Básquet
Martes 18 de Diciembre de 2018

El cerebro del campeón

Ciclista ganó el título y cerró un año increíble. El DT, Mariano Passadore, que sumó el octavo en su haber, destacó la unión del grupo y el proceso que lleva adelante la dirigencia hace varios años.

El DT sumó otro título en su haber, el octavo. El sexto con Ciclista que ya es parte de su casa y de esta manera cerró un año brillante para el equipo de calle Santiago del Estero. Tres títulos entrerrianos, un Nacional y la vuelta a la Liguilla luego de 14 años.
Mariano Passadore es el cerebro de un grupo de trabajo que logró una gran temporada en el Torneo Sergio Blanquito Sánchez de la Asociación Paranaense de Básquetbol en el cual consiguió 16 triunfos y cinco derrotas y barrió la serie final ante Rowing el domingo al imponerse por 80 a 67 en el segundo juego.
El entrenador, que lleva 28 años dirigiendo, visitó la Redacción de UNO, habló de la unión entre las nuevas camadas y los históricos, el exitoso proceso a largo plazo del club y de los desafíos del futuro.
—¿Qué significó haber ganado es título en Ciclista luego de 8 años?
—Una gran alegría. Si bien uno siempre sueña cada vez que empieza un campeonato, este año lo pensé mucho más. Volví al club el año pasado y sabía el potencial de los chicos que venían subiendo y en mi segunda temporada siempre me va mejor. Los jugadores se acostumbran a mí y yo me adapto al lugar. Lo pensaba y lo soñaba, quería estar en la final y se fue dando paulatinamente. Ya en el Dos Orillas mostramos credenciales ante los equipos más poderosos de Santa Fe y si bien cometemos pecados de juventud, nos fuimos acomodando y por suerte se nos dio.
—¿La clave fue el complemento de los jugadores que salieron campeones en 2010 y la camada que venía de ganar en el Entrerriano y con otro roce?
—Creo que sí. Primero había cinco jugadores que habían salido campeones en 2010 y ellos tuvieron un rol preponderante, no tanto dentro de la cancha, sino afuera. Ellos contuvieron, incentivaron y dieron el ejemplo a los más chicos y son una gran ayuda para mi porque a veces a uno se le escapan cosas. Hasta se hicieron amigos de los chicos afuera del club y eso es impagable. Y después los mismos chicos, ganadores en su categoría que si bien no es lo mismo que en Primera porque les puede pesar, ayudó por la personalidad que tienen.
—¿Lo más difícil fue contar con un plantel largo y dejar jugadores afuera del banco?
—Fue lo más complicado. Vimos que teníamos un plantel largo que al principio eran 14 jugadores, más los U19 que nosotros pensábamos que tenían que jugar. Eso alargó mucho más el plantel. Pablito Bogado y Franciso Frávega no estaban en el plantel porque se habían ido a Olimpia el año pasado para jugar el Federal y no sabíamos si iban a volver y cuando lo hicieron nos potenciaron el equipo, pero se alargó más el plantel. Y bueno el mayor mérito fue del cuerpo técnico integrado por Pedro (Ayala), la Cacha Benedetich y el Pelado Cecotti que no solo se encargó de la preparación física sino que ayudó mucho a la contención y al trabajo de hacerlos entender que este era un equipo y había que resignar protagonismo. Y eso fue lo más difícil. El administrar esos roles fue lo más complicado, pero lo entendieron y ellos ayudaron mucho. A mitad de año pensamos en formar otro equipo para darles más posibilidades y no quisieron sabiendo que había un embudo en playoffs. En playoffs jugaron los mejores y hoy somos todos campeones. Los que estaban afuera el domingo lo vivieron como si hubieran estado adentro y los de adentro se lo hicieron saber. Y eso es lo más emocionante de todo. Tomar decisiones no fue fácil.
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—¿De los ocho títulos en Primera, en qué lugar ponés este?
—Sería injusto darle un lugar. Todos tienen un sabor diferente y siempre fue deseado. Es como que me preguntés ¿cuál es tu hijo favorito? Si mañana juego el campeonato de barrio lo voy a querer ganar. Son todos importantes en su momento. Alguno tuvo más brillo, otro costó más, alguno no lo esperábamos y este lo presentimos, pero había que concretarlo.
Además éste se da un contexto en el cual el club está muy bien donde la dirigencia viene de un proceso de siete años que comenzó con el Titi Barzanti, el Colo Zuttión y luego Pedro (Ayala). Y yo estoy recogiendo frutos de ese proceso que los dirigentes apoyaron y contuvieron más allá de que por ahí no se conseguían resultados. Y ahora fue fabuloso.
—¿Como hombre del riñón del club te imaginabas un año con tres títulos entrerrianos (U15, U17 y U19), un Nacional (U15), el título local y el regreso a la Liguilla luego de 14 años?
—No, sabíamos que la U19 pintaba para pelear el Nacional porque tenía la base del año pasado, estábamos esperanzados. Y después no sabíamos. Hay muchos chicos buenos. Pedro ha hecho un trabajo magnífico e igual no buscamos ganar en inferiores, se da y lo importante es que ahora se van a empezar a ir chicos de la Primera y abajo vamos a tener otros y llevará un proceso.
—¿Cuál es el desafío en el regreso a la Liguilla, un torneo muy competitivo y de nivel?
—Hace 14 años era totalmente amateur y ahora no encontramos que es todo al revés y decidimos encararla de manera amateur dándole una salida a los chicos para jugar. Es darle una vidriera, otra competencia y para que no nos lleven los chicos tan fácilmente. Si alguien les propone jugar la misma categoría y otra cosa mejor, bienvenido sea. Nosotros le estamos dando otra motivación deportiva en su club y el objetivo es ir paso a paso y que ellos se fogueen. De hecho nosotros tenemos, intencionalmente, cuatro mayores de los seis que podés utilizar. Tenemos tres pivotes y está Aitor Padilla y después contamos con U23 como Pablo Bogado y Cassano que ocupan la plaza de mayores. El resto es U21, U19 y U17 como el caso de Pividori. La idea es que se coman un par de chirlos, pero a pesar de eso hemos jugado igual con los mejores.

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