Ovacion
Miércoles 11 de Julio de 2018

El gurí que jugó un Mundial

"Cruzar a las futuras estrellas del básquet internacional es increíble", dijo Juan Cruz Scacchi luego del Torneo U17 en Santa Fe.

De jugar con amigos en Talleres, Echagüe y Paracao a jugar un Mundial. Como dijo Juan Cruz Scacchi, por aquel entonces nunca se le hubiese cruzado por la cabeza. Pero el pibe de Ciclista hizo méritos. Participó de todo el proceso y fue uno de los dos paranaenses que disputaron el máximo torneo de la categoría U17 que se realizó en Rosario y Santa Fe desde el 30 de junio hasta el domingo. El otro representante de la capital entrerriana fue Ignacio Varisco, quien luego del torneo se tuvo que incorporar a Ferro, su actual equipo.
El jugador nacido el 15 de febrero de 2001 relató que será una experiencia que va recordar toda su vida. Habló de la exigencia de competir en el máximo nivel y remarcó que haber enfrentado a las futuras estrellas del básquet internacional es algo "increíble".
Por otra parte señaló que haber terminado con tres triunfos y cuatro derrotas fue positivo para la Selección Argentina, pero reconoció que les hubiese gustado estar entre los ocho mejores equipos del campeonato que ganó Estados Unidos. "Apuntábamos a más", dijo el jugador, que a pesar de su corta edad tiene gran experiencia en las selecciones nacionales.
—¿Qué significa jugar un Mundial?
—Es algo inexplicable. Es difícil poder describirlo con palabras. Tener la posibilidad de estar en algo tan grande sabiendo que cuando volvés o durante toda tu vida lo vas a recordar es algo increíble. Que haya arrancado como un deporte entre amigos y llegar a algo tan enorme llama mucho la atención.
—¿Cómo lo viviste desde adentro?
—El mes de trabajo y la previa se hace eterno. La rutina te quema la cabeza. Físicamente podés llegar a tener un golpe, pero la cabeza no te puede fallar. Las entradas en calor se hacían eternas. Había trabajos que cada vez que lo nombraban se escuchaba un "uh..." colectivo. La cabeza hay que mantenerla fría y se pasa.
—¿Con qué nivel te encontraste?
—Hay de todo. Tenés equipos que respetan las tablas y su filosofía y tienen jugadas largas como Serbia o Croacia. Después tenés equipos como China o Filipinas que son equipos de posesiones de no más de ocho segundos: buscan pelotas rápidas y goles fáciles. Lo difícil es adaptarse y saber qué hacer con cada uno.
—¿Cómo está Argentina con respecto al resto?
—En cuanto a la altura estamos bien. No somos un equipo bajo, ahora en cuanto a masa muscular sí. Hay equipos que nos sacan dos vueltas. Hay monigotes de 2,08 metros y 120 kilos y vos te preguntás ¿Cómo lo paro?
—¿Qué balance hacés del resultado y el nivel de competencia que tuvo Argentina?
—Nos fuimos con un parcial bastante bueno: tres victorias y cuatro derrotas. Pero apuntábamos a más. Tal vez no preocuparnos por ese parcial, sino por entrar entre los ocho mejores. La derrota con Montenegro nos dolió muchos porque íbamos ganando y se nos acercaron y nos dieron vuelta el partido. Es positivo porque se notó que hubo trabajo y esfuerzo.
—¿En lo personal?
—Bien, pero podría haber estado mejor. Tal vez no estuve como el año pasado en el Panamericano, pero siempre es una oportunidad y estoy contento de haberlo vivido.
—Debe ser un poco loco saber que enfrentaste a jugadores que en el corto o mediano plazo van a ser estrellas de Europa o la NBA.
—Ni hablar. El hecho de saber que los jugadores que crucé serán las futuras estrellas del básquet internacional es increíble. Lo mismo con mis compañeros. Ojalá pueda llegar a algo y saber que esta camada es el futuro.
—¿Tenés definido tu futuro?
—A corto plazo Ciclista y después esperar al club que se interese.
—¿Te gustaría dar ese paso?
—Sí, tiene que ser ahora.


Coraje y experiencia para el pibe

Juan Cruz marcó 19 puntos en los siete partidos. Un promedio de 2,7 y 12,7 minutos. Su mejor score fue en el triunfo ante China con 9 puntos. Argentina terminó en la 11ª posición. Perdió con Francia, Croacia, Montenegro y Serbia. Le ganó a Filipinas, China y Mali.

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