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“El nivel de los árbitros ni siquiera es mediocre”

Lo dijo el abogado Raúl Geller, expresidente de Olimpia, que tildó como “bochornosa” la labor de Julio Soto en la final de la Asociación Paranaense de Básquet en la que hubo serios incidentes.

Viernes 24 de Agosto de 2012

Martín Macor / Ovación
mmacor@unoentrerios.com.ar

La violenta final entre Sionista-Olimpia sigue abriendo capítulos. Quien se suma ahora es el abogado Raúl Geller, expresidente del CAO, que mediante una nota elevada a este medio dio a conocer su postura. A continuación compartimos los principales conceptos de la misiva .
 

“Quiero reflexionar respecto al papel que les cabe a los árbitros y sus conductas proactivas que deberían colaborar en detener los procesos de violencia. Aclaro de entrada: NADA justifica la más mínima agresión en un espectáculo deportivo. Nada puede justificarlo. Ahora bien: afirmo con todo respeto, que los arbitrajes del básquet local, en su inmensa mayoría, no son ya, ni mediocres. Lo afirmo y lo firmo: todos aquellos que concurrimos a ver básquet en Paraná, decimos a viva voz que los arbitrajes –en general- son entre malos y muy malos”.
 

“Algunos, incluso, bochornosos. Por esto, considero que el reconocimiento del árbitro Julio Soto en el sentido de que se equivocó en un fallo clave que pudo haber influido directamente en el resultado del partido en que se suscitaron los hechos violentos, habla bien de él como persona, pero es la muestra de que no alcanza el bucólico “me equivoqué”, para quedar el arbitraje fuera de su responsabilidad en la generación de actos que protagonizan los violentos”.
 

“Si la calidad de los arbitrajes dejara de ser lo paupérrima que es (en general y con honrosas excepciones), seguramente los violentos tendrían muchísimos menos “argumentos” con los que intentar justificar su intolerancia”.
 

“La actividad de los árbitros, es rentada. Es decir, son profesionales. Y más allá de si la paga es justa o no, me formulo algunas preguntas: por ejemplo ¿entrenan físicamente a conciencia los árbitros de Paraná para estar a la altura de un cotejo de jugadores de promedio 20 años? Causa pavura ver a algunos árbitros que a los 15 minutos de juego están resoplando intentando incorporar el aire que les falta”.
 

“¿Se capacitan a profundidad los árbitros, mediante talleres, clínicas que no sean únicamente los exigidos para los exámenes a los que se deben someter para la continuidad de su tarea? ¿Incorporan tecnología, particularmente la filmación de partidos para hacer cotidianamente evaluaciones sobre el accionar del arbitraje, errores cometidos, aciertos, posiciones de la dupla/terna arbitral en la cancha? ¿Utilizan veedores?”
 

“¿Se cuestionan los árbitros la calidad de su trabajo? ¿Aceptan las críticas de los que nos acercamos con educación, cultura y respeto a darles nuestra opinión sobre sus arbitrajes, o, por el contrario, algunos de ellos responden a las críticas efectuadas con altura con lo que llamo “la hermana oculta de la ignorancia” que es la soberbia? ¿Aplican los árbitros un sistema sancionatorio para amonestar a aquellos jueces que tienen fallos de un nivel de yerro que termina perjudicando directamente el espectáculo deportivo? ¿O basta el solemne “me equivoqué” para que todo siga como era entonces? La excusa del error humano para justificar un mal fallo no puede ser el manto que cubra y proteja arbitrajes de pésima calidad”.
 

“Si quieren los árbitros aportar lo suyo al mejoramiento de la sociedad, para hacerla más tolerante, más pacífica, más comprensiva del error ajeno, deberían, en mi humilde opinión y expresada con el máximo respeto, procurar entrenar mucho más, estudiar mucho más, capacitarse mucho más. Dejar algunos árbitros sus gestos de soberbia que irritan a jugadores y público y los convierten en protagonistas de un espectáculo del cual son parte esencial, pero nunca los principales del juego”.
 

“Escribo desde la idea de aportar. Escribo desde el respeto que siempre manifesté a los árbitros. Escribo desde el reconocimiento de que nuestros árbitros, más allá de esta profunda crítica que les efectúo, son personas honorables, de bien, y prácticamente no hay en los anales de los últimos años episodios que tiñan al arbitraje de parcial para favorecer a unos en detrimento de otros. La ética está intacta. Entonces, si esta nota genera debate dentro del respeto, del intercambio de ideas, bienvenida sea. Si solo provoca la actitud corporativa de defenderse, habré fracasado”.

Si la calidad de los arbitrajes dejara de ser paupérrima, los violentos tendrían menos “argumentos”.
 

La actividad de los árbitros es rentada. Me pregunto: ¿entrenan físicamente? Hay algunos que a los 15’ resoplan.
 

¿Se cuestionan los árbitros la calidad de su trabajo? ¿Tienen un profundo nivel de autocrítica? ¿Aceptan las críticas?
 

La excusa del error humano para justificar un mal fallo no puede ser el manto que cubra arbitrajes de pésima calidad.

La visión de los árbitros
Firmado por Julio Soto, presidente de la Asociación Argentina de Árbitros de Básquetbol, Filial Paraná, la entidad elevó una nota con respecto al fallo del Tribunal de Penas. “Somos respetuosos de las decisiones del Honorable Tribunal de Disciplina de la APB, por lo tanto aceptamos totalmente la parte resolutiva del fallo, pero sí queremos dejar antes en claro que nuestros asociados no tuvieron derecho a descargo alguno como sí lo tuvieron los otros involucrados”.
 

En el escrito se profundiza y se refutan argumentos. “No compartimos -y hasta rechazamos enérgicamente- algunos de los considerando del escrito, ya que de los mismos se puede presumir que se desprende cierta animosidad y alusiones injuriantes y agraviantes para con los árbitros”.
 

Vale recordar, días atrás el Tribunal de Penas decidió aplicar una sanción de 30 días de inhabilitación a la terna arbitral del encuentro Sionista-Olimpia: Julio Soto, Franco Giorello y Martín Tesoro. Lo sancionaron por no solicitar la colocación de vallas perimetrales en las canchas, previo al juego.
 

“Se nos hace responsables de lo sucedido por omisión con respecto a la baranda perimetral; la que habilita los estadios es la APB y con relación a esto la Asociación autorizó a jugar hasta con una cuerda que delimitara los límites; entonces preguntamos: ¿Quién es responsable?”. Entre otros cuestionamientos, también hicieron un juicio de valor sobre los argumentos adquiridos por el Tribunal para emitir la sanción.
 

“No se analizan todos los hechos de la misma forma, porque si cuando se analiza las actitudes de los jugadores se pone de manifiesto el estado emocional, y cuando se hace una descripción de la conducta de los árbitros se manifiesta que se actúa en forma intempestiva, es obvio que el criterio para juzgar no es el mismo ante el mismo contexto”.

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