Secciones
Patronato

El heredero de la número 1 de Bértoli

Franco Rivasseau fue promovido en este ciclo al plantel profesional de Patronato. Firmó su primer contrato y recibió el dorsal que utilizó durante 16 años San Sebastián. El domingo podría ir al banco.

Miércoles 14 de Agosto de 2019

A Franco Rivasseau le costó dejar el arco del club Universitario. La insistencia de Ramón Velázquez modificó su postura. Por eso aceptó trasladarse a Villa Sarmiento para sumarse a las divisiones formativas de Patronato. Su llegada al Rojinegro se produjo antes del ingreso del Santo en las competencias formativas de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA). Transitó en todos los niveles. Se consolidó en la División Reserva, pero llegaba una fecha en la que la comisión directiva debía tomar una decisión sobre su futuro. Cumplía el límite de edad para jugar sin contrato profesional y su continuidad no estaba asegurada.

Rivasseau comenzó su período de vacaciones con incertidumbre. Hasta que una mañana recibió el llamado de Martín de León. El coordinador de las inferiores le comunicó que querían que extendiera su estadía en Patronato. A partir de ahí inició una nueva etapa en su carrera.

Firmó su primer contrato profesional. Comenzó de cero con los trabajos de pretemporada en el elenco dirigido por Mario Sciacqua. Tuvo participación en algunos amistosos de pretemporada. Antes de iniciar la Superliga le notificaron que iba a utilizar el dorsal número 1. El mismo que defendió durante 16 años Sebastián Bértoli, “el máximo ídolo de Patronato”, como el mismo Rivasseau definió.

El domingo el pibe de 21 años podría dar un paso más en su carrera. El esguince de tobillo que sufrió Federico Costa en el amistoso ante Ateneo Inmaculada de Santa Fe le brinda una oportunidad al arquero surgido de la cantera de la U de ir al banco de suplentes en el encuentro que Patronato disputará en el estadio Grella ante Huracán.

“Estoy contento por sumar. Esa es la idea que siempre tuve. Primero quería hacer una buena pretemporada y jugar algunos amistosos. Lamentablemente pasó la desgracia de Fede (Costa) y está la posibilidad de ir al banco el domingo. Estoy trabajando tranquilo, y si me toca, tengo que estar preparado”, aspiró Franco, en su visita a la Redacción de UNO.

“De chiquito me quisieron tirar para el lado del básquet, pero no hubo chances. Desde que me llevaron a la U me tiraron los guantes. No había hora en la que no estaba metido en el club. Vivo enfrente”, recordó Franco, mostrando su amor por la entidad de barrio Corrales.

Rivasseau no conoce otro sector del campo de juego. Siempre se ubicó debajo de los tres palos. “Soy un bicho raro”, se definió, entre risas. “Era el gordito que iba al arco en el picado de la calle, pero es algo que me gusta. Lleva una responsabilidad mayor por si nos equivocamos, pero es una adrenalina que me gusta cargar con eso y lo disfruto”, aseveró, con firmeza.

Franco adquirió un fuerte sentido de pertenencia por Universitario. En Patronato encontró un hogar que se asemeja a la entidad de barrio Corrales. “En la U nací y es mi casa, pero hay una similitud con Patronato, y es que se hace todo a pulmón. Son clubes sacrificados en los que hay que trabajar día a día. Muchas veces hay que sufrir para lograr las cosas. Cuando estaba en la U a Patronato lo veía de una forma diferente. Siempre hubo una pica, pero viéndolo desde adentro me di cuenta de que se rescata siempre lo humano”, valorizó.

El arquero resaltó que esos valores son pilares determinantes en la convivencia del plantel profesional. “Se lleva un proyecto en Primera División y lo humano es fundamental. Hay valores que respetar y es una línea que se baja. Jugadores como Fede Mancinelli, (Christian) Chimino y (Matías) Ibáñez se acomodaron perfectamente a esos valores que hay en el club. Al ver que se acomodaron los de mayor experiencia es imposible no seguir detrás de ellos”, subrayó.

Franco compartió poco tiempo de trabajo con Sebastián Bértoli. Ese período lo capitalizó para aprender del gran referente de la historia de la entidad y uno de sus espejos. “A los 40 años entrenaba y se comportaba como uno más. Además siempre me transmitió tranquilidad. Una vez tuve una charla con él que me dejó mucho. Él cargaba con muchas responsabilidades y ahí me di cuenta lo que significaba para el club. Lo admiro mucho porque él salió de la U, salió desde abajo y es un ejemplo de esfuerzo”, valorizó.

Bértoli es uno de sus espejos. “Uno siempre tiende a buscar a los clubes, grandes, y el Seba es el ídolo máximo de la historia de Patronato, y no es menor cosa. Me siento identificado porque salió desde abajo, se hizo y tuvo que hacer un gran esfuerzo para llegar adonde llegó. Además fue un arquerazo. Por eso lo tomo como un espejo”, explicó.

Luego del retiro de San Sebastián el dorsal número 1 fue heredado por Rivasseau. “Es lindo, pero sé que requiere de trabajo y no deja de ser un número. No cargo con ninguna presión porque como dijo Mati (Ibáñez) a Bértoli no lo va a reemplazar nadie. Tengo que laburar y cuando me toque, poder cumplir”, apuntó.

El primer gran paso en su carrera podría darlo el domingo, si Federico Costa no evoluciona de un esguince de tobillo. Su primer gancho en una planilla podría coincidir con el estreno en la Superliga de Martín Aruga, uno de los grandes amigos que este deporte le regaló.

“Compartimos desde chico plantel en la U, desde los 7, 8 años. Aparte es amigo del barrio. Ahora tenemos que esperar una decisión del entrenador, pero coincidir en un partido de Primera sería un logro hermoso para los dos. Por de donde venimos, porque la luchamos. Aparte sería mi primera experiencia”, finalizó.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario