visión y la verdad en ese momento no lo registré. La laguna estaba totalmente congelada. Ahí quedé desorientado y ahí me di cuenta de que estaba complicado, pero no había tanto problema porque caminaba por el filo de cerro. Lo que hice fue tratar de volver por donde había venido”, sostuvo, y prosiguió: “Estaba en la explanada como de 100 metros y comencé a buscar el lugar por donde había venido, pero nunca lo encontré. El GPS ya no me marcada y entonces nunca encontré el lugar. Venía siguiendo cañas clavadas, así que dentro de todo estaba señalizado. Pensé que no iba a tener problemas, pero no lo encontré”.

Más delante se metió en el momento más tenso de esta historia. “Vi una caña clavada y eso que a los 50 metros ya no se veía. Me mandé por esa caña y me resbalé. Caí por una ladera varios metros rodando y después de eso entré un poco en pánico porque se estaba haciendo tarde, estaba desorientado y había caído varios metros. El asunto se estaba poniendo peligroso”.

De ahí en adelante todo fue de una película de terror. “Cuando caí bajé a un bosque de lengas, que es un bosque de altura. Había como un matorral y a medida que vas más arriba del cerro se va poniendo más retacona y abajo de uno de ellos encontré un refugio. Pasé la primera noche ahí. Al otro día, hasta que se fue la luz, caminé durante todo el día hasta llegar a otro cañadón. No bajé por ese porque ya me daba miedo. Y ahí pasé la otra noche en el mismo bosque de altura. Estuve dos noches y a la tarde de ese otro día bajé caminando por un arroyo y llegué a una estancia y ahí venía subiendo el administrador, que venía a buscarme. Yo no sabía nada y me dijo que me estaban buscando más de 120 personas”.

Durante esos dos días el alimento pasó a ser la nieve. “No tenía nada de comida así que en todo ese tiempo no comí. Tenía agua caliente así que iba derritiendo nieve para tomar unos sorbos. Después comiendo nieve. En el arroyo tomé bastante agua porque me hacía mucha falta”. El Día del Padre se dio el momento de la aparición. “Yo me fui a caminar un viernes y el festejo era el domingo. Jamás me iba a imaginar todo lo que pasó. Cuando estaba en la montaña pensaba todo el tiempo en eso, llegar, para no hacerle pasar un mal momento a mi viejo”.

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