Fuera de Juego
Sábado 20 de Octubre de 2018

El campeón que tomó cocaína en el Vaticano

El boxeador mexicano Julio César Chávez se drogó en el baño que por ese entonces ocupaba el Papa Juan Pablo II. La disparatada anécdota que se relata en su biografía.

Una de las historias más alocadas tiene como protagonista a un deportista que supo ser uno de los campeones del mundo en boxeo más respetados. El mexicano Julio César Chávez aspiró cocaína en el baño que utilizaba el Papa Juan Pablo II en el Vaticano, lugar que conoció en 1995 para acercarse a la Iglesia Católica.

La anécdota, narrada en el libro Julio César Chávez, la verdadera historia (de Javier Cubedo), cuenta que e boxeador mexicano inició un viaje a Europa tras perder ante el estadounidense Frankie Randall, quien le cortó un invicto de 89 peleas. Esa travesía por el Viejo Continente incluía una visita a la Santa Sede.

Tras un ameno diálogo con Juan Pablo II, quien lo felicitó por sus méritos en el deporte, Chávez le solicitó a su santidad pasar al baño, donde segundos más tarde comenzó a drogarse con cocaína.

"Mi hermano sacó de su pantalón un papel que envolvía cocaína, la distribuyó sobre el mármol del lavado para después inhalarlo, dejando completamente limpia el área del lavamanos. Julio jaló la palanca del excusado para que pensaran que entró al baño por otra cosa. Volvió con Juan Pablo II y pasaron a otro recinto del Vaticano, y, al final, le dio su bendición", reproduce el libro del dedicado al campeón mundial en tres categorías distintas.

Durante el relato, Rodolfo, el hermano de Chávez, reveló que el mítico boxeador alcanzó a pedirle disculpas a Dios antes de aspirar la línea de cocaína.