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El futbolista de campo que custodió el arco de Patronato

En la temporada 2011/12 Gerardo Acosta comenzó en la última línea de Patronato. La expulsión de Sebastián Bértoli el futbolista uruguayo se calzó los guantes.

Miércoles 19 de Mayo de 2021

La pandemia de coronavirus genera escenarios impensados dentro del mundo del fútbol. Uno de ellos se originó anoche en el estadio Antonio Vespucio Liberti, conocido popularmente como el Monumental. Por primera vez en el profesionalismo River disputó un encuentro oficial sin la presencia de un arquero. En realidad, contó con uno, pero el mismo estuvo representado en la figura de un futbolista de campo.

Esa postal fue originada por el brote de Covid-19 que impactó en el plantel del Millonario que infectó a los cuatro guardametas que La Banda inscribió en la lista de buena fe para competir en la fase de grupos de la Copa Libertadores de América. La dirigencia de riverplatense elevó un pedido a la Conmebol para incluir a Alan Leonardo Díaz, el juvenil que debutó el domingo en la valla en el Superclásico por los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional. Conmebol rechazó la solicitud emitida desde el barrio porteño de Núñez.

En las prácticas informales es normal que un defensor, un mediocampista o un delantero se calce los guantes. En un juego por los puntos sucede en situaciones extremas. La expulsión o lesión del arquero cuando el entrenador agotó variantes abre esa posibilidad.

El 5 de octubre de 2011 Patronato experimentó una situación de estas características. Esa noche, el Rojinegro enfrentó a Almirante Brown en la localidad bonaerense de Isidro Casanova por la novena fecha de la Primera B Nacional. La victoria quedó en manos de La Fragata, que se impuso por 1 a 0. A los 75 minutos el árbitro Maximiliano Stevenott le mostró la tarjeta roja a Sebastián Bértoli. Minutos antes, el DT Marcelo Fuentes ordenó el tercer cambio. La imposibilidad de realizar una nueva variante modificó lo planeado desde el banco. A su vez y generó un interrogante. ¿Quién va al arco? La responsabilidad fue asumida por Gerardo Acosta, quien comenzó con el dorsal número 4 y finalizó con la 1.

¿Cómo no me voy acordar de ese partido?, subrayó Harry, quien desde su Montevideo natal atendió el llamado de Ovación para revivir ese juego. “Después que echan a Bértoli le pido los guantes y la camiseta. ¡Me quedaba enorme! Fui y me paré bajo los tres palos. Por lo menos no me hicieron ningún gol”, chapeó.

En las prácticas informales Acosta solía dirigirse al arco, pero esa noche finalizó bajo los tres palos por su personalidad. “Fui de caradura”, se sinceró. “Almirante tenía un buen juego aéreo. Nosotros teníamos a Talín y Andrade, que eran enormes. ¡No íbamos a poner a uno de ellos al arco! Ahí nomás me calcé los guantes... Me paré bajo los tres palos, no quedó otra. Me acuerdo que después del partido Marcelo Fuentes me dijo “cómo te animaste a agarrar el arco”. Me tenía fe. Aunque si la pelota iba fuerte al ángulo, iba a ser gol”, imaginó.

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El futbolista uruguayo Gerardo Acosta disputó 21 encuentros con la camiseta de Patronato.

El futbolista uruguayo Gerardo Acosta disputó 21 encuentros con la camiseta de Patronato.

Harry cumplió la función de golero, como él menciona a los arqueros, durante casi 20 minutos. “Fue un montón de tiempo”, señaló. “El arco se hizo enorme. Me acuerdo que, cuando me paré bajo los tres palos pensaba que, por más que me tire, no llegaba a sacar la pelota. Jugué como un líbero en la defensa, adelantado y salí a cortar. Ellos igual iban ganando 1 a 0 y no nos atacaron mucho. Pero por suerte no patearon mucho y no me hicieron gol”, relató.

Más allá del autoanálisis, Acosta tuvo trabajo bajo los tres palos. “La primera pelota que enviaron al arco se fue afuera. Un defensor nuestro despeja de cabeza y me tiro para evitar que sea córner. Me caí de hombro y me di vuelta. Fue un blooper, se rió todo el estadio”, recordó a modo de anécdota. Posteriormente, el uruguayo sorprendió al descolgar del ángulo un remate enviado por Ezequiel Garré. “Atajé un tiro libre que remataron desde el borde del área. Toqué dos, tres pelotas”, enumeró.

Tres años atrás Acosta colgó los botines. Cerró su etapa como futbolista profesional en el mismo lugar donde lo inició: en el Club Sportivo Cerrito, la institución de su barrio. En el Cerri no llegó a jugar oficialmente en el arco, pero tenía todo preparado si la situación lo ameritaba. “En el vestuario tenía guardada unas bermudas tres cuartos y un par de guantes. En los picados y en las prácticas de los viernes me ponía los guantes. Eso sí: si pateaban fuerte, era gol. No tenía demasiadas chances”, bromeó.

En la actualidad Harry despunta el vicio con los amigos en un predio de césped sintético en Montevideo. En ese ambiente rememora la noche del 5 de octubre de 2011. “A varios amigos le conté que, una vez, agarré los guantes y atajé en un partido oficial. Es más: tengo los guantes y la camiseta de ese partido. Se la pedí a Bértoli. Esa situación no se dio nunca más”, concluyó.

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